Monster Hunter World

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Análisis – Monster Hunter World

Shadow of the Colossus y Dark Souls son, cada uno a su manera, obras que han marcado la historia del medio. Y su principal virtud es una con la que Monster Hunter, en un carácter de nicho, también ha sabido jugar durante toda su trayectoria. La tensión, la maestría, ese “algo” que lleva más de una década creando adeptos a la caza. Es su épica, su forma de enfrentarnos contra jefes una y otra vez. La progresión, el bienestar psicológico que conlleva superar un reto tras otro. Pero Monster Hunter World es mucho más que eso.

No es de extrañar que la saga abandone su clasificación numérica esta vez. Porque Monster Hunter World se convierte en un exponente dentro de su línea. El abandonar la plataforma portátil, como un símbolo de madurez, le ha sentado de maravilla. No estamos ante otro Monster Hunter, estamos ante la mejor experiencia que su caza nos podría ofrecer.

La caza evoluciona de forma exponencial

Monster Hunter World inicia con la fuerza de un huracán. Aprendiendo de los mejores, olvida las simples cinemáticas y nos sumerge de lleno en la acción. Nos dirigimos al Nuevo Mundo pero nuestra embarcación se ve atorada y en cuestión de segundos nos vemos escalando el monstruo más grande que nos haya presentado nunca la saga, el temible Zorah Magdaros. Con el carácter de una explosión de adrenalina, nos encaramos contra el mayor peligro que nos ha mostrado jamás.

 

No es solo un inicio que rompe con todo lo conocido, sino que se convierte en toda una declaración de intenciones. Su forma de decir que nos encontramos ante un titán. Ante el coloso más grande de toda su línea. Monster Hunter World aprende de todos sus antecesores. Define su estilo y expone la caza a su máximo nivel.

No es de extrañar, por estas mismas razones, que nos presente un argumento completamente nuevo. Olvida el papel del cazador, del salvador. Olvida también el clásico Gremio y nos pone en una aventura fácil de disfrutar para sus veteranos y aquellos que se embarcan por primera vez en la aventura. Esta vez servimos al Nuevo Mundo, a su exploración. Tocará sumergirse en una misterio que envuelve a las criaturas más importantes de toda su franquicia: los dragones ancianos.

Y para cumplir con ese objetivo Monster Hunter World se rodea de una multitud de recursos. No solo los narrativos y kinesteticos. También algunos que suelen pasar desapercibidos en nuestro medio, como la interpretación. Monster Hunter siempre ha contado con personajes ocurrentes y carismáticos. Pero en esta nueva entrega va más allá. Sus expresiones, sus movimientos y, especialmente, su excelente doblaje a nuestro idioma. Es un punto que lo refuerza y lo llena de vida. Algo que, además, sirve las veces para compensar un argumento que pierde fuelle a medida que avanza. Uno disfrutable, desde luego. Y con un nivel de dinamismo muy por encima de lo que nos tiene acostumbrados su franquicia. Pero no consigue explotar todas sus posibilidades, lo cual resulta toda una lástima.

Conquistando el ecosistema

Monster Hunter World se convierte en la rebautización de su saga. No solo se desmarca por su propio título o por el hecho de convertir al simple cazador en avezado explorador, sino que también lo hace con sus mecánicas, con su organicidad. Sus mapeados, ahora interconectados, se convierten en escenarios reales. Incluso dentro de fantasía los lugares parecen totalmente orgánicos, coherentes con su propio mundo. La ley del ecosistema se aplica a todos y cada uno de los detalles de su mundo. Su ficción da un paso adelante para imaginar un mundo nuevo que no difiere mucho del nuestro.

Y nuestra tarea como exploradores, como cazadores, es adaptarnos a este nuevo mundo. Es su forma de decir que incluso el cazador más veterano tendrá que adaptarte a sus leyes. Es importante conocer cada lugar, donde se encuentran sus recursos o cuales son los habitats de cada especie si queremos evitar ser devorados por uno de sus habitantes. El combate esta vez no es mecánico, sino orgánico. Incluso impredecible.

