La importancia de las segundas partes

Silent Hill 2

Por muchos es sabido que las secuelas están a veces mal vistas. No tanto por la calidad que puedan atesorar, que en muchos casos son igual o mejores si cabe que la obra primigenia (un caso que se me ocurre a bote pronto es Terminator 2: el juicio final). Más que eso, se critica la falta de originalidad, la dependencia con respecto a los personajes ya creados y la inclusión de otros nuevos que no resultan ser tan interesantes, ya sea porque ya estábamos acostumbrados a la forma de ser de los integrantes originales, o bien por otras circunstancias. Si bien, en el caso de los videojuegos, éstos nos han acompañado desde que comenzaron a despuntar como medio a tener en cuenta. ¿O acaso no recordamos con especial cariño algunas de las entregas que sucedieron a Mario Bros o Donkey Kong?

Por ende, no son pocas las veces que me pregunto cuán importante es expandir una IP a costa de perder el efecto sorpresa. Un pensamiento que ha vuelto a salir a las andadas con motivo del anuncio de The Last of Us Part II durante la pasada PlayStation Experience, y cuya primera entrega está considerada como una de las mejores obras que ha dado de sí la industria, cosa que comparto con creces. Porque las aventuras de Joel y Ellie calaron de tal forma en mi persona que no creía posible, incluso después de haberlas revivido hasta hace unas pocas semanas, y pese a haber albergado unas enormes expectativas desde su misma concepción como obra.

The Last of Us

Pero la intención de ésta, la opinión que nos ocupa, no es la de expresar las bondades que atesora el título de Naughty Dog, siendo inevitable nombrar algunos de sus juegos. Ni siquiera el hecho de exponer qué es lo que espero de esta secuela. De hecho, era una de esas personas que no deseaba la realización de una segunda parte. Porque, sin ahondar en el resbaladizo terreno de los destripes, es justo decir que el desenlace de TLOU es perfecto tal y como es. Sí, deja las puertas abiertas de par en par, pero también está en nuestra mano como jugadores el imaginar qué puede ocurrir a posteriori. Empero, ni Sony ni el estudio californiano iban a desaprovechar la oportunidad de expandir el universo ya creado, porque dejando a un lado mis desavenencias, cierto es que no anda falto de potencial.

Y es aquí a donde quería llegar; justificar el desarrollo de una secuela/segunda parte. Porque aunque pueda parecer una cosa fácil, por lo general es más difícil de lo que pueda aparentar, más complicado incluso que crear todo un universo desde cero, ya que el efecto sorpresa suele pasar al olvido y mucho tiene que devanarse uno los sesos para sorprender al usuario y hacerle entender que vale la pena desembolsar lo que se pide por un “más de lo mismo”.

Irónicamente, la mayoría de los juegos actuales son, de hecho, secuelas o segundas/terceras partes. Y por secuela, entendemos series como Mass Effect, Uncharted, Gears of War u otras que son más millonarias si cabe. No obstante, y volviendo a sacar a relucir una obra de Naughty Dog, SÍ se entiende que hayan producido una entrega tras otra. Al fin y al cabo, es una saga enmarcada en el género de la acción/aventura, y enormemente influenciada por Indiana Jones o Tomb Raider, IPs que han trascendido con el pasar de las décadas y que en el caso de la segunda, ha sufrido una suerte de reinicio en pos de adaptarse a los tiempos actuales.

Uncharted 2

Eso y que son muchos los temas que se pueden tratar en el género que nos ocupa, hace que sea relativamente sencillo que la fórmula no se desgaste, aunque no ostente unas mecánicas muy profundas. Es más, Uncharted 2 es, posiblemente la mejor entrega de la franquicia (a título personal le daría dicho honor al desenlace del ladrón, pero eso ya es aparte) y somos muchos los que quedamos impresionados ante lo mucho que había evolucionado la secuela en comparación al Tesoro de Drake, con un sentido de la escala sin precedentes y una epicidad que nos dejaba sin aliento. Fue gracias a este juego que Naughty Dog pasó a estar en boca de todos, pese a que ya lo merecía desde hace mucho más tiempo.

Con Gears of War se puede aplicar lo mismo. La aventura original sentó cátedra (que no creó, que conste), con un fabuloso sistema de coberturas que se ha convertido en santo y seña en los juegos de acción en tercera persona, incluso para con la saga Uncharted. Si bien, la segunda entrega potenció la narrativa y ofrecía un desarrollo muchísimo más variado, algo de lo que carecía la primera iteración. Y el añadido de un modo Horda, que también fue muy popular por aquel entonces, no hacía más que engrandecer la secuela.

Gears of War 2

Y aún con todos estos esfuerzos, raro es que no se considere que X secuela no está a la altura del título original y lo que este último logró crear, ya que asumimos automáticamente (a veces erróneamente) una falta de valentía por parte del estudio en cuestión. Da igual que éstas ofrezcan avances significativos con respecto a sus predecesores, que incluya nuevas características, nuevas mecánicas… Algunas secuelas están destinadas a no sobresalir y no proporcionar aquello que los fans más acérrimos buscan con tanto anhelo. Y otras también tienen la desgracia de caer irremediablemente en el olvido, por muy buenas que sean, por culpa de las malas prácticas (no saber transmitir bien el mensaje del juego) de la desarrolladora en cuestión.

Sin embargo, también está la otra cara de la moneda, aquellas obras que vienen precedidas de un éxito arrollador gracias a que tienen una enorme mega corporación respaldándolas. Un ejemplo bien claro lo tenemos con Call of Duty, que guste más o menos, goza de una salud envidiable. Y tres cuartos de lo mismo se puede decir de Battlefield e incluso el todopoderoso GTA, que con menos entregas, es de las que más beneficios generan con cada aportación. Tanto es así que Rockstar se puede permitir el lujo de dejar pasar cinco años entre una obra y otra, cosa que hacen bien, porque así consiguen mantener fresca la fórmula.

GTA V

Resumiendo que es gerundio. No es menos cierto que todo aquello que hace impulsar a la industria a día de hoy, es crear IPs lo suficientemente atrayentes como para producir secuelas de forma regular, un arma de doble filo donde las haya, ya que a algunas les sientan bien y a otras no tanto. Sea como fuere, solo nos resta esperar a que esa enésima secuela que ofrezca el “más de lo mismo” y que tanto miedo nos da, se traduzca en algo bueno para con los usuarios. Porque al fin y al cabo, siempre hay IPs que se engrandecen con una “mera” expansión, por muy satanizadas que pueda estar de serie, y más si tiene en su haber elementos a los que ya les tenemos mucho cariño y con los que no nos importa volver a las andadas.

Escrito por: Alsergim

Técnico superior en Desarrollo de Aplicaciones Web. Amante del cine y los videojuegos, especialmente en lo que a títulos de rol y terror se refiere. A veces me da por escribir cosas. También me puedes leer en Twitter desde @npofficialsite