“Oye, ¿nos vamos a Japón?”. Y con estas sencillas palabras, diez meses de preparación y mucha ilusión, mi compañero Isaac y yo nos lanzamos a la aventura. Ir fue, literalmente, quitarnos una espinita que teníamos clavada desde hace mucho. Así que quiero, básicamente, narrar un poco esta experiencia centrándome en la vertiente de los videojuegos y lo que engloba, para llevaros a vosotros también un pedacito de Japón. Comencemos el paseo.

No todo es como lo pintan… salvo en un móvil.

En primer lugar, quiero quitaros una cosa de la cabeza: en Japón no tenéis por todos lados cosas de videojuegos. Es un pensamiento bastante generalizado, pero en absoluto es así. Nosotros nos recorrimos mil y un lugares de Tokyo y Kyoto, y salvo lugares específicos, no había detalles de este tipo. Como mucho, podría nombrarse la publicidad del último anime o juego de móviles en trenes y similares.

Porque, esto tenedlo claro: el mercado de juegos móviles allí es bestial. Cuando fuimos, yo al menos esperaba encontrarme a gente en el tren jugando a algún tipo de consola (vamos, ¡si hasta en Persona 5 hay cada dos por tres una persona jugando a la PS Vita en el tren!), sin embargo, sólo vi en una ocasión a un chaval jugar a una Nintendo 2DS. El resto disfrutaban a juegos móviles de todo tipo.

Paseando por Japón

Es bastante impresionante de ver, no por el hecho en sí, sino por el ambiente. Imaginaos un tren repleto de personas, y ni un sólo ruido. Pero ni uno. En serio, ¿no podríamos exportar eso como tesoro Nacional o algo? Unas pocas personas dormitando, otras leyendo novelas ligeras y el resto dándole al móvil. Un rápido vistazo curioso a la mayoría, y ves una cantidad de juegos desbordantes, y a personas de todas las edades entreteniéndose con ello.

Ante esta actitud, no me extraña que muchas compañías quieran expandirse en ese mercado. Y como dicen que “donde fueres, haz lo que vieres” tanto Isaac como yo aprovechamos para bajar un par de la Store japonesa. ¿Podemos hacer publicidad? ¿Sí, no? Pues ahora un bonito Pokémon Duel reposa en su móvil y un Chrono Ma: gia en el mío. Ahí queda eso.

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Tírale el dinero a la cara y corre.

A ver, no, no lo hagáis. Intentad ser respetuosos, ellos lo van a ser con vosotros. Pero lo cierto es que las compras en Japón y su precio van a hacerte querer hacer eso. Ojo cuidado, tened siempre en mente el peso que podáis llevar en la maleta de vuelta al avión, guardad todos los tickets por si acaso y enseñad el pasaporte en las tiendas. Esto último es importante. Veréis, muchas tiendas tienen el cartelito de “Tax-free”, sin embargo, a no ser que les enseñéis el pasaporte, pasarán de deciros nada y no os quitarán los impuestos. Sí, un 8% es nada, pero poquito a poco fue la hormiga guardando para el invierno y… eso.

Paseando por Japón

Nuestras compras de los tres primeros días. E íbamos 17, ahí queda la cosa. El Tax-free nos hubiera ayudado.

En fin, volviendo al tema de las compras, yendo a las tiendas adecuadas puedes encontrar todo tipo de ofertas. Desde ya os lo digo, en ese sentido sí que vais a estar en el paraíso, en especial con juegos de hace algunos años. Nosotros encontramos, por ejemplo, un Monster Hunter 2 para PS2 a menos de 5 euros, Monster Hunter Freedom 2 de PSP a 30 céntimos y Suikoden III a unos 5 euros al cambio también. Puede que no los vayáis a utilizar, pero de manera coleccionista siempre hacen bonito. Y podéis reíros un poco de aquellos que en salones del manga se dedican a vender Resident Evil de PSX a 20 euros. Sí, cada cual vende lo que quiere al precio que quiere pero… bueno, la ganancia la van a tener asegurada desde luego.

¿Un juego de adorno? ¿Pero estamos locos?

Y es que en Japón no hay mucha cultura de “eh, este juego es una reliquia”. Los diferentes puntos residenciales que visitamos están atestados de casas en las que puedes sacar la mano por la ventana y darle los buenos días al vecino con un apretón de manos. La falta de espacio es evidente, por lo que eso de tener grandes colecciones se lo dejarán a los ricos o a los otakus, digo yo.