No solo nos enfrentamos a nuestras presas, nos enfrentamos a la naturaleza en si misma. Y solo dominándola a ella podremos hacernos con el control del Nuevo Mundo. El juego lo escenifica dejando a nuestra mano un sinfín de recursos. Desde las clásicas hierbas y mieles con las que crear objetos curativos hasta insectos luminosos que crean flashes cegadores, plantas que guardan bolsas de veneno o enormes riscos que, con la habilidad necesaria, podremos hacer caer sobre nuestros enemigos.

Recursos más que necesarios, obligatorios. Ya que la naturaleza nos golpeará con toda la fuerza de su imprecisión y, sin caer en mecánicas injustas, nos encontraremos combatiendo contra más de un monstruo en casi todas las ocasiones. Es el precio a pagar por su mundo abierto. Cuando una especie atraviesa las barreras y entra en el territorio de otra criatura estas se enfrentarán entre si, revelando que Monster Hunter World se encuentra mucho más vivo de lo que puede parecer.

Caza o serás cazado

Incluso con todos su cambios, Monster Hunter World rezuma eso que tanto nos gusta mencionar en el medio: esencia. Y es que en sus bases más profundas el título se convierte en todo un tributo a su obra original. Sus movimientos, aunque se han refinado y añadido nuevos, siguen siendo los conocidos por todos. Incluso cuenta con el plantel de armas que vimos en sus últimas entregas. Es algo que, por desgracia, le pesa en contra a todas sus novedades. Y es que a falta de su versión “G” el título puede quedarse algo corto en cuanto a contenido.

Eso no quita que la caza sea menos disfrutable en él. Su salto a la nueva generación le ha sentado de maravilla, demostrando que su lanzamiento en portátiles empezaba a asfixiar sus posibilidades. Cada una de sus animaciones ha sido revisada y arreglada para encajar en el coloso. Por no hablar de los scripts, que juegan un papel más importante que nunca en el título, dejando de lado lo que en otras entregas solo podía resolverse mediante cinemáticas que atentaban contra la inmersión del jugador.

Sus monstruos también son más inteligentes que nunca. No solo eso, sino que han pasado por el mismo filtro orgánico que su mundo. Son criaturas, seres vivos. Ver a un Rathalos aullando de dolor y respondiendo, instantáneamente, con una llamarada resulta algo coherente. Sus movimientos pueden leerse, por supuesto, pero ya no se entiende tanto como las mecánicas de un jefe final, sino como el estudio de un explorador. De alguien que crece mientras combate contra una bestia tras otra. El trabajo de Yuya Tokuda y Kaname Fujioka brilla por encima de los límites de su propia obra.

La caza no es cosa de uno

Para hacer frente a todo esto contaremos con una gran cantidad de recursos. Partiendo de las bases de Monster Hunter Generations, su predecesor, podremos viajar entre diferentes lugares según nuestras necesidades. Así estableceremos nuestra base en Astera, el bastión principal de la Comisión de Investigación. Sin olvidar sus particularidades más nostálgicas contaremos con una Cantina donde llenar nuestro estómago antes del combate, puntos de cosecha y recolección, un nuevo lugar donde realizar estudios de investigación y, como no, la forja.

Esta también ha vivido un lavado de cara al llegar al Nuevo Mundo. Mientras que las armaduras siguen su esquema habitual, las armas funcionan de forma diferente. Ahora contamos con unas ramas específicas, por lo que la investigación se expande a la forja. Con esto deberemos descubrir los materiales necesarios para hacer progresar nuestras armas a medida que avanzamos. Por contraparte, podremos deshacer los cambios (con la particular devolución de los objetos) si no nos sentimos a gusto. Es una versatilidad que permite probar diferentes combinaciones y estilos para hacer de la caza algo más cómodo. Además contaremos con nuevas opciones a nuestra disposición, como los mantos. Estos recubrimientos para cazadores nos permiten evitar condiciones adversas o mejorar nuestras capacidades por un tiempo limitado. Pese a que se echa en falta una mayor diversidad se convierten en recursos obligatorios al salir de caza.

