Total War: WARHAMMER II

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Análisis – Total War: Warhammer II

Total War se caracteriza por superarse con cada entrega, y Total War: Warhammer II no es una excepción. Como secuela del primer Total War: Warhammer, nos encontramos ante un gran título que aprende de los fallos del primer juego y que sin necesidad de grandes novedades, se convierte en un magnífico videojuegos en todos los aspectos.

Todos a por el Gran Vórtice

Total War: Warhammer II

Este segundo episodio de la trilogía Total War: Warhammer II nos sitúa en el Nuevo Mundo donde cuatro razas lucharán por el control del deteriorado Gran Vórtice, responsable de mantener alejadas las huestes del Caos. Cada raza contará con su propia historia, motivación, mecánicas, unidades… De forma muy similar a la primera entrega, solo que esta vez controlaremos a Altos Elfos, Elfos Oscuros, Hombres Lagarto o Skaven.

La antigua raza de los Altos Elfos, defensores del orden, basa su fuerza en la maestría de las artes de combate, sin embargo sus ánimos disminuyen si la batalla se vuelve demasiado sangrienta. En contraste con estos, sus archienemigos los Elfos Oscuros mejorarán sus habilidades cuanto más cruenta se vuelva la refriega.

Los Hombres Lagarto están versados en la magia y también buscan mantener el orden en el mundo, aunque no dudan en utilizar la fuerza bruta de grandes dinosaurios para causar estragos a corta distancia. Aunque deben ir con cuidado, pues estas bestias son salvajes y podrían llegar a desobedecer una vez desatados.

Por último, los misteriosos Skaven lideran grandes hordas de monstruos y destructoras máquinas para sembrar el caos en el mundo. Viven bajo tierra, lo que hace que sus ciudades queden ocultas a ojos de otras razas a menos que destinen unidades a investigar dichas ciudades.

Todas ellas cuentan con dos Señores Legendarios, de modo que contaremos con un total de ocho puntos de inicio diferentes. Estos señores representan facciones y cada uno tendrá habilidades que podremos desarrollar según vaya subiendo de nivel.

La belleza de la complejidad

Cada una de las razas, además de ser diferentes en combate, cuenta con distintas mecánicas a la hora de progresar durante la campaña. Los Skaven, por ejemplo, intentarán esparcir la corrupción mientras que los Altos Elfos pueden hacer uso de la Intriga para mejorar sus relaciones con otras facciones.

Durante el desarrollo de la campaña también deberemos prestar atención al desarrollo de las ciudades bajo nuestro control y la gestión de los recursos de nuestro imperio, así como las relaciones diplomáticas no solo con otras facciones, sino con miembros de otras razas. Esto último será de vital importancia a medida que avance la campaña y la situación se vuelva más tensa entre razas, y defenderse en varios frentes pueda necesitar de algunas tropas aliadas. Aun así, el hecho de que existan facciones de nuestra raza no garantiza que podamos tener una buena relación con todas ellas ya que entre ellas también existen conflictos y cada paso que demos en favor de una, hará diezmar el aprecio que nos tiene otra.

Además, para ganar el control del Vórtice (y la partida), se deberán realizar rituales, cinco concretamente. Estos rituales requerirán de recursos específicos de cada raza y hasta tres ciudades durante el turno en que se efectúa.

Realizar estos rituales no gustará a las otras razas que también pretenden obtener el control del Vórtice, por lo que intentarán impedírnoslo. Y por si fuera poco, fuerzas del Caos y saqueadores aparecerán también durante estos eventos para dificultarnos todavía más el trabajo.

Sin embargo no desaparece la opción de ganar por dominación, aunque será mucho más complicado que completar los cinco rituales ya que significa subyugar a las otras tres razas ya sea desde la perspectiva de las alianzas o bien conquistados por la fuerza. Esta estrategia tiene más sentido en unas razas que en otras, ya que por ejemplo los Elfos Oscuros son ambiciosos y belicosos, mientras que los Hombres Lagarto quieren restaurar el orden y su raza.

La experiencia a lo largo de la campaña teniendo en cuenta una historia muy bien implementada conforme avanzan los turnos, manejar nuestro imperio y, cómo no, un sistema de combate que sigue brillando como nos tienen acostumbradas las entregas de la saga, gracias a los elementos estratégicos que brinda para que cada batalla requiera de toda nuestra atención.

En Total War: Warhammer II, utilizar el terreno será vital para no ser sorprendido por los flancos a través de un bosque,  dominar posiciones elevadas como ciertas colinas para tener una visión total del campo de batalla o utilizar estrechos para reducir la efectividad de una superioridad numérica del enemigo (un clásico). También podremos aprovechar ventajas concretas de unas unidades respecto a otras.

Total War: Warhammer II

Haciendo amigos… Y enemigos

En cuanto al multijugador, tenemos buenas y malas noticias. La parte positiva es que contamos con las cuatro nuevas razas para realizar las partidas con otros jugadores, y se nos permitirá incluso una campaña cooperativa de dos jugadores en la que cada uno controlará uno de los dos Señores Legendarios de una raza en concreto.

Lo malo… es que si no contamos con la primera entrega de Total War: Warhammer la experiencia multijugador se reduce a estas cuatro razas. O visto de otra forma, si contamos con dicha entrega y los DLC, podremos jugar con todas las razas disponibles hasta la fecha e incluso contar con campañas y mapas de la primera parte de la trilogía, así que incluso las malas noticias no son tan malas al fin y al cabo.

Esto da a entender, que la tercera y última entrega debería converger en un gran mapa, con una gran campaña, con gran cantidad de razas que escoger. Pero eso lo veremos más adelante cuando tengamos detalles de cómo se desarrollará.

Conclusiones de Total War: Warhammer II:

En resumen, estamos ante un gran videojuego que vuelve a subir el listón en la saga Total War y también con respecto a su predecesor. La experiencia jugable es profunda y fresca durante una larga y compleja campaña que gira alrededor de una historia que, aunque simple, hace que mantengamos el interés hasta el mismísimo final.

Lo bueno

  • Muy buen balance de todas las mecánicas de estrategia
  • Cada raza ofrece una experiencia bien diferenciada del resto
  • Se mantiene la tensión a lo largo de toda la campaña gracias a la historia y la curva de dificultad
  • Sistema de combate profundo, activo y desafiante en todas las batallas

Lo malo

  • La diplomacia puede ser frustrante en algunos puntos
  • Multijugador limitado si solo dispones de la segunda entrega
9

Escrito por: Als3rr

Estudiando para ser productor de videojuegos y jugando el resto del tiempo. Bueno miento, a veces también escribo para esta maravillosa página, son un equipo verdaderamente fantástico. Una auténtica Legión.

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