De hecho, cuando compramos alguno de los juegos que os nombrábamos arriba, el dependiente intentaba hacernos entender que el juego no funcionaría en nuestras consolas. Costó bastante explicarle que era por coleccionismo, no entendía que quisiéramos tener un juego ahí, de adorno.

Ah, por cierto, los juegos actuales tienen un precio parecido al de aquí, depende de la saga, claro está. Y si queréis buscar algo para disfrutar y no para admirar, recordad que algunos títulos vienen con multiidioma. Los juegos de SNK(los de lucha, no los de los titanes), por ejemplo, o I am Setsuna, que Isaac se llevó especialmente contento por poder adquirirlo en físico. Y es que esa portada es una obra de arte.

Yo lo que quiero es jugar toda la noche

¿Os acordáis de las antiguas salas recreativas donde os dejabais la paga para poder disfrutar de cosas como Street Fighter? Si la respuesta es no, me voy a llorar por mi edad a una esquina. Pero si la respuesta es sí, preparaos.

Y es que a los japoneses está claro que les gusta jugar, pero para eso o bien la comodidad de tu casa o bien los lugares específicos para ello. Desde pachinkos hasta las zonas recreativas mencionadas anteriormente, estos sitios son perfectos para aquellos que quieran ver esto de Japón. Eso sí: preparaos para que vuestros tímpanos sufran.

Los pachinkos podías encontrártelos prácticamente en cualquier barrio, dejando patente lo que puede ser un problema de ludopatía, sinceramente. Por su parte, las máquinas recreativas pueden verse en algunas zonas de centros comerciales, donde encontrarás una larga fila de máquinas con juegos de títulos más o menos actuales; y en las tiendas UFO.

No os niego que puede haber en más lugares, pero al menos en estas fueron en las que las vimos. Normalmente estaban situadas en las plantas superiores a causa del ruido, y podías esperarte una habitación oscura y enorme repleta, pero repleta de todo tipo de máquinas. La más popular, por lo que vimos, era la de Taiko Drum Master. Siempre había cola para esa, y un buen montón de curiosos mirando. Cierto, pocas chicas vimos por allí, por no decir ninguna.

Ellas estaban situadas más en las plantas bajas, con las máquinas UFO. Eso sí, siempre en grupo o con el noviete intentando sacar algún peluche. Lo cierto es que es altamente reconfortante cuando consigues aquello que quieres. Y ojo, estas funcionan, pero hay que saber cómo. Olvidaos de eso de intentar cogerlo directamente. Aquí hay que dar los pasos adecuados para que caiga, empujando y posicionando. Los japoneses son expertos en ello. Aunque a nosotros a cabezones no nos gana nadie, y conseguimos llevarnos alguna cosilla.

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Un barrio para unirlos a todos…

Como os he nombrado con anterioridad, las cosas del mundillo anime/videojuego tienen sus lugares específicos. Pero lo cierto es que cuando llegas a estos lugares te quedas ojiplático. El más conocido de ellos es Akihabara, donde a cada paso que des te encuentras una tienda que vende merchandising de todo tipo; o bien una maid que intenta que vayas a su café.

Por supuesto, si levantas un poco la vista también verás anuncios de series, juegos e incluso figuras que están por llegar. Vamos, que esta casi puede considerarse vuestra meca en lo que se refiere a este tipo de ambiente. Claro que, también hay otras zonas donde encontrar tiendas de este estilo, como en Ikebukuro o Nakano, pero no tienes esta explosión de juegos, manga y anime en ningún otro sitio.

Tenemos que reconocer que, pese a que vimos todo tipo de sitios diferentes en Japón, Akihabara la visitamos bastantes veces. El motivo de ello se debe a que prácticamente cada día podías encontrarte un producto nuevo. Si sabías buscar, claro está.

Paseando por Japón

Akihabara en uno de sus domingos peatonales. Se puede respirar al fin.

…En el que dejaros sin blanca

Y aquí va el gran consejo que salvará vuestras vidas: NO COMPRÉIS EN LA PRIMERA TIENDA QUE VEÁIS. Hala, ya me he quedado a gusto. Pero en serio, la diferencia de precios de una tienda a otra puede ser bastante notable, así que miradlo todo antes de adquirir un artículo u otro. Compradlo únicamente si lo habéis visto poco y se ajusta a lo que buscáis.

Para que lo entendáis bien, os voy a poner nuestro ejemplo. Compramos una figura de la chica del gremio de Monster Hunter 3 Ultimate por 1300 yenes (unos 12€), y más tarde encontramos una por 400 yenes (3€ aprox). Fijaos la diferencia.

