Sekiro: Shadows Die Twice es mucho más que Dark Souls una vez más

Desde que lanzaran Demon’s Souls, en el ya lejano 2009, From Software y Hidetaka Miyazaki han dejado claro que tienen un estilo propio y muy característico a la hora de hacer juegos de acción y RPGs. Con el primer Dark Souls, cimentaron las bases de lo que se convertiría en casi un nuevo subgéneros de videojuegos; perfeccionándolas después con Dark Souls 3 y, sobretodo, Bloodborne. Ahora, el estudio encabezado por el genio japonés vuelven para demostrar que siguen en gran forma con su nueva IP: Sekiro: Shadows Die Twice.

Un servidor ha tenido la gran suerte de probarlo en la Madrid Games Week, celebrada este último fin de semana en la capital. Y la verdad es que fue toda una sorpresa encontrar allí una demo jugable del título. Microsoft no había anunciado en ningún momento por redes sociales que iba a llevar lo nuevo de From Software a la feria madrileña, por lo que imaginad mi asombro al llegar y ver que podía jugar a uno de mis juegos más esperados del próximo año. Lo único malo: sólo había tres demostraciones para que todo el mundo pudiera jugar, lo que se tradujo en unas tres horas de colas interminables. Pero, sinceramente, todos y cada uno de esos minutos de espera merecieron la pena.

Sekiro

Sekiro no es Dark Souls ni Bloodborne

Nada más comenzar la demo, tenemos a nuestro protagonista encima de un árbol contemplando un castillo feudal japonés, una vista maravillosa digna de un cuadro. Una vez empezamos a movernos por el mapeado y a hacer uso del brazo-gancho para subir a diferentes plataformas nos damos cuenta de una cosa: Sekiro no es Dark Souls ni Bloodborne. From Software ha apostado en Sekiro por una movilidad rápida y vertical, desmarcándose así de sus obras anteriores donde todo era mas horizontal y apenas podías saltar.

A medida que avanzábamos hacia el castillo, nos encontrábamos con los primeros enemigos a los que hacer frente. Para combatir podíamos hacer ataques cuerpo a cuerpo con nuestra katana o hacer uso del brazo protésico y sus diferentes habilidades. Teníamos para elegir unas estrellas ninjas para lanzar a distancia, un hacha para un ataque más potente que desequilibraba al enemigo o lanzar fuego que quemaba al enemigo y imbuía nuestra arma en ese elemento. El diferente uso del brazo junto con los combos básicos de la katana hacían del combate una experiencia rápida, completa y compleja. 

Sekiro

En Sekiro, esto se traduce en que podremos enfocar los combates de varias formas distintas. Puedes hacer uso del sigilo y pillar al enemigo de espaldas para asesinarlo automáticamente. Puedes ir a por él directamente y enfrentarlo en un duelo. O puedes esquivar ataques haciendo uso del gancho para huir o cambiar el rumbo del combate. Toda una lista de posible alternativas que lo convierte en un juego lleno de posibilidades a la hora de acabar con cualquier situación en la que estemos involucrados. Y, de nuevo, vemos en el combate que este juego es muy distinto a sus antecesores.

Las sombras mueren dos veces

Otra de las nuevas características que se han implementado en Sekiro es la resurrección. Haciendo uso de ella podremos plantear los enfrentamientos de otra forma, esperando al momento en el que el enemigo se de la vuelta para emboscarlo, o atacarle rápidamente. He de decir que la demo no era para nada fácil, ni haciendo uso de la resurrección. En cada pelea podías usarla una o dos veces, y como no la usases bien no servía para absolutamente nada, volviendo a morir — esta vez definitivamente.

Sekiro

Se trataba sin duda de una de funciones de Sekiro que más dudas me planteaba desde su anuncio. No sabía si esto iba a convertir el juego en una experiencia más fácil -que no quiere decir que esto sea mejor o peor-, pero tras jugar a la demo estas dudas se han disipado. Sekiro: Shadows Die Twice es un juego difícil y muy exigente, y la resurrección bien usada equilibra su dificultad de una forma bastante acertada, convirtiéndola en otra arma que usar para acabar con los enemigos más duros.

Un sucesor más que digno

Un juego de From Software sin jefes increíbles y épicos no sería un juego a la altura del estudio. Para finalizar la demo debíamos enfrentarnos a uno de los que nos encontraremos en Sekiro: Corrupted Monk -sería Monje Corrupto en español. Teníamos que hacerle frente en un puente mientras las hojas de los árboles de alrededor caían sobre nosotros, creando una escenografía preciosa. El Corrupted Monk tenía unas tres barras de vida y hacía uso de una gran lanza-espada con la que golpeaba lenta pero duramente. Siendo sincero, no conseguí acabar con él durante el tiempo que estuve pudiendo jugar al juego. Se trataba de una pelea espectacular, difícil y a la que seguramente hagan falta varios intentos para poder superar. Todo lo que uno pide en un juego de Hidetaka Miyazaki.

Sekiro

Mis primeras impresiones de Sekiro: Shadows Die Twice no podrían ser mejores. Lo nuevo de los creadores de Dark Souls es todo lo que esperaba y más. Su jugabilidad me generaba algunas dudas en un primer momento, pero tras jugarlo en la Madrid Games Week éstas se han disipado completamente. Los japoneses, fieles a su estilo, nos traen una nueva licencia llena de novedades y que hará las delicias de cualquier fan del estudio. Estamos ante uno de los más que probables titanes de los lanzamientos del próximo 2019, y las ganas de jugar a su versión final son enormes.

Rubén López

Escrito por: Rubén López

Videojuegos, cómics, cine y música. Es todo lo que necesito en este mundo. Redactor a tiempo parcial y amante de las buenas historias.

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