RiME

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Análisis – RiME

Han pasado casi cuatro años desde que en la Gamescom de 2013, Sony nos sorprendiera con una de sus exclusivas de la mano de un estudio español como Tequilla Works, creadores de videojuegos como Deadlight y que nos pusiera a todos los dientes largos con aquel precioso y polémico vídeo que, si bien transmitía la belleza y magia de títulos tan queridos como Ico y The Last Guardian, le seguirían largos años de espera e incertidumbre. No es ningún secreto que el desarrollo de RiME no ha sido fácil, hasta el punto de correr fuertes rumores de que su presentación no era jugable e incluso la sospecha de que jamás vería la luz, pero finalmente, nos complace confirmar no solo que la obra ha llegado a buen puerto, sino que lo ha hecho de forma excepcional y en todas las plataformas para que ni un solo jugador se pierda el que posiblemente sea el mejor videojuego hecho en España que hayamos visto hasta ahora.

¿Preparados para empezar la aventura?

El camino del héroe

Tras haber sobrevivido a una fiera tormenta que nos ha hecho naufragar, y desde el punto de vista de un misterioso niño, despertamos en una bella y exótica isla de la que no sabemos más que nuestro protagonista: ¿dónde estamos? ¿Por qué hemos acabado allí? ¿Quién es el muchacho? ¿Qué ocurre en esta isla mágica y extraña? ¿Qué es esa torre que destaca en el centro del lugar? ¿Quién está ahí? Con estos interrogantes, encarnamos al joven con el que recorreremos la isla en busca de respuestas y una salida, atravesando las playas, gritando a nuestro paso, saltando rocas, nadando y explorando cada rincón del misterioso lugar en el que hemos acabado mientras intentamos alcanzar nuestro destino en el horizonte con la forma de una torre blanca.

Con esta propuesta, Tequila Works nos abre las puertas a una de las aventuras más bellas que se hayan creado en la península Ibérica, diseñando un videojuego no solo hermoso a nivel audiovisual, sino con una variedad jugable y un ritmo bien marcado que nos mantendrá tan inmersos en la aventura como al propio protagonista atrapado en este mágico relato, el cual destaca no solo por sus sorprendentes puntos de giro, sino porque al igual que videojuegos como Journey (ThatGameCompany, 2012) o Inside (Playdead, 2016), decide contarnos el relato a través de sus preciosas imágenes y su melancólica música sin decir ni una sola palabra, de tal forma que deberemos interpretar por nosotros mismos los orígenes del chiquillo mediante las pequeñas pistas en forma de murales que nos ofrezcan como piezas de un puzzle que solo tendrán sentido al final de la trama, la cual ya os advertimos que además de ser misteriosa y enigmática, también resulta de lo más entrañable y sobre todo muy emotiva.

El arte jugable

En todos los aspectos posibles, RiME destaca por ser un título que apuesta por lo sencillo, siendo un juego minimalista tanto a nivel narrativo como jugable y artístico, destacando por la sencillez con la que decide proponer la aventura: desde el comienzo de la historia, el videojuego nos permite explorar la amplia y exótica isla a placer (la cual se divide en cuatro grandes niveles y un epílogo), y si bien en general el juego es lineal, los escenarios aportan suficiente tamaño, diferentes caminos y variedad visual como para permitirnos explorar a nuestro antojo buscando los indicios de hacia dónde debemos ir y hacernos sentir como si estuviéramos en un mundo abierto, de tal forma que la exploración de cada rincón de la isla vaya de la mano con numerosos e ingeniosos puzzles, plataformas y zonas de buceo que se mantienen entrelazadas de modo que nunca notemos fatiga o repetición, manteniendo un ritmo alto durante las ocho o diez horas que dura la aventura, dependiendo de la calma con la que nos tomemos el viaje.

Además de resolver los numerosos enigmas que oculta este islote, podemos encontrar diferentes coleccionables, más de cuarenta en total, cada uno de ellos aportando más información sobre los orígenes del lugar y de su particular héroe, y todo sin contar la multitud de secretos que permanecen ocultos a la vista. A nivel jugable podemos ver cómo el planteamiento de Journey de llegar al lugar destacado de la zona, la sensación de soledad y de progreso del viaje, se da de la mano con los excelentes y sencillos puzzles y pequeñas escaladas o saltos que sin duda nos recordarán a la aventura de Trico en The Last Guardian (Team Ico, 2016), notándose la clara inspiración en las obras de Fumito Ueda, pero ofreciendo suficiente frescura como para que lo sintamos como algo nuevo: a lo largo del juego escalaremos riscos, evitaremos enemigos y resolveremos complejos rompecabezas que irán desde juegos de sombras hasta la alteración del ciclo de día y noche, todos y cada uno de los retos suficientemente diferentes como para que nunca nos dé la sensación de estar repitiendo las situaciones.

Puede que no invente ninguna mecánica ni nada que no hayamos visto antes, y que el título carezca de dificultad, pero su impecable y excelente diseño de niveles y su equilibro de diferentes gameplays, además con la sorpresa de sus situaciones, hace que el título de Tequila Works mantenga el listón bien alto desde su comienzo hasta su inesperado y emocionante final. Además, si tras terminar el juego nos quedan ganas de volver, siempre tenemos la opción de repetir cualquiera de los niveles del juego en el orden que queramos, ya sea para revivir nuestros momentos favoritos o para recoger todos los objetos que se nos hayan quedado en nuestra primera travesía, que sin duda serán muchos y estarán claramente marcados en cada sección.

La belleza del mar mediterráneo

Sin duda, por lo que más destaca RiME desde el primer momento que cogemos el mando, es por su impecable diseño artístico, el cual nos tiene enamorados desde el día en que vimos su primer tráiler jugable allá durante la Gamescom de hace tres años. Sus gráficos minimalistas, junto con el diseño de sus entrañables personajes con unas animaciones realistas y cuidadas, además del excelente tratamiento de la luz y las partículas de polvo o la fluidez del agua, hacen que nos olvidemos de que estemos en un videojuego y que parezca que estamos en una de las películas de animación que tanto hemos disfrutado en el cine desde la comodidad de nuestra butaca.

Las bellas imágenes y paisajes enormes y vivos llenos de vegetación que incrementan la soledad, magnitud y aura mística que envuelve el lugar, evocan no solo los paisajes que recorrimos en su día en las obras de Team Ico, los dorados desiertos de ThatGameCompany o los reinos perdidos de Azad de Ubisoft, sino que podemos ver la influencia e inspiración de las obras de arte de Joaquín Sorolla o las vistas de la costa mediterránea o gallega. Arte en estado puro que nos hace vivir la magia a cada segundo.

Además, uno de los grandes miedos que teníamos era que el mapeado acabara resultando monótono, pero lo cierto es que, gracias a los diferentes niveles en los que se divide el juego, la variedad visual es mucho más rica de lo que en un principio parecía, yendo de blancas playas al sol contra cielos estrellados gracias al ciclo constante de día y noche, templos abandonados con la vegetación invadiéndolos, cuevas oscuras, zonas desérticas,… RiME no solo es belleza, sino contraste y variedad visual que nos invita a seguir explorando aunque sea solamente por permanecer unos minutos más en ese mágico lugar sacado de nuestra imaginación.

Pero RiME no se limita a entrar por los ojos, sino por los oídos: la banda sonora es una de las más hermosas que hayamos tenido el deleite de escuchar, siendo sencilla, delicada, melancólica y emotiva a la vez, y que consigue transmitirnos las emociones que, junto a sus imágenes que parecen sacadas de cualquier lienzo, narran la historia que ningún otro diálogo podría hacer mejor. Y esa es otra de las grandes virtudes de RiME: la capacidad de contar una historia sin decir ni una sola palabra, pues los sonidos que oiremos del niño será la nana que tararee cuando esté distraído, los gritos para activar los resortes, sus sollozos cuando esté triste o su risa cuando le veamos jugar con su ruidoso y simpático zorro. Es una obra que está cuidada hasta el más mínimo detalle.

Conclusiones: el hallazgo de un tesoro español

Tras recorrer los bellos escenarios de RiME, encariñarnos con el muchacho y su simpático amiguito peludo, escalar riscos, sortear sombras y desentrañar los misterios que encierran la isla, no se puede sino aplaudir el trabajo de Tequila Works, y no es para menos: RiME es sin duda no solo el mejor título español que hayamos tenido nunca el placer de tener en nuestras manos, sino uno de los mejores indies que hayamos disfrutado, pues aunque recoge el testigo de grandes obras como Journey, Ico o The Last Guardian, resulta fresco, original y narrativamente emotivo, con una propuesta que nos enamora con su apartado artístico, nos emociona con su historia, nos mece con su preciosa banda sonora y que nos atrapa y entretiene con su sencillo pero excelente diseño de niveles y entremezcla de plataformas, ingeniosos rompecabezas y una gran libertad de exploración. Sin duda alguna, uno de los mejores videojuegos de este año y la sorpresa de 2017.

El mar nos llama, la isla nos espera.

Lo bueno

  • Artísticamente hermoso: los escenarios, los personajes y las animaciones parecen sacadas de una película del estudio Ghibli o de un cuadro de Joaquín Sorolla
  • La banda sonora es una de las más bonitas que hayamos escuchado, tiene vida por sí sola.
  • La brillante narrativa y el misterio y emotividad de la trama, la sorpresa del final.
  • La sensación de un mundo abierto: es lineal, pero ofrece la suficiente libertad como para explorar la isla a tu antojo.
  • La cantidad de secretos que esconde: tendrás que jugarlo varias veces si quieres desentrañarlos todos.
  • La genial mezcla y equilibrio entre exploración, puzles y plataformas.
  • Los variados e ingeniosos rompecabezas.

Lo malo

  • Su escasa dificultad hace que no resulte ningún reto.
  • Se puede hacer corto: unas ocho horas si vamos a lo principal, pero puede alcanzar las diez si queremos explorar y conseguir todos los coleccionables.
  • Pequeños detalles técnicos: los saltos imprecisos del niño nos pueden resultar un poquito toscos al principio, y alguna muy puntual y breve bajada de frames que no empaña el resultado final.
9.0

Escrito por: Draco

Graduada de Comunicación Audiovisual y estudiante de Máster de Guión y creatividad Audiovisual. Criada con los cuentos de Disney y entrenada con la llave espada y la daga del tiempo, soy amante del cine y de los videojuegos desde nacimiento. Si quereis leer más artículos, podeis visitarme en http://theanimatedgamerinside.blogspot.com.es/

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