Al igual que pasaba con los videojuegos, el merchandising antiguo, salvo sagas determinadas, estaba bastante rebajado de precio. En especial si la caja tenía algún leve desperfecto o venía sin caja mismamente. Además del ejemplo anterior os puedo ilustrar con un Reshiram enorme que adquirimos sin caja por 800 yenes (con caja valía 3500); un busto de Zinogre por 1500 yenes por un defecto en la caja… y así podría seguir un rato.

Nos dolió bastante, pese a todo, no poder adquirir artículos de My Hero Academia, que debido a su popularidad y estreno de tercera temporada tenían el precio por las nubes para figuras bastante normalitas. O Noragami, de las que encontrar figuras fue una epopeya fracasada. Pero bueno, estamos bastante contentos con el resto de compras, no podemos quejarnos.

Como os comentaba, no todo se queda en Akihabara. Las zonas que os he comentado antes, junto a muchas otras, tienen tiendas del estilo. De hecho, hicimos mejores compras en estos lugares, donde encontramos las mejores gangas. Y es que la meca de los “frikis” se ha convertido también en la meca de intentar aprovecharse del turista. Por eso lo recalco: mirad bien en todas las tiendas, y subid a las plantas superiores siempre que podáis.

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Yo quiero vivir dentro de esa tienda

Tras este pequeño inciso para unas compras seguras, volvamos al tema principal. Una cosa que siempre nos llamó la atención de Japón eran las tiendas temáticas. “Eh, ¿pero eso no es lo mismo de arriba?”. Puede verse así, pero es otro aire totalmente distinto. La ambientación y cuidado en estas tiendas es de admirar. Y cuando digo tiendas englobo también los cafés temáticos, por supuesto.

Sí, podéis imaginaros el Square Enix café. Este local, por ejemplo, era bastante sobrio y elegante (a la par que pequeño). Si os digo la verdad, verlo me desilusionó un poco, podría pasar por un bar cualquiera si no fuera por la pequeña zona con merchandising. Yo esperaba barcos voladores colgados del techo y un tomberi a modo de lámpara en la mesa, una pena.

Quizás por esa decepción me hizo especial ilusión acudir a los Pokémon Center. Eso era como volver a tener diez años. Fuimos a cinco distintos, pero en especial destaco el Pokémon Center Deluxe. Era el más grande de todos, y además de tener la consiguiente figura de un Pokémon enorme (en este caso, Snorlax); contaba con una pared llena de televisiones e imágenes de los distintos juegos de la saga, a lo que sumamos la cantidad ingente de merchandising. Además de todo ello, cabe mencionar que te dan algunos detalles si es el mes de tu cumpleaños, por lo que básicamente en mi caso fui con una corona de Comfey por toda la tienda mientras cada empleado que me veía soltaba un “Happy Birthday” si no lo habían hecho ya.

Aparte de estas dos, referentes a videojuegos sólo visitamos una más, la de Yokai Watch en la Tokyo Character Street. El resto de este lugar solían estar dedicadas a cadenas de televisión o animes.

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Un país para perderse

Esto está quedando bastante largo y va siendo hora de ir resumiendo. En general, la experiencia de ir a Japón es única. Ya no sólo si te gustan los videojuegos, pues es un país que puedes disfrutar de manera ajena a esto.

Nuestro paso por allí nos ha abierto un poco más los ojos respecto a esta cultura. En primer lugar, el consumismo masivo que hay con todo tipo de productos, creando eventos únicos de tiempo limitado. A su vez, la forma tan meticulosa de cuidar las cosas, que contrasta con su rápido deshecho cuando ya ha pasado su “época”.

Fuera de eso, la gastronomía, arquitectura y respeto de la sociedad hacen de Japón un destino al que quieres volver. Sólo en Tokyo tenéis los jardines imperiales, el parque Yoyogi, los templos… es algo mágico. Si tenéis la ocasión, intentad ver algo más que las “zonas de frikeo”. Y, quién sabe, puede que hasta tengas la oportunidad de hacerte una foto con Godzilla.

Paseando por Japón

 

Ana Quintana

Escrito por: Ana Quintana

Papercrafteadora. Orgullosa miembro de la Suikosecta y sacerdotisa del Maraísmo. En mi humilde morada caben todo tipo de bichos, ya sean Yokais, Pokémon o Digimon. Cazo Wyverns y dragones ancianos en mis ratos libres. ¿Hee-ho? ¡Hee-ho!

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