One More Dungeon

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Análisis – One More Dungeon (Nintendo Switch)

Hace un par de años un roguelike bajo el título de Crypt of the NecroDancer se hacia con el público mundial. La fórmula era sencilla: tan solo debíamos atravesar niveles infestados de monstruos mientras nos movíamos al ritmo de la música con el particular detalle, claro, de que la muerte suponía el fin de la partida. El mismo año, aunque unos meses más tarde el estudio ruso Stately Snail presentaba una propuesta similar: One More Dungeon, que ahora llega a nuestras Nintendo Switch de manos de Ratalaika Games, la compañía nacional que ya ha cumplido en anteriores ocasiones llevando a la híbrida de Nintendo títulos como El Conde Lucanor o I And Me.

Sobrevive y escapa

Si la premisa del ya mencionado Crypt of the NecroDancer era escasa, la del juego que hoy nos atañe brilla por su ausencia. Y es que One More Dungeon no pierde el tiempo. Nos encontramos en una mazmorra repleta de hostiles criaturas, en la mano derecha sujetamos una espada mientras que en la izquierda portamos un báculo y esa es toda la información que necesitamos para seguir avanzando por el juego, donde sobrevivir será nuestro principal objetivo.

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No obstante, no todo será tan fácil como avanzar y escapar. Para salir de un piso y llegar al siguiente deberemos encontrar al jefe de turno y acabar con él para hacernos con la llave que nos de acceso al siguiente nivel. Para ello, como he mencionado, contamos con un arma de corto alcance y un báculo mágico que nos permite atacar desde lejos para cubrir las distancias. Con estas armas, y una perspectiva en primera persona, nos tocará avanzar derrotando a todos los enemigos y desentrañando los secretos que esconde cada nivel — que además se generan de forma procedural cada vez que accedemos a un nuevo piso o somos derrotados.

Satisfactoria simpleza

Aunque el juego vio la vida en PC el año 2015 sobre el papel parece que su formato más adecuado es el de Nintendo Switch. Esto es así porque resulta un título simple, rápido y excesivamente reiterativo, por lo que parece estar diseñado para jugarse en partidas cortas — algo que resulta fantástico en las esperas o viajes en transporte público. Sin embargo el hecho de que funcione en primera persona hace que resulte más difícil de controlar sin teclado y ratón, no imposible, pero si algo tosco. Por esta misma razón los ataques físicos suelen quedar relevados a un segundo plano, ya que la visión del juego convierte el uso del báculo en la opción más sensata. El caso es que nuestros ataques a distancia se encuentran limitados, por lo que sobrevivir se convierte en todo un reto en One More Dungeon.

Resulta imperativo recorrer todas las estancias de los niveles en busca de recursos y munición con los que afrontar los próximos retos. Sin embargo, y dado su carácter procedural, todas sus partidas resultan diferentes, por lo que se darán casos en los que consigamos hacernos con la llave del piso al poco de comenzar la partida. Esto arrastra al jugador a tomar la decisión de si seguir explorando o partir  con los recursos obtenidos, a sabiendas de que los retos del próximo piso serán más amenazantes todavía.

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Es un juego psicológico que controla la partida en todo momento. ¿Avanzarás a por esa poción a riesgo de ser atacado por los monstruos que la guardan o recularás para mantenerte a salvo? ¿Atravesarás el portal para superar sus pruebas y conseguir nuevas armas o escogerás el camino seguro? Este tipo de cuestiones serán el núcleo jugable de la obra, que compensan su carácter repetitivo y consiguen que cada “vuelta a la vida” resulte refrescante y esté diferenciada del resto. Por otro lado, durante cada intento recibiremos una serie de monedas con las que comprar mejoras, desde aumentar nuestro nivel de salud hasta empezar con un mayor número de pociones. Aunque también se nos permitirá hacernos con una larga lista de elementos para hacer de nuestro paso por la mazmorra un reto mucho mayor.

«Solo una mazmorra más»

One More Dungeon es, a fin de cuentas, el primer trabajo de Stately Snail; un trabajo con una buena base pero un desarrollo falto de fuerza y una gran variedad de puntos que pulir. No es un mal juego y de hecho resulta bastante divertido y adictivo, pero cae en la recursividad con demasiada facilidad y acaba aburriendo con el paso de las horas. Insisto, es una obra simple, pero cuenta con un pequeño abanico de detalles que lo hacen atractivo y consigue que vuelvas siempre con la excusa de “intentarlo una vez más”. Un imprescindible dentro de esa lista de títulos indies que se están haciendo con el control del catálogo de la consola gracias a su relación calidad – precio.

Lo bueno

  • Su adictividad
  • Resulta un reto refrescante en cada piso

Lo malo

  • No sabe aprovechar su cámara en primera persona
  • Sus mecánicas se vuelven repetitivas con demasiada facilidad
6.5

Escrito por: Oscar Martínez

Escribo más que duermo. Jefe de redacción de Legión de Jugadores y orgulloso miembro de este gran equipo. Trabajo día y noche por hacer de esta la mejor comunidad posible, crítica pero sincera y siempre con la actualidad como objetivo. Puedes encontrarme por Twitter bajo el nombre de @Hekiren_

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