Final Fantasy XV Royal Edition, la forma definitiva de vivir su final

Podría empezar este artículo hablando de lo que es y podría haber sido Final Fantasy XV. De hecho es algo bastante usual al hablar del título. Pero hoy toca enfocarlo de forma diferente. Porque Final Fantasy XV puede fallar en muchas cosas. Pero también acierta en otras. Y es que su viaje se diferencia de otros títulos de la saga. Es un viaje de desarrollo, de matices. Tropiezas, y vuelves a levantarte y, antes de darte cuenta estás en el suelo de nuevo. Pero tienes seis manos dispuestas a levantarte.

Amistad. De eso va su viaje. Y es que pasar tanto tiempo con Gladiolus, Prompto e Ignis puede hacer ver el título de forma diferente. Es una inmersión, un sentimiento humanizador, que nos permite verlos como a compañeros reales. Cuando caemos en agonía y se acercan para levantarnos no son simples herramientas. No solo son un conjunto de datos procesados. Son compañeros. Nuestros compañeros. Es algo que, con sus más y sus menos, que se explora a lo largo de todo el viaje.

Final Fantasy XV Royal Edition

Pero, pese a estar presente en todo su juego, no es hasta el décimo cuarto capítulo, que el juego decide hacerlo explotar y derrumbarnos con todo el peso emocional que ha ido cargando en nuestros hombros, en los de Noctis y sus compañeros, durante todo este tiempo. Final Fantasy XV Royal Edition (así como su Royal Pack , por supuesto), se encarga de perfeccionar eso y convertirlo en la experiencia definitiva.

Como sus cambios se aplican, casi en su totalidad a este capítulo final, avisamos de que pueden producirse spoilers sobre el final de su argumento original.

La vuelta a Insomnia y el resurgir de la esperanza

Si el momento máximo de Final Fantasy XV es su capítulo 14, su magnum opus es la entrada a Insomnia. El momento en que los cuatro compañeros ponen los pies en los restos de la capital de Lucis. El momento en que la ominosa Somnus toma el control de la escena. Mientras la olvidada Insomnia se pinta, absorta en su propia calma, ante nosotros. Es su forma de decirnos que no hay vuelta atrás.

Final Fantasy XV Royal Edition

Con todo, era patente que el equipo de desarrollo había tenido que invertir mucho menos tiempo del que habrían deseado en su desarrollo. La visita era intensa, pero corta. Y es por eso que esta Royal Edition —un título muy apropiado, todo sea dicho— pretende ahondar en su historia. Si bien los cambios son mínimos, el resultado es inmejorable.

El primer cambio que vemos al entrar es que la presencia de cadentes y antiguos soldados se ha visto interrumpida. Nuestros compañeros y guardianes, los Glaives reales, se encuentran en la capital una vez más. Es un juego inteligente, que enaltece nuestro acto y que hace del final del viaje, si es posible, algo mucho más duro, pero también más grandioso. No solo es el regreso del Entronado. Es la reconquista de Insomnia.

El capítulo original estaba cargado de emoción y dolor. Pero este arrastra un sentimiento diferente, uno de esperanza. El deseo de prevalecer. No están solos, hay futuro y hay esperanza. Han pasado diez largos años pero la guardia del rey sigue en pie, luchando y esperando a que llegue el día de recuperar, no solo el trono, ni la ciudad, sino su hogar. Y es por esto que, sin spoilers, la llegada de Noctis se convierte en todo un espectáculo, una celebración de la esperanza.

Final Fantasy XV Royal Edition

Es algo, valga decir, que funciona mucho mejor si hemos pasado antes por Comrades, su expansión multijugador. Como si todos esos años de combate, las dificultades para mantener Lestallum en pie, hubiesen servido. No es difícil sumergirse en su argumento y sentirse Príncipe y Glaive a la vez. Encarnar ambas caras de la moneda, luchando por un mismo objetivo.

 El nuevo camino del príncipe

Aunque las novedades que se incluyen junto a la aparición de los Glaives no son demasiado extensas —de hecho se limitan a tres misiones— sirven para explorar los restos de la desierta Insomnia. Algo interesante es que su mapa se ha extendido de forma considerable y ahora encontramos nuevas localizaciones y enemigos. Entre ellos se encuentra la temible Omega, un jefe final recurrente en la saga.

Completarlas no solo tendrá su peso en recompensa, también tendrán ciertos valores especiales. Y es que esta nueva tanda de contenido guarda una serie de guiños para aquellos que hayan seguido el título desde el principio. Pequeños detalles que denotan un gran amor propio.

Final Fantasy XV Royal Edition

Sin embargo, donde más pesan sus novedades es en el desarrollo final de la trama. Llegar hasta Ardyn es ahora mucho más difícil. Para hacerlo deberemos derrotar a su fiel guardián, Cerbero, y a tres de los antiguos reyes de Lucis. Estos se convierten en los máximos exponentes del título a nivel jugable. Duros, difíciles y con mecánicas que nos harán morder el polvo si no calculamos bien sus ataques. demás, todos ellos tienen funcionalidades especiales que volverán a convertirse en delicia para todos los que hayan seguido el título hasta ahora.

Junto a ellos se une una banda sonora perfectamente adaptada. Si los tres Episodes de Final Fantasy XV tenían un gran peso en su apartado sonoro, la versión Royal del juego sigue sus pasos para conseguir una experiencia inmersiva en todo momento.

La forma definitiva de vivir su final

El contenido que añade la versión Royal del título es limitado. Si bien, sus guiños y cinemáticas, sus fervientes combates y los usos de nuevas mecñánicas y su sorprendente banda sonora la convierten en un aliciente imprescindible. Además, en el contenido se añaden nuevas armas, la posibilidad de navegar con el barco real —algo esencial para quien sienta que ya ha visto demasiado Regalia— y el impresionante coro espectral arcano.

Final Fantasy XV Royal Edition

La pregunta es, ¿vale la pena hacerse con el nuevo contenido? La respuesta es un indudable sí, incluso con peros. El ‘pero’ más grande es que esto nos llegue más de un año después de su salida. Y que lo haga como contenido de pago. Este es el final que Final Fantasy XV merecía. Cargado de acción y fuerza, a la par que emocional y cautivador. Sus añadidos, por simples que resulten, lo convierten en la versión definitiva del mismo.

Es una victoria, sí. Pero una victoria pírrica. No deja de ser un permiso triste. Una forma de dejarnos claros que Final Fantasy XV podría haber sido mucho más de lo que fue. Pese a todo, la versión Royal es algo imprescindible. Una nueva forma de vivir su final para todos los que lo hicimos en su momento y una oportunidad única para quien no lo haya hecho.

Escrito por: Oscar Martínez

Escribo más que duermo. Jefe de redacción de Legión de Jugadores y orgulloso miembro de este gran equipo. Trabajo día y noche por hacer de esta la mejor comunidad posible, crítica pero sincera y siempre con la actualidad como objetivo. Puedes encontrarme por Twitter bajo el nombre de @Hekiren_

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