Cat Quest

Por el el Análisis, 7 Más

Análisis – Cat Quest (Nintendo Switch)

El género RPG es uno de clásicos. Quizás se deba a que es uno de los más longevos de la historia de nuestro medio; a contar con unas bases férreas y definidas. Sin embargo, siempre hay quienes se aventuran con algo diferente. El pequeño Cat Quest es una gran muestra de ello. Un ejemplo de como Final Fantasy, The Legend of Zelda y The Elder Scrolls pueden unirse para conformar algo nuevo. Un resultado, cuanto menos, sorprendente.

Cat Quest es un título cercano, pero también diferente. Las malas primeras impresiones, esas que juzgan sin profundizar más allá que en el apartado externo del título, pueden encasillarlo rápidamente en un RPG del montón. No obstante, esta aventura felina sabe como jugar sus cartas. Os lo contamos en nuestro análisis de Cat Quest.

La leyenda del Sangre de Dragón

Comparar un título con cualquier obra de Hidetaka Miyazaki es ya un tópico del videojuego. No tanto como algo profesional sino más bien como algo satírico. Y es eso precisamente en lo que Cat Quest destaca. En traernos un tributo al mejor rol, que no teme en reírse de los tópicos que forman sus bases.

Con esto no sorprende que nuestro avatar felino, al que encarnaremos, sea el último descendiente una poderosa y extinta raza que pobló el mundo siglos atrás, los Sangre de Dragón. Para más inri, nuestra aventura da comienzo con el secuestro de nuestra hermana pequeña. Por si las referencias a The Legend of Zelda no habían quedado claras con ese guiño a Wind Waker, el título decide poner a nuestro lado un pequeño espíritu, Spirry, con una gran similitud a la infame Navi — y que además se encargará de recordarnos todas las obviedades posibles.

El desarrollo de su argumento no va más allá de esto. Como reconocido Sangre de Dragón tendremos excusa suficiente para derrotar a los dragones que atormentan a la población. Su historia no consigue profundizar pero tampoco lo intenta. Su juego no va más allá de criticar a los tropos del género. Pese a ello, el título consigue hacerse cercano y cómodo, incluso se atreve a lanzar algún que otro giro de guión para aquellos jugadores que decidan explorarlo hasta el final.

Con garras, colmillos, espadas y bastones

En lo jugable Cat Quest se convierte en toda una delicia. Sus controles son simples pero eficaces: atacar y esquivar son los movimientos básicos pero también podremos congelar, quemar o parar a los enemigos con trampas mágicas. Olvida los sistemas complejos de equipamiento y mejora. Todo se reduce a obtener las piezas de equipo o conjuros y seleccionar aquellos que vaya más con nuestro estilo de juego.

Esto genera un sistema de juego accesible y versátil. Que incluye una ligera, pero constante, curva de dificultad. Compensa a los jugadores con el crecimiento de su personaje a través de niveles y mejoras de equipo. Todo esto lo desarrolla sobre un mapeado —en el sentido literal de la palabra— simple y colorido. Plagado de ciudades, cada una con sus diferentes habitantes y peticiones; bosques y, como no, mazmorras plagadas de monstruos que derrotar.

Aquí es donde aparece el punto más negativo de la obra. Resulta todo un símil a la forma de actuar de NieR. Critica el uso de ciertas mecánicas pero, al hacerlo, el mismo juego cae en el mismo saco. Así nos encontramos con una breve variedad de enemigos, que hacen poco más que cambiar su paleta cromática o añadir nuevos movimientos, que se ven compartidos tanto por el avatar como por el resto de enemigos. Pasa lo mismo con sus misiones y mazmorras, que resultan completamente repetitivas. Especialmente las primeras, que pese a contar con diferentes subtramas interesantes, no van más allá de utilizarnos de recaderos una y otra vez.

No le busques los tres pies al gato

A todo esto se suma un estilo gráfico minimalista pero refrescante. El título brilla por sus pequeños detalles, como los cambios estéticos al equipar las diferentes armas y armaduras; tomando además una larga lista de trajes clásicos del género como referencia. Se echa de menos una mayor variedad en las animaciones de sus personajes pero, en líneas generales consigue mantener una experiencia visual atractiva. Destaca menos en su banda sonora, que acompaña al título sin adornos, funcionando con un simple trasfondo.

Cat Quest es ese tipo de juego que se desmarca. Simple y pequeño, pero con mucho fuelle y una absoluta facilidad para dejar que corra el tiempo sin percartarse de ello. Dependiendo de la postura del jugador puede verse acabado en una tarde o alargarse durante días. En función de como queramos afrontar el reto y cuanto nos dejemos llevar por los misterios que oculta su mundo.

Su aparente simplicidad se convierte en su mayor virtud. Si bien es cierto que peca de ofrecer una experiencia demasiado simple y olvida cuidar algunos detalles, la experiencia es innegablemente adictiva. Su carisma felino y la forma en que obvia cualquier mecánica compleja lo convierte en una obra apta para todos los públicos e igual de disfrutable para cualquiera que se aventure en su fantasía. Una obra dotada de personalidad y que promete no defraudar a nadie.

Lo bueno

  • Su jugabilidad, adictiva y divertida
  • Los constantes guiños al género
  • Su ambientación y estilo gráfico

Lo malo

  • Su historia no consigue profundizar
  • Algunas mecánicas resultan demasiado repetitivas
7,8

Escrito por: Oscar Martínez

Escribo más que duermo. Jefe de redacción de Legión de Jugadores y orgulloso miembro de este gran equipo. Trabajo día y noche por hacer de esta la mejor comunidad posible, crítica pero sincera y siempre con la actualidad como objetivo. Puedes encontrarme por Twitter bajo el nombre de @Hekiren_

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