Prey

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Análisis – Prey

Hablar del nuevo Prey es hablar de una historia frustrante. Tras lanzar Prey en 2006 el juego tuvo una buena acogida entre jugadores y la prensa, tanto fue así que se desarrolló una secuela que posteriormente se cancelaría -y eso que pintaba muy bien-. A ello habría que sumar el cambio de titularidad de la IP que hizo que finalmente acabase en manos de Bethesda Softworks.

Años después de esta adquisición y dados los geniales resultados cosechados con la saga Dishonored, los franceses de Arkane Studios son los encargados de resetear esta IP regalándonos uno de esos juegos que se disfrutan mejor yendo despacio y saboreándolo.

¿Una historia conocida?

De entrada debemos decir que la historia que nos plantea el nuevo Prey no es nada que no hayamos visto ya. Encarnaremos a Morgan Yu, un/a trabajador de TranStar en la nave Talos I. Al poco de hacernos con los mandos del juego, y cómo ya se ha visto en tráilers y la demo, pronto descubriremos que lo que estábamos viviendo era una pantomima y que estamos en serio peligro. Tras perder parte de la memoria seremos guiados por un desconocido January que nos indicará qué debemos hacer si queremos sobrevivir. Hasta aquí nos encontramos ante la premisa de muchos videojuegos, pero Arkane ha querido ir un paso más lejos y ha reescrito la historia tal y cómo la conocemos. Prey supone un “Y si…” en la historia de la humanidad, partiendo de que el presidente Kennedy hubiera sobrevivido al ataque del francotirador y estados unidos hubiese aunado fuerzas y tecnología con los rusos en la carrera espacial. Todo ello redundaría en un mayor desarrollo tecnológico que nos llevaría al año 2032 en una nave inmensa propiedad de TranStar, fabricantes de Neuromods y investigadores de razas alienígenas que ahora luchan por sobrevivir a su ataque.

Una tarea difícil dada la situación. Todo estalla en el momento en que falla el sistema de contención y un tifón mimético logra escapar y sembrar el caos en la estación espacial. ¿Que qué es un mimético? Una especie alienígena desconocida capaz de desafiar las leyes de la física y de convertirse en nuestra peor pesadilla. El nombre proviene de su manía por camuflarse con el entorno haciéndose el muerto, pero no como una criatura oscura con forma de araña, sino conviertiéndose en objetos cotidianos que estén a su alrededor. De esta manera cualquier taza de café, libreta, o lampara pueden ser en realidad un mimético camuflado esperando el momento de adoptar su forma real y devorarte. Y cuidado ya que cuando lo consiguen transforman al humano en lo que se conoce como Fantasma, un ente oscuro capaz de teletransportarse, ejecutarnos con sus tentáculos o electrocutarnos absorbiendo electricidad.

Afortunadamente Arkane no ha querido ponernos las cosas demasiado fáciles y durante el transcurso de la historia principal, incluso en sus primeros compases, se nos explica entre poco y nada lo que está ocurriendo. Así pues deberemos investigar por nuestra cuenta recopilando notas, escuchando archivos de audio grabados o hackeando ordenadores para leer los mails que los empleados intercambiaban. Y así es como poco a poco conseguiremos entender el porqué de lo que está ocurriendo, cuál es nuestro papel en todo ello y cómo podemos defendernos de tan temible amenaza. Merecen especial mención los flashbacks que se van presentando y que nos ayudan a entender qué hacía Morgan antes de perder la memoria, lo que ayuda a construir el personaje mezclando pasado y presente.

Atrapados en una nave

La premisa desde la que parte Prey es sencilla y a la vez deja patentes las influencias de otros títulos en las mecánicas de este. Alien Isolation es quizá el primero que se nos viene a la cabeza; estamos completamente solos en una nave espacial repleta de enemigos que nos matarán al menor despiste, de hecho en Prey el combate es, aunque satisfactorio, opcional en muchos casos ya que la munición y los botiquines escasean.

También encontramos reminiscencias de la saga Bioshock -y en especial a los originales System Shock– ya que en Prey tendremos la posibilidad de instalarnos neuromods, chips de mejora que nos permiten conseguir distintos tipos de habilidades: hackear terminales, reparar torretas o drones, mayor fuerza para mover objetos, mejoras de salud… Pero eso no es todo. A medida que avancemos en la aventura conseguiremos unas gafas que nos permitirán analizar a los miméticos para investigarlos y conseguir adoptar sus poderes. Transmutación, teletransporte, explosiones cinéticas… conforme avancemos en la historia podremos fortalecernos con los poderes de esa misteriosa especie alienígena que nos acecha para poder luchar en igualdad de condiciones. Pero todo tiene un precio. Cuanto más uso hagamos de las mejoras alienígenas más nos despojaremos de la humanidad de nuestro personaje, lo que provocará que los drones de seguridad de la Talos I nos identifiquen como una amenaza y nos ataquen sin piedad. Y eso no es lo peor que nos puede pasar si abusamos de las mejoras alienígenas…

El crafteo es nuestra mejor arma

Cómo ya he comentado la munición y los botiquines escasean por lo que deberemos fabricarlos si queremos sobrevivir. Para ello primero deberemos encontrar el diseño de fabricación y luego deberemos hacernos con los materiales. Papeles arrugados, pieles de plátano y basura en general nos servirán para introducirlos en las diferentes máquinas de reciclaje que hay dispersas por la nave y que nos darán a cambio materiales. Materiales que funcionan cómo ingredientes para fabricar todo tipo de objetos: munición, propulsores, botiquines, granadas de pulso electromagnético… Sin embargo el inventario tiene un límite -que podremos ampliar conforme avancemos- y las armas, la munición, los kits médicos y cualquier otra cosa que recojamos ocupa espacio por lo que deberemos organizarnos muy bien para tener hueco para los objetos realmente importantes tales como neuromods o mejoras de armas.

Realmente se ha logrado un balanceo muy adecuado en este aspecto, logrando que el factor riesgo influya directamente en buenas recompensas. Me explico. Pongamos que conseguimos la llave para entrar en un camarote en el que sabemos que hay una caja fuerte. Pero en ese camarote hay varios enemigos poderosos. Deberemos evaluar si nos compensa gastar la munición y las medicinas necesarias para abrirnos paso o si es mejor pasar de largo. Y aún si lo hacemos deberemos tener las habilidades necesarias para hackear la caja fuerte si no conocemos el código de seguridad. De esta forma el juego nos obliga a volver sobre nuestros pasos para pertrecharnos mejor y para conocer mejor a cada uno de los tripulantes de la Talos, y ya os decimos que aguardan muchas sorpresas en esas misiones secundarias.

¿Cómo superar entonces una aventura en la que cada paso en falso nos penaliza? Con astucia. Arkane quiere que seamos inteligentes y usemos el entorno a nuestro favor. Fugas de combustible, contenedores inflamables, cortocircuitos graves… todas esas amenazas nos pueden servir para sortear a nuestros enemigos y deberemos combinar a la perfección nuestros poderes, el entorno y nuestras armas para lograr hacer el mayor daño posible.

Aprendiendo de sus errores

Debo confesar que tenía cierto temor a que la versión de PC de Prey tuviese una mala adaptación como pasó con Dishonored 2. Afortunadamente no se ha dado el caso y podemos decir que Prey luce muy bien en todos los niveles. En cuanto al apartado gráfico encontramos un motor sólido, sin fisuras ni bajadas de frames, que nos ofrece maravillosas estampas del espacio -sobretodo cuando salimos de la nave- y que sabe jugar a la perfección con un motor de físicas mejorado ideal para la capacidad de los miméticos.

Por otra parte el sensacional doblaje al español y unos efectos especiales de gran nivel nos meten de lleno en una nave hostil que aúna la modernidad de la tecnología espacial con la opulencia del estilo art decó de los años 50-60.

Candidato a GOTY

Cómo he dicho al principio del análisis Prey es un juego que se disfruta mejor tomándoselo con calma. Todo el lore que tiene detrás en forma de archivos escritos y de audio merecen ser investigados para entender la grandeza de la obra de Arkane Studios, a la vez que nos sitúa en el ojo del huracán de un experimento fallido en el que nosotros poco a poco iremos descubriendo la oscura verdad sobre nuestra pérdida de memoria y las intenciones reales de la compañía TranStar.

A ello debemos sumarle un guion inteligente e inesperado a bordo de la Talos I, un personaje más de la historia, cuya ambientación opresiva nos mantendrá en una tensión constante convirtiendo a Prey en un thriller de acción que nos quedará grabado en la retina.

Lo bueno

  • El guion nos atrapará sin remedio, un buen ritmo y muchas sorpresas nos aguardan
  • La ambientación es brutal, aislamiento y soledad en una atmósfera aterradora y desconocida
  • Recupera mecánicas de grandes títulos como System Shock, Half Life o Dead Space
  • El doblaje al español está a un gran nivel y los efectos especiales nos ponen los pelos de punta
  • Completa libertad para explorar la Talos

Lo malo

  • El combate es algo tosco e impreciso
  • Algunos picos de dificultad muy elevados
8.5

Escrito por: Daniel Funes Castillo

Webmaster de Legión de Jugadores. Fanático de los videojuegos con 3 años, empecé con Super Mario World y desde entonces no he parado. Busco crear una comunidad abierta y tolerante dónde todos puedan participar y dar su opinión.

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