Sin embargo, el mayor recurso para el cazador es otro. Una vez más, el juego en equipo se convierte en su principal atractivo. Sus múltiples posibilidades se multiplican al enfrentarse a los monstruos en compañía. Y parece hacer de ello algo más atractivo y manejable el juego nos permite crear nuestras propias brigadas con las que salir a caza. Y no solo esto, también elimina las esperas y la dificultad para ponerse de acuerdo con las bengalas de auxilio. Lanzando una de estas tras iniciar la misión permitimos a cualquier cazador entrar en nuestra misión para ayudarnos con ella. Su flexibilidad a la hora de jugar online lo convierten en una gran opción para aquellos que gustan de jugar en compañía.

Una bestia audiovisual

La evolución de la caza no solo se ha llevado al terreno jugable. Monster Hunter World acompaña a su coherencia con un estilo gráfico completamente acorde a sus características. Cada detalle se ha cuidado al extremo para su mundo sea tan real a la vista como transmite en las sensaciones que genera. Por supuesto, sus criaturas gozan del mismo nivel de detalle que sus escenarios y paisajes. Pese a la imponente fuerza de los títulos en Nintendo 3DS, Monster Hunter World se convierte en toda una obra de arte. Como si cada una de sus imágenes perteneciese a un lienzo. Asombroso.

No juega un papel menos importante su sistema de sonido. Todos sus efectos encajan a la perfección con el resto de apartados, sumando a su relación kinestesica. Pero donde más destaca este apartado, como no podría ser de otra forma, es en su banda sonora. El regreso del maestro Akihiko Narita se denota en cada composición. No solo destacan sus nuevos temas, como el mágico Hoshi ni Kararete, sino que el compositor trae de vuelta algunos temas conocido para amenizar la experiencia y hacerlo más cercano a los antiguos jugadores. Su banda sonora es casi una celebración, con la mítica aparición de su archiconocido tema principal, arreglado y bautizado como Proof of a Hero.

Conclusiones, la consolidación de una saga

Monster Hunter World es mucho más que Monster Hunter. No es, quizás, su versión definitiva, pero si la más fiel y poderosa de la saga. Trae consigo algunas decisiones cuestionables. Como su nueva cámara general, la forma en la que pierde fuelle su historia o la falta de contenido general — algo que posiblemente solvente con una versión “G” de cara a su lanzamiento en PC.

Pero, pese a todo esto, es un título magnifico. Un enorme paso para su franquicia, la consolidación de una saga que lleva más de una década ofreciendo una experiencia adictivaMonster Hunter World es un nuevo nivel. Rompe con todas sus barreras, con todos sus límites, y ofrece un mundo orgánico, casi real. No solo nos invita a explorarlo, sino que el mismo realiza una introspección sobre sus virtudes y defectos para ofrecernos lo mejor de si mismo. Quizás no sea una obra maestra, pero es la experiencia Monster Hunter en niveles exponenciales. Un título colosal. Lleno de matices y posibilidades que nos abre las puertas a un nuevo mundo, uno que es imposible imaginar hasta que te sumerges en él.

Lo bueno

  • Su mundo, orgánico y coherente
  • Redefine la saga y la hace evolucionar
  • El tamaño y el nuevo diseño de sus escenarios
  • Maestría a nivel audiovisual e inmersivo
  • Su inteligencia artificial, mucho más funcional que nunca
  • Su doblaje a nuestro idioma

Lo malo

  • El nuevo plano de la cámara no le favorece
  • Su versión inicial puede resultar falta de contenido
  • Su historia desaprovecha su portento y pierde fuerza
9,5

Escrito por: Oscar Martínez

Escribo más que duermo. Jefe de redacción de Legión de Jugadores y orgulloso miembro de este gran equipo. Trabajo día y noche por hacer de esta la mejor comunidad posible, crítica pero sincera y siempre con la actualidad como objetivo. Puedes encontrarme por Twitter bajo el nombre de @Hekiren_

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