Shin Megami Tensei IV: Apocalypse

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Análisis – Shin Megami Tensei IV: Apocalypse

Shin Megami Tensei es una de esas obras de rol japonés que llegan de forma ocasional a Occidente y que, por desgracia, suelen pasar desapercibidas entre sus fans. Uno de los motivos puede ser porque los RPGs de Atlus suelen tener una dificultad elevada para el jugador medio e incitan al farmeo de forma continua. Sin embargo, y citando a uno de mis compañeros, si alguien sabe hacer buenos juegos con un sistema de combates por turnos, esos son los chicos de Atlus.

Shin Megami Tensei IV: Apocalypse ha llegado ya a Europa y lo ha hecho pisando fuerte. Nosotros hemos tenido la oportunidad de jugarlo, disfrutarlo y sufrirlo en nuestras propias carnes y aquí os dejamos nuestro análisis.

De vuelta a un Tokyo apocalíptico

Si habéis jugado a alguno de los títulos de esta franquicia sabréis que siempre juegan con los mismos tropos. De esta manera suelen estar presentados en escenarios reales de Japón y su trama siempre gira alrededor de seres demoníacos.

Como no podía ser de otra forma SMT IV: Apocalypse nos pone en una situación similar, donde Tokyo ha sido cubierto por una enorme cúpula de roca que le priva de la luz del sol. Dentro de ella conviven humanos, ángeles y demonios y, como podéis imaginar, la supervivencia de los primeros pende de un hilo. La historia parte de uno de los posibles finales de Shin Megami Tensei IV (no entraremos en detalles para evitar los posibles spoilers) y, aunque siempre ayuda haber completado dicho juego, no es necesario hacerlo para entender el desarrollo de esta aventura.

El juego nos pondrá en la piel de Nanashi (‘sin nombre’ si lo traducimos a nuestro idioma, aunque podremos elegir nuestro propio apodo), un joven que se une los cazadores de demonios que intentan poner fin a la apocalíptica situación que ocupa todo Tokyo. Pese a que, como es común en los juegos de este género, el destino de la humanidad estará en sus manos nuestro protagonista perece de forma torpe e inevitable en su primera misión. Sin embargo, antes de atravesar la luz se encuentra con Dagda, una poderosa deidad, que nos ofrecerá abrazar la inmortalidad a cambio de convertirnos en su marioneta y cumplir sus deseos. Así pues, al aceptar nos convertiremos en Godslayers, asesinos de dioses, y deberemos compaginar nuestras actividades como cazadores junto a las peticiones de Dagda.

La muerte de Nanashi y el pacto con Dagda marcará el inicio de la aventura real.

Con este elemento el juego (como ya había hecho en otros anteriores como Persona 3), trata a la muerte como algo más que un simple Game Over. Me explico: el medio del videojuego suele tratar a la muerte como un reinicio, como una llamada de atención por parte del juego. Quizás no hemos prestado la suficiente atención o quizás sea que nuestro nivel no es el necesario para enfrentarnos a ese jefe final, pero cuando perecemos tenemos la simple oportunidad de volver a intentarlo. Bien, es cierto que algunas franquicias juegan con esto y le dan otro significado; ejemplo es el polémico Dark Souls, que nos priva de las almas obtenidas pese a ser necesarias para comprar o subir de nivel. En este apartado la muerte sirve como educación para el jugador, le obliga a mejorar y a pensar una estrategia mejor para superar el punto donde ha caído si quiere recuperar sus almas. Además, morir de forma constante en Dark Souls está justificado argumentalmente; como no muerto puedes resucitar de forma constante, pero ves con cuidado o perderás tu humanidad para convertirte en hueco.

Volviendo al juego que nos atañe hoy, esta entrega tiene mucho de Dark Souls y convierte a la muerte no en un fin, si no en un medio. Además este elemento estará muy presente en el juego, desde su presencia en la historia principal hasta en los diferentes encuentros que tendremos con ella a lo largo de nuestro avance, como con el encuentro de cadáveres de cazadores, de los cuáles podremos recuperar sus datos guardados para aumentar nuestros conocimientos.

Sobreviviendo a ángeles y demonios

En el intento de luchar al mismo nivel que los ejércitos de los dioses, los humanos han desarrrollado una app: el Demon’s Summons Program. Esta aplicación móvil permite a los humanos reclutar y doblegar la voluntad de sus enemigos para enrolarlos en sus filas y hacer que luchen a su lado. Este punto se convierte en la columna vertebral de su sistema de juego, donde se sostiene todo lo demás.

Es sumamente importante no solo el hacerse con diferentes demonios, de forma constante, para mejorar nuestro equipo, si no también el reciclarlos de forma constante para no quedarnos atrás. Para hacernos con ellos deberemos dejar a un lado la violencia para caminar por el frágil camino de la diplomacia. Cada demonio tiene sus particularidades y debemos saber como aprovecharnos de ellas; algunos buscan aplicar la violencia, otros conocer más sobre los humanos y otros quizás solo quieren que los alabes y reconozcas ante ellos que son superiores a ti.

De estas conversaciones surgen momentos más que interesantes al ver como la forma de pensar entre humanos y demonios es totalmente diferente. Incluso entre los propios seres con los que tratamos podemos ver diferencias abismales. Al poco de empezar el juego me encontré una situación que ilustra esto a la perfección; un demonio me preguntó que raza era más fuerte, ¿humanos o demonios? y las tres posibles respuestas eran todas la misma, ‘demons‘. Sin duda, la fuerte personalidad de este título lo convierte en una de las joyas del género en la portátil de Nintendo.

Siguiendo con este punto hay que destacar que las negociaciones no siempre serán tan fáciles como lanzar un par de piropos a una vampiresa o prometerle a un sanguinario demonio que contigo podrá destipar a sus enemigos. Muchos demonios nos pedirán que hagamos algo a cambio de ellos y esto puede ser entregar tantas unidades de un objeto, como herirnos a nosotros mismos para remarcar nuestro contrato o incluso sacrificar a uno de nuestros compañeros como prueba de la veracidad del contrato. Y lo peor de todo —remarcando que son entes con vida y personalidad propias— es que en muchas ocasiones nuestros enemigos aprovecharán estos actos para atacarnos en nuestros momentos más débiles.

Lo mejor de este punto, sin duda, es la cohesión que mantiene con su argumento. Nos recuerda que nos encontramos, literalmente, al borde del abismo y que nuestra existencia es prácticamente volátil. Nosotros solo somos insignificantes humanos que nos encontramos en medio de un conflicto entre dioses, ángeles y demonios y no podemos olvidar nunca que para ellos nunca supondremos una amenaza en un primer momento y que deberemos ganarnos su respeto si queremos su apoyo. SMT IV: Apocalypse juega con este concepto, de nuevo, con el uso de las habilidades que podremos potenciar a lo largo de la historia y que nos ofrecerán la posibilidad de ser mas influyentes en los demonios o de facilitar su reclutamiento al verse al borde de la muerte.

Un combate más variado y atractivo que nunca

Ya he mencionado más arriba la necesidad de actualizar de forma constante el equipo y nuestros compañeros y es que es algo fundamental en el juego gracias a la posibilidad de fusionar a nuestros demonios. De esta forma podemos conseguir cada vez compañeros más poderosos y nos incita a intentar hacernos con cuantos más demonios podamos, explotando su sistema de negociación al máximo. Si tenemos suerte, o somos lo suficientemente habilidosos, podremos hacernos con una cadena evolutiva importante y conseguir a aliados poderosos para acabar con todos nuestros enemigos. Otro factor importante que viene ligado a lo comentado anteriormente es que nuestros demonios adquirirán nuevas habilidades y hechizos al subir de nivel que podrán transmitir a nuestro protagonista y, en el caso de que este ya las haya aprendido, subirán de nivel.

Una novedad ya conocida en el combate es el sistema Press Turn, introducido en su anterior entrega, que juega  con los turnos del combate. Su funcionamiento es simple pero esencial. Contamos con un número determinado de turnos, pero podemos sumar uno más si atacamos al punto débil del rival ejecutando un ataque crítico o lanzando una habilidad del nivel al que este es débil. Por otro lado, si fallamos en nuestra ofensiva o golpean nuestro punto débil perderemos uno de nuestros turnos. Las negociaciones con demonios también toman parte en el asunto y mientras podemos ganar algún turno adicional también existe la posibilidad de que la negociación se vaya al garete y perdamos todos nuestros turnos de un plumazo, quedando expuestos al rival.

A todo esto se suma el estado Smirk, que obtendremos al explotar las debilidades enemigas y hará que nuestro personaje inflija un daño mucho mayor en el siguiente turno aunque os recuerdo que esto es Shin Megami Tensei y como no podía ser de otra forma, podremos perder este estado a manos del enemigo si consigue acertar nuestro punto débil.

El rol mejor armado de la portátil

Shin Megami Tensei IV: Apocalypse no solo cuenta con un gran sistema de combate y una argumentación que no se aleja de la excelente línea que ya marcaron sus antecesores, si no que además saca todo el partido posible al músculo técnico de Nintendo 3DS. Contaremos con un diseño de personajes muy variado y pintoresco, además de unos escenarios trabajados hasta el más mínimo detalle para que sintamos cada rincón de Tokyo como si fuese el verdadero apocalipsis.

Además sus mapas se encuentran interconectados, demostrando que en Atlus saben conseguir un diseño de niveles coherente y real. Los amantes del rol occidental podrán intuir, salvando las distancias, otra similitud a Dark Souls en ello, incluyendo sus famosos backtrackings. Incluso los mapas sacados de la ficción de la que bebe el juego parecen reales y la vista en tercera persona del jugador ayuda a situarnos en ellos. Las bases humanas resultan lo que cualquier persona podría esperar de un mundo como el que nos presenta el juego y hacen que todos sus mapas colaboren con la narración del juego para hacer de éste un mundo más creíble, incluso con la interacción con los múltiples NPC que encontraremos a lo largo del juego.

Ryota Kozuka es el encargado de componer su banda sonora, el último elemento que conforma este titán. Sus compases se adaptan con gran soltura a las escenas y acompañan siempre la acción sin llegar a destacar demasiado. No es algo necesariamente negativo pero parece su banda sonora es una conformista, que simplemente quiere acompañar a la acción, dejando que sea esta la que de la importancia al momento que vivimos. Aún así se le coge cariño y es fácil recordar sus piezas y repetirlas mentalmente luego. Un servidor sigue recitando para si mismo el tema de Asahi mientras escribe estas palabras con cierta nostalgia recordando el día que llegó a esta infernal visión de Tokyo y ella se convirtió en su fiel compañera.

Sin duda nos encontramos ante uno de los mejores juegos de rol que hayamos visto nunca en 3DS. Shin Megami Tensei IV: Apocalypse cuenta con un gran guión que se ve compensado por sus giros argumentales y la tensión a la que se expone el jugador a la hora de tomar decisiones que afectarán al transcurso de la saga. Su sistema de combate exprime lo mejor de su saga y juega con él para ofrecernos una nueva dimensión y, por último, su parcela gráfica resulta sobresaliente.

Por desgracia, es un título que no gustará a todos. El juego está en inglés (algo a lo que ya nos hemos acostumbrado muchos) y aunque no resulta complejo, su extensión narrativa puede echar para atrás a muchos. Por otro lado su historia es densa, oscura y madura y está pensada para adultos y su sistema de combate, aunque glorioso, puede resultar complejo para aquéllos que no se hayan adentrado mucho en los juegos de rol. Mi consejo es que, si no habéis probado los anteriores, le tendáis la mano a éste porque descubriréis un título impresionante y si ya conocéis la saga no tenéis excusa, Shin Megami Tensei IV: Apocalypse es vuestro juego.

Lo bueno

  • Parcela argumental al nivel de la saga
  • Sistema de combate absorbente y variado
  • Sobresaliente diseño de personajes

Lo malo

  • Algunos escenarios reciclados
  • Tiempos de carga algo lentos
9,2

Escrito por: Oscar Martínez

Escribo más que duermo. Jefe de redacción de Legión de Jugadores y orgulloso miembro de este gran equipo. Trabajo día y noche por hacer de esta la mejor comunidad posible, crítica pero sincera y siempre con la actualidad como objetivo. Puedes encontrarme por Twitter bajo el nombre de @Hekiren_

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