Redescubriendo Metal Gear – El nacimiento de un hijo no deseado

¿Conocéis el cuento de la gallina de los huevos de oro? ¿O quizás el refrán de que la avaricia rompe el saco? Ambas cuestiones tienen en común que el hecho de querer conseguir algo desmesurado, frustra a posteriori la obtención de una ganancia más que aceptable. Porque, ¿acaso no basta con apreciar lo que tenemos? ¿No estamos dependiendo mucho de la suerte? Pues parece ser que en el caso de Nintendo eso no fue una opción, ya que el éxito de Metal Gear en su versión para NES propició que el gigante nipón tomara cartas en el asunto y encargase a Konami el desarrollo de una secuela.

Snake’s Revenge

A comienzos de la década de los 90, cuando SEGA y Nintendo estaban enzarzados en su guerra de consolas particular, recibir un encargo de este palo era sinónimo de abrir de par en par las puertas hacia el Paraíso. Y ni siquiera la otrora legendaria Konami podía rechazar un caramelo así de jugoso. Tal vez no en el caso de la compañía japonesa, pero sí si hablamos del que por aquel entonces era una estrella en ciernes. Sí, estamos hablando de Hideo Kojima. Porque si este ya se negó en redondo a la hora de participar en la adaptación de Metal Gear para la consola de Nintendo, ¿por qué iba a hacer lo mismo con lo que a todas luces parecía un intento de sacar tajada en detrimento a la calidad?.

Una gestación inevitable

No ya solo eso. Por muchos eran sabidas las limitaciones técnicas de la consola y más si la comparamos con otras competidoras de la época como la misma MSX2. Sin embargo, eso no impidió que la compañía de Kioto tomase las riendas; dejando a Kojima en un segundo plano; y se embarcara en el desarrollo de la que luego sería una entrega no canónica, y no una auténtica secuela. El resultado. Snake’s Revenge.

Snake's Revenge

Lanzado en Norteamérica allá por el año 1990 y dos años después en Europa (irónicamente jamás pisó tierras niponas), este Snake’s Revenge falló en todo lo que debía que ser una segunda parte al uso; un más y mejor. Incluso la historia de la primera entrega, sin ser un derroche de originalidad, aquí quedó harto simplificada. Una historia situada tres años después de los sucesos del primer juego, y con un Solid Snake en calidad de teniente y exceso de vigorizantes a modo de remaches. Y para remaches, los planos del primer Metal Gear, los cuales fueron recogidos por una nación hostil en aras de comenzar en secreto la construcción de un nuevo modelo. Nuestra misión, por supuesto, desmantelar lo que a todas luces parecía una nueva amenaza nuclear.

Un desarrollo más arcade

Metal Gear fue desarrollado bajo una premisa; infiltrarse y pasar desapercibidos dentro de una base enemiga. Porque Snake, por muy bien entrenado que esté, es humano, y resultaría absurdo que saliera indemne a la hora de enfrentarse a cientos de enemigos. De este modo, la indefensión se convertía en una constante a lo largo de la aventura; temerosos de que cualquier error podía desembocar en un FIN DE PARTIDA. Otro elemento que diferenciaba este Metal Gear respecto a otras propuestas es que Snake siempre es enviado en solitario y no con acompañantes.

Snake's Revenge

Snake’s Revenge se encargó de dinamitar estos cimientos; su propia identidad. Y lo hizo abrazando casi en su totalidad el género de la acción en detrimento a una infiltración que pasó a ser secundaria. Adiós a esa sensación de estar desnudos nada más comenzar nuestra incursión en territorio enemigo. Demos la bienvenida a una generosa cantidad de munición y un arma blanca para distancias cortas. ¿No era acaso nuestra misión pasar desapercibidos? ¿A qué se debe esta disonancia ludonarrativa?

Porque sí, como juego de acción, Snake’s Revenge es cumplidor. Y la variedad de escenarios que visitamos juega mucho a su favor. Pero en un género que fue y es tan competitivo como la acción, ya era muy difícil brillar. Y la obra que nos ocupa no se encuentra entre las mejores, sino que es una más del montón.

Un bastardo en tiempos pasados

Profanación, sacrilegio, deshonroso, indigno… Snake’s Revenge no fue más que un intento de aprovechar el tirón de una franquicia que justo acababa de nacer. Un conjunto de malas decisiones que acabaron con malos resultados. Resultados que se tradujeron en muy malas críticas y una recepción por parte del público que no se quedó muy atrás. Incluso las malas lenguas dicen que dentro de las oficinas de Konami catalogaron al juego de marras como basura; un bastardo en tiempos pasados. Mas esta mancha negra en el historial de la compañía trajo algo bueno; favorecer la llegada del verdadero Metal Gear 2.

Fin del capítulo 2

Alsergim

Escrito por: Alsergim

Técnico superior en Desarrollo de Aplicaciones Web. Amante del cine y los videojuegos, especialmente en lo que a títulos de rol y terror se refiere. A veces me da por escribir cosas. También me puedes leer en Twitter desde @npofficialsite

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