Cities: Skylines

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Cities: Skylines fue lanzado oficialmente en el año 2013, el juego fue rápidamente apremiado por aficionados del género “city-builder” como uno de los mejores títulos que podías encontrar en ese apartado, y con razón. Su llegada a PC y Mac fue un soplo de aire fresco después de fracasos estrepitosos como el último Sim City y juegos de la misma índole.

Ofreciendo una escala difícilmente igualable, el juego pronto ganó una notable reputación gracias a todas las oportunidades que ofrecía su mundo. Con el éxito prácticamente gracias a la comunidad de jugadores que creaban contenido y contenido, el título ha ganado tanta fama y consideración que finalmente ha llegado a consolas.

El cielo es el límite

Ahora, después de dos años desde su debut original, Cities: Skylines llega a Xbox One. Y desde luego podemos ver las ganas y empeño que Colossal Order, el estudio creador de Cities, ha puesto en la llegada a la sobremesa de Microsoft.

Sin embargo, siendo un juego que, naturalmente, está construido alrededor de su control con ratón y teclado, Cities: Skylines trae bastantes cambios en este sentido en su transición a Xbox One. Con el desafío de simplificar las, a veces, complicadas mecánicas del juego con un mando, el juego ha cambiado radicalmente su interfaz para hacerlo más accesible a los jugadores de consolas y debo decir que Colossal Order ha realizado un trabajo estupendo, recordando a títulos como Tropico 5, que hacia un uso la mar de ejemplar en cómo adaptar el género a consolas.

Si os soy sinceros, yo mismo soy un gran fanático del Cities: Skylines de PC, he jugado incontables horas fracasando al crear mi urbe utópica, pero nada de eso me hizo perder la diversión que el juego ofrecía (y ofrece). Así que para mí no es difícil apreciar las maravillas ocultas en este género, puede que no sea apto para todo el mundo, pero si te gusta un mínimo el “city-building” vas a disfrutar de este juego como un enano. Dándole la habilidad a los jugadores de construir y gestionar (esto es importante) sus propias ciudades, el título ofrece una escala de libertad raramente vista a tal nivel en el mundillo.

Es el alcalde el que elige a los vecinos

Como puedes esperar, la construcción es una gran parte de lo que define a Cities: Skylines. Con las herramientas disponibles podremos construir nuestra propia metrópolis de la forma que nosotros queramos (no siempre saldrá bien y muchas veces veremos a nuestra población caer en la desesperación de nuestra incompetente gestión). Entre las opciones para crear directamente grandes bloques de edificios a unas herramientas más específicas para crear estructuras básicas, Cities Skylines ofrece un rango de opciones desafiantes y creativas por igual a la hora del nacimiento de nuestra urbe.

Gestionar nuestra población es otro de los núcleos que componen el gameplay del título, con la necesidad de mantenernos al día con decenas de estadísticas y datos. Puede parecer algo complicado, pero una vez entendemos qué es lo principal para alcanzar la felicidad de nuestros habitantes, todo es coser y cantar. Ya sea simplificando la eficiencia de nuestra ciudad (mejorando carreteras y vías de acceso por ejemplo), manteniendo a los habitantes sanos (hospitales y servicios básicos son esenciales) o simplemente expandiendo gradualmente la población y focos urbanos, Cities: Skylines es un desafió constante para demostrar que podemos ser alcaldes de toda una mega ciudad.

Visto desde fuera, el núcleo jugable de Cities: Skylines apunta a ofrecer una experiencia balanceada entre la construcción y la gestión de la ciudad. Aun así, si sois de esos jugadores que tan solo quieren hacer una ciudad espectacular sin preocuparse de los problemas que pueden acarrear, el juego cuenta con un modo llamado “Sandbox Mode” que permite a los jugadores experimentar con el juego con dinero ilimitado y sin ningún tipo de problema de gestión que los pueda molestar.

Nuevos horizontes

En definitiva, Cities: Skylines es un ejemplar port de un juego que solo tendría cabida en PC para Xbox One, logrando mantener toda la complejidad y la precisión del original pero con un control mucho más sencillo. Aunque den como resultado una forma algo diferente de jugar, la gran atención al detalle que se le ha puesto al juego asegura que la versión de consola siga teniendo esa libertad en el gameplay que podemos esperar.

Lo único que pierde esta versión de Xbox One en cuanto a su contrapartida en PC son los mods. Una parte vital del éxito de Cities: Skylines en PC y el pilar fundamental en el que se sujeta su comunidad de jugadores. Sin embargo, Paradox Interactive no ha descartado que se implementen estos mods en un futuro, y todos sabemos que en la consola de Microsoft los mods no son problema, véase Skyrim.

Así que si estáis deseando disfrutar de una verdadera experiencia estratégica y ver vuestra ciudad florecer con el paso del tiempo, no podéis perderos este Cities: Skylines.

Lo bueno

  • Horas y horas de juego
  • Tu imaginación es el límite
  • Su complejidad encantará a los más veteranos del género

Lo malo

  • Tal vez demasiado complicado para los más novatos
  • No tiene mods
8

Escrito por: War

Llevo enganchado a las maquinitas desde que tengo uso de razon. Crecí entre Bandicoots y llamadas de Codec. Aficionado al RPG, sobre todo japones, aunque no le hago ascos a nada. También me muevo por el mundo de la literatura y el anime. Si quieres leer mis desvarios estoy por Twitter, @BlackSoulWolf

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