Deiland

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Análisis – Deiland

Los juegos indies españoles están despuntando para hacerse un hueco en esta industria. Entre ellos, el proyecto conocido como Deiland, de Chibig Studios, es un título a destacar. Este juego fue lanzado en un primer momento como un producto de móviles, al que poco después le siguió Ankora. Debido al éxito que cosechó, se inició una campaña de Kickstarter para llevar el título a PlayStation 4. La campaña fue un éxito y el proyecto fue financiado en poco tiempo. Además, también logró un puesto entre los PlayStation Talents y Square Enix Collective.

Este título quería aunar el concepto del cultivo de títulos como Stardew Valley junto al ARPG. Todo ello englobado en un estilo inspirado y que evoca al Principito. ¿Habrá conseguido su propósito o sin embargo habrá quedado como un planeta a la deriva?

El planeta enano tiene una gran historia por delante

Deiland nos sitúa en un planeta con el mismo nombre, encarnando a Arco. El protagonista llegó en un meteorito al terreno y desde entonces se ve en la obligación de cuidarlo. Al poco de su llegada, nuevos visitantes aterrizarán en su planeta. Estos le llevarán a descubrir información tanto del espacio como de él mismo. La historia es bastante simple y directa, no tendrá giros sorprendentes o situaciones que nos asombren. Sin embargo, teniendo en cuenta el producto en su totalidad, no hace falta que lo sea. Es un buen acompañamiento al concepto general del juego, que le aporta una mínima profundidad, y que al terminarla estaremos satisfechos mientras podremos seguir dedicándonos al cultivo del planeta. Además, como misión secundaria que complementa a la historia tenemos el completar el libro del Príncipe. En él, se nos revela información muy interesante que da más profundidad a la trama.

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No obstante, el modo en el que la historia en su conjunto está contada peca de un ritmo muy pausado. Y es que para que esta avance deberemos ir completando una serie de misiones que nos aportan los personajes. El problema de este concepto es que en muchas ocasiones, los visitantes pueden tardar mucho en venir. Por lo tanto, deberemos esperar un buen rato hasta que regresen si queremos continuar en la trama, lo cual se hace en ocasiones tedioso al no tener nada más que hacer.

Cuidemos del planeta

Deiland es, prácticamente, un juego de cultivar el planeta. En un comienzo, tan solo podremos dedicarnos a plantar  y talar árboles junto a picar piedra para construir los primeros edificios o estructuras. De esta manera, podemos encontrarnos ligeramente aburridos ante las tareas repetitivas iniciales. Sin embargo, con la visita de los 12 personajes disponibles, se nos permitirán realizar muchísimas actividades, que nos tendrán constantemente entretenidos. Ya sea la siembra, la mina o utilizar el laboratorio, en cuanto nos despistemos se nos acumularán tareas que nos tendrá en constante movimiento. Y como no, también se nos introducirán acompañantes animales, como son las ovejas o los pollitos.

Deiland

A todo esto ayuda el componente de las misiones. Las tareas que nos irán encargando los visitantes consistirán, casi todas, en que les aportemos algún objeto que podrá ser fabricado en nuestra casa. Sin embargo, muchas veces no resulta tarea fácil, ya que para cumplir la receta es posible que necesitemos de componentes que también tengamos que construir. Y es más, algunos componentes serán complicados de encontrar. No obstante, ello no impide que la misma misión pueda resolverse de maneras diversas. Y es que en muchas ocasiones podremos comprar de otros visitantes los materiales necesarios, o el producto que nos pide el otro personaje. Esto permite que la resolución de las misiones queden en nuestra mano, siendo todas las opciones igualmente válidas. Gracias a ello se da una experiencia que puede durarnos entre 15 y 20 horas.

¿Arrasamos bien con los enemigos?

Sin embargo, Deiland también falla estrepitosamente en su modalidad de RPG, en concreto en el combate. Esta mecánica, que a lo largo del juego la usamos de manera muy limitada, está muy poco pulida y es muy deficiente. Los comandos de ataque son muy lentos y toscos. En multitud de ocasiones podremos ejecutar ataques que no llegarán a ejecutarse. Esto se deberá a lentitud en la reacción o por la distancia que no se muestra claramente con el enemigo. A todo esto tampoco ayuda los ataques mágicos de los que disponemos. De muy lenta ejecución, ralentiza bastante el combate la necesidad de esperar el daño que le ha hecho al enemigo. De esta manera, es un modo de juego que más que beneficiar perjudica al producto total y cuya ausencia habría dejado al título como un título de cultivo más que notable.

El Principito que llegó a Deiland

El diseño del juego, realizado con Unity, es simplemente genial. El equipo de Chibig Studio ha hecho un gran trabajo al crear Deiland como un terreno vivo y en constante crecimiento. Todas las plantaciones y estructuras del planeta proporcionan una evolución “realista” que da la sensación de estar viendo florecer algo real. Además, el factor de la lluvia y tormenta ocasionales, aportan al planeta un factor de cambio, tal y como lo hace las transiciones de día y noche. Todo ello compaginado con el hecho de que estamos en un planeta, por lo que la lluvia de meteoritos también colabora en que nos sumerjamos en la situación.

No se puede olvidar el impacto directo que tiene la obra del Principito. Desde la estética del propio Arco hasta su personalidad, hacen que echemos de menos la presencia de la rosa. Y no quedaría tan redondo el título si no fuera por la música de Paco Mitos y Rafa Giménez, que dotan de una gran inmersión al título. Muchos de los temas tratarán de implicarnos en la temática espacial del título.

La aventura en el Planeta Menor

Deiland es un proyecto pequeño pero muy ambicioso que cumple en su mayoría con sus objetivos. Con una historia interesante aunque simple, logra darnos una experiencia de cultivo adictiva y en constante trabajo. Sin embargo, falla en gran medida en su aspecto RPG y en ocasiones puede lastrarse por el ritmo en el que avanza la historia. Incluso con esos fallos, es un juego muy a tener en cuenta si buscáis entreteneros manteniendo vivo un planeta a base de la siembra y la plantación.

Lo bueno

  • Resulta adictivo una vez transcurridas las primeras horas
  • La historia cumple y le da cierta profundidad al título
  • El diseño es precioso y muy cuidado, la sensación de vida del planeta
  • La banda sonora funciona muy bien para la inmersión

Lo malo

  • El ritmo al que avanza la historia es muy lento
  • Las mecánicas de combate son toscas y mal ejecutadas
8
John Mendiburu Gomez

Escrito por: John Mendiburu Gomez

Estudiante de Derecho. Fan incondicional de manga y los videojuegos, pero en especial de los RPGs. Puedes encontrarme en Twiter en la cuenta @Zerowolfu

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