Sonic Forces

Por el el Análisis, 5 Más
cerrar [x]

Análisis – Sonic Forces

Sonic Forces

Allá por el año 1991 nació el que es a día de hoy uno de los mayores iconos de la industria del videojuego, Sonic the Hedgehog. Desde su estreno en Mega Drive, hemos recibido una ingente cantidad de títulos que siempre nos han ofrecido pura adrenalina, y que competían de tú a tú con la saga del fontanero durante sus primeros compases. Por desgracia, aquella suerte de época dorada no tardó en llegar a su fin y cuando SEGA pasó a convertirse en una Third-party, la calidad de los juegos del erizo azul sufrió un duro revés.

Sí, han habido algunos destellos de calidad como Sonic Colors y Generations, pero la mayoría no terminaban de cuajar entre el público. Lejos de tirar la toalla, la compañía japonesa aprovechó el 25º aniversario de su mascota para lanzar hará unos meses Sonic Mania, un título que nos devolvía al mejor Sonic de la época de los 16 bits y que por momentos nos hacía olvidar la mediocridad en la que se había asentado la franquicia. Ahora le llega el turno a Sonic Forces, la otra cara de la moneda, y que hace gala de una jugabilidad similar a lo que se ha visto en las entregas más modernas.

Una nueva esperanza

Es evidente que un plataformas no necesita de un argumento trabajado para brillar con luz propia (sino que se lo digan a Mario). Sonic también comenzó rigiéndose bajo este pretexto, pero desde los tiempos de la saga Adventure se ha preocupado por crear un pequeño universo con decenas de personajes que se han ganado el cariño de muchos de nosotros. En Sonic Forces han querido dar un paso más en términos de narrativa, más lejos de ser un elemento al servicio de la jugabilidad, esta representa un porcentaje muy abultado durante el devenir de la aventura.

Sonic Forces

¿Y que nos ofrece? El enésimo conflicto auspiciado por el malvado Doctor Eggman y un nuevo villano que recibe el nombre de Infinite, en aras de vencer al bando de los héroes capitaneado por Sonic. ¿El motivo de fondo? Conquistar el mundo para luego destruirlo; logrando el primero de los objetivos a las primeras de cambio. Ahora bien, ¿este desbalance hace que el argumento cobre interés? Nada más lejos de la verdad, ya que son muchas las cinemáticas que presenciaremos y que pueden llegar a entorpecer el desarrollo de los niveles.

De hecho, estas se preocupan más en provocar situaciones que saquen una sonrisa al jugador (sobre todo a los más pequeños de la casa) así como dar rienda suelta a referencias varias de pasadas entregas, que en darle más empaque a los nuevos debutantes como Infinite. Vale, es posible que hacer tanto hincapié en el apartado argumental sea un sinsentido, pero ya que pasamos mucho tiempo sin el mando en las manos, que menos que suponga un disfrute, cosa que Sonic Forces no consigue.

Tres estilos de jugabilidad diferentes

Líneas atrás hicimos mención a Sonic Generations, y no de forma casual, ya que más allá de la calidad que atesora, es también una fuente de inspiración para este Sonic Forces, que a lo largo de sus 30 niveles (sin contar los desafíos opcionales) nos ofrecen tres experiencias jugables diferenciadas.

La primera de ellas está protagonizada por el Sonic moderno, el cual ofrece velocidad a raudales a lo largo de escenarios kilométricos. Por desgracia, estos últimos no presentan demasiadas rutas alternativas y es también donde más se evidencian los problemas de control (o la falta del mismo) que llevan presentes en la franquicia desde hace demasiado tiempo.

Sonic Forces

De eso se sigue el que es el elemento estrella del juego, un personaje personalizable que bajo el nombre de “El Novato” pone a prueba su velocidad en escenarios bidimensionales y tridimensionales, aunque también podemos apoyarnos en las paredes para llegar a sitios elevados, una mecánica interesante donde las haya pero a la que se le saca poco provecho. En la práctica comparte muchos rasgos con el Sonic estilizado, y eso se traduce también en un control mejorable que puede dejarnos vendidos durante los pocos momentos en los que la dificultad se dispara (que por lo general es muy asequible).

Sea como fuere y a poco de comenzar la historia, tendremos que escoger un tipo de animal (erizo, gato, perro, conejo,…), cada uno con sus peculiaridades y luego vestirlo con la ropa y accesorios que tengamos disponibles. La personalización a primera instancia es bastante básica, pero a poco que vayamos completando niveles y consiguiendo puntuaciones elevadas, seremos recompensados con multitud de complementos que podremos usar a placer (más de un centenar). Luego tenemos la posibilidad de llevar un arma, algo que más allá de permitirnos eliminar enemigos con mayor facilidad, también posibilita el acceso a zonas que en condiciones normales son inaccesibles.

Sonic Forces

El tercer pilar lo conforma el Sonic más clásico, el cual protagoniza las fases más trabajadas de la aventura al haber diferentes rutas con muchos secretos en su haber. Y sí, también se dejan entrever las carencias en el control, pero no de manera tan acusada como en los casos antes nombrados.

Y como ya sucediese en pasadas entregas, estamos delante de un título que invita a ser rejugado con el fin de sacar el mayor puntaje. La historia no nos llevará completar más de 4-5 horas (una duración habitual en la saga de marras) pero a cambio tenemos mucho contenido opcional que se traduce en misiones diarias, misiones SOS y también retos que exigen una mayor habilidad al jugador.

Green Hill se pone a la última

Sonic Forces hace un trabajo fantástico a la hora de reimaginar algunos de los entornos más icónicos del puercoespín e introduciendo otros tantos nuevos. No es ningún portento y es posible que no se evidencie un salto cualitativo con respecto a lo vivido en la pasada generación, pero a poco que nos fijemos en elementos tales como los acantilados y algunas estampas bañadas con una iluminación que cubre muchas carencias, nos daremos cuenta de que se trata de un juego muy agradable a la vista. Incluso los personajes poseen un buen diseño que hace que obviemos lo poco aprovechados que están. Todo ello corriendo a 60 imágenes por segundo muy constantes.

Sonic Forces

También nos ha gustado mucho su banda sonora, combinando con sumo acierto melodías de corte clásico con otras más cañeras que hacen acto de aparición en los momentos de mayor epicidad. Eso y un doblaje al castellano que se encuentra a la altura de las circunstancias, presumiendo de un buen elenco de voces que consiguen darnos la sensación de estar viendo una serie de animación.

Sonic Forces no es el desastre que tantos han aseverado, pero tampoco podemos decir que se trate de un título imprescindible para los amantes del erizo. Es más, este se queda muy lejos no solo de lo visto en Sonic Mania, sino también de las entregas más modernas como Generations y Colors. Quizás, y solo quizás, podríamos definirla como una experiencia mixta que aúna momentos muy inspirados (aunque contados) con otros que se quedan a medio gas y que llevan arrastrándose desde hace muchos años.

Si bien, a poco que sepáis perdonar lo fácil que es y lo errático de su control, encontraréis una aventura con una alta rejugabilidad y cuyos retos opcionales incitan a ser superados.

Lo bueno

  • La inclusión de un nuevo personaje que aporta mecánicas muy interesantes.
  • Lejos de ser un portento técnico, ofrece estampas muy bonitas.
  • Buena banda sonora y excelso doblaje al castellano.
  • Altamente rejugable.
  • Algunos momentos muy inspirados que evocan los mejores tiempos del erizo.

Lo malo

  • Exceso de escenas cinemáticas que rompen por completo el ritmo de la aventura y que solo gustarán a los más pequeños de la casa.
  • Salvo contadas ocasiones, el diseño de niveles deja mucho que desear.
  • El control peca a veces de impreciso.
  • Muy fácil de completar.
6

Escrito por: Alsergim

Técnico superior en Desarrollo de Aplicaciones Web. Amante del cine y los videojuegos, especialmente en lo que a títulos de rol y terror se refiere. A veces me da por escribir cosas. También me puedes leer en Twitter desde @npofficialsite