Dragon Quest Builders

Por el el Análisis, 2 Más
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Nueve meses hemos tenido que esperar a que el título que conmemora el 30 aniversario de la saga Dragon Quest llegue a nuestras tierras y ahora que está aquí no puedo pensar en otra cosa que no sea en jugarlo. Lejos de suponer una simple conmemoración y ofrecer unas cuantas horas de diversión, Dragon Quest Builders crea un mundo entero a nuestra disposición, con una gran historia de fondo y una jugabilidad que sabe adaptarse a la perfección.

No me veo capaz de empezar el análisis sin tratar este tema antes. Es más que obvio que Builders toma a Minecraft como inspiración y sí, se ve en su mundo y su jugabilidad, pero lejos está de ser una copia del juego de Mojang orientada en el universo de Dragon Quest. Las diferencias que guardan ambos títulos son latentes en cada minuto de juego. Así que olvidaos de encontrar un sandbox, de mundo abierto y enorme o de encontrar unas mecánicas de construcción elevadas, aquí encontraréis un juego que, pese a su simpleza, resulta tener alma, vida (¡y que vida!) y mucho, mucho que dar.

Recuperando la esperanza perdida

Partiendo de este punto y con las ideas claras, cabe recordar que este juego parte de la historia del primer Dragon Quest. Para ser más exactos, parte del momento en el que Draconarius ofrece al héroe unirse a su malvado control sobre el mundo. En esta realidad el héroe decide aceptarlo, trayendo la desgracia al mundo y a sus habitantes, que pierden el poder de construir y ven como sus ciudades son destruidas, sus ríos envenenados y sus gentes perecen ante plagas y ataques de monstruos.

Siglos después, el constructor legendario -al que encarnaremos- despierta en un mundo devastado con la misión de recuperar la luz que un día brilló en los cielos de Alefgrado. Este momento supone la primera toma de contacto real con el jugador y se convierte en algo especial. Si bien, es cierto que te encuentras en una cripta oscura y sí, su escenario está formado completamente por cubos, pero cada uno de estos, cada píxel inclusive, contiene lo mismo que cualquier otro Dragon Quest. Es una gran ejecución por parte de su mundo, porque sabe pasarlo todo por un mismo filtro —manteniendo una cohesión— pero sin perder ni un ápice de los juegos de la saga principal y consigue que los fans de la serie nos sintamos como en casa. ¿Quiere decir esto que los nuevos jugadores no se sentirán cómodos? Por supuesto que no, todo lo contrario, es una forma divertida y cuanto menos interesante de descubrir esta longeva saga.

Reconstruyendo el mundo de sus cenizas

Dejemos de andarnos por las ramas y centrémonos. Una vez superemos el tutorial y abandonemos la cripta nos encontraremos con la primera ciudad del juego y es que este, pese a estar unificado por una columna vertebral narrativa, se divide en cuatro capítulos. Durante estos nos encontraremos con unas mecánicas que, aunque variarán en diferentes formas, se basarán en devolver la luz a cada una de las islas que forman Alefgrado, reconstruyendo ciudades y salvando a sus habitantes.

Una antigua ciudad amurallada, caída en desgracia y aniquilada por un gólem gigante o los restos de un poblado rodeado de un pantano infesto donde antes fluía un lago de agua cristalina serán algunos de los escenarios en los que nos encontraremos durante nuestra misión de desterrar el mal.

Nuestra misión al llegar a ellas será simple y concisa: levantarlas desde sus ruinas y salvar a sus habitantes. Para ello deberemos lanzarnos a explorar el mundo para obtener los materiales que nos sean necesarios. A medida que avancemos iremos descubriendo recetas con las que crear nuevos objetos y, no solo eso, si no que también descubriremos como fabricar diferentes puntos de construcción como barbacoas donde cocinar u hornos de piedra para fabricar piezas de equipo.

Todo esto, lejos de suponer una dificultad o convertirse en un trabajo costoso resulta en algo simple y fluido. Los habitantes que vayan llegando nos darán encargos que podrán tratarse de fabricar cierto objeto, construir una nueva habitación o rescatar a una persona en peligro. Superar estos pequeños desafíos supondrá, al final, un ataque de las tropas enemigas, que intentarán destruir nuestras creaciones en pos de evitