La importancia del desarrollo nacional

Nunca he sido muy dado al cine. Siempre lo he seguido a un nivel casual. Yo no le decía nada y él no se molestaba en perseguirme. Es por esto supongo que nunca me ha inquietado escuchar a gente subestimando cualquier obra nacional — algo que con el tiempo he aprendido a rechazar. Sin embargo, y tirando de hipocresía, hace poco me pasó algo similar en el terreno de los videojuegos y me hizo ver el doble rasero que esto conlleva.

Siguiendo con el cine, e insistiendo en que soy un completo negado en ello, he leído muchas valoraciones negativas de la muestra española con criterios detrás. Pero es algo que nunca me ha pasado en este medio, por estúpido que pueda sonar. Siempre que he oído algún comentario despectivo hacia el movimiento independiente ha sido, por desgracia, por el placer de criticar aquello que no gusta por el hecho de no saber. Es algo que no me afecta de forma directa, por sucio que me parezca, pero resulta completamente inevitable debatirlo.

Gamelab y las posibilidades del medio

Pese a ser un novato en este medio, lo reconozco, he tenido la oportunidad de vivir ciertos eventos. El que considero aún más importante, no tanto por tamaño sino por posibilidades, es la última entrega de Gamelab. Y si hablo de esto es porque me pareció desolador ver a personas tratando de la forma más sosa posible las obras que allí se exponían. Quizás sea cosa de la empatía, el sentirme identificado con gente de mi edad y que además se embarca en proyectos similares. Pero es doloroso de igual forma.

En ese evento había gente presentando sus sueños, su futuro. Proyectos a los que le han invertido horas e ingresos. Y no os mentiré, era mi primer evento “grande” y estaba hecho un flan, pero la mayoría de esas chicas y chicos estaban aún peor que yo — algo normal, sabiendo a que se enfrentaban. Y vi proyectos mejores y proyectos peores. Algunos muy avanzados, otros en fases tempranas. Pero también vi personas con ilusión, emprendedores, soñadores. Y estas personas pueden ser (y espero que sean) el futuro de nuestro medio el día de mañana.

“Pero también vi personas con ilusión, emprendedores, soñadores.”

Escuchar ciertos comentarios en un recinto donde se presentaban obras del nivel de KharaEtherborn (entre muchas otras) resulta algo doloroso. He leído infinidad de veces “que solo tenemos ojos para las obras extranjeras” y que “ellos lo hacen mucho mejor” pero tenemos proyectos increíbles bajo el sello de nuestro país. A veces la cura para la ceguera es tan simple como quitarse la venda de los ojos.

Moonlighter fue otro de tantos indies que se ganó mi amor incondicional durante el evento.

Lo peor de todo es que muchos estudios allí presentes tuvieron que dejar un pellizco de su dinero para poder mostrar su obra. Y algunos de ellos no recibieron apenas atención. Por no mencionar a los que tuvieron problemas del nivel de “perder” un ordenador. A veces no sabemos apreciar lo que tenemos.

StygianBlasphemous, símbolos de futuro

Aunque sea de forma lenta estamos viendo crecer a la industria del videojuego en nuestro país. Al talento nacional. Tenemos RiME, ganador de una infinidad de premios; The Sexy Brutale; el atrevimiento de Mercury Steam con Riders of the Broken Planet o a la gente de Abylight con títulos del nivel de Maldita Castilla o Super Hydorah.

“Estamos viendo crecer a la industria del videojuego en nuestro país. Al talento nacional.”

¡Y no son los únicos! Blasphemous ha recaudado ya más de 300.000 euros de los 50.000 que pedían. Y sí, The Game Kitchen ya contaba con el éxito de The Last Door. Pero cada día aparecen nuevos proyectos interesantes. Tenemos a Deimos Studio con su The Tenth Hell: Stygian, un RPG con la fuerza suficiente para cautivar a todo el público aficionado a los juegos de rol. Y en tan solo dos días desde el lanzamiento de su Kickstarter han conseguido superar el 20% de la financiación de su obra.

Voy a irme por las ramas. Pero he tenido la oportunidad de hablar con Enric Álvarez (Mercury Steam) o de pasarme por las oficinas de Abylight y he visto lo mismo que veo cada vez que tengo la oportunidad de responder a un correo de Deimos. La entrega, la dedicación, la fuerza. La experiencia siempre pesa. Y el primer lanzamiento de un estudio independiente no será la segunda llegada de Cristo. Pero apoyar ese primer lanzamiento puede significar la llegada de un segundo.

Apoyar ahora a títulos como The Tenth Hell: Stygian es apoyar a su estudio para que nos sorprendan con nuevos y mejores juegos en el futuro — algo que además ya han planteado y es completamente fantástico. Y no solo eso, sino que también significa abrir la beta para que los siguientes tengan su propio sitio.

“También significa abrir la beta para que los siguientes tengan su propio sitio.”

Creando oportunidades

Sé que esto no son más que divagaciones, un batiburrillo de pensamientos frágiles sobre un mar de opiniones distantes, cifras económicas y datos técnicos que he preferido dejar de lado para centrarme, por una vez, en lo que realmente importa. Y creo que es importante pensar en el futuro. Y no lo digo de forma altruista, hay cierto tono egoísta en esto, yo también quiero ver esos títulos en mi ordenador y consolas.

Los momentos que protagonizaron Anima: Gates of Memories o El Conde Lucanor al llegar a mis manos dentro de una tienda siguen siendo grandes recuerdos en mis pensamientos. Y no soy nadie para deciros que saquéis el dinero de vuestras carteras. Tampoco es la idea (si es que hay una idea tras estas palabras) del texto. Pero creo que a veces buscamos cosas fuera, cuando las tenemos aquí.

Escrito por: Oscar Martínez

Escribo más que duermo. Jefe de redacción de Legión de Jugadores y orgulloso miembro de este gran equipo. Trabajo día y noche por hacer de esta la mejor comunidad posible, crítica pero sincera y siempre con la actualidad como objetivo. Puedes encontrarme por Twitter bajo el nombre de @Hekiren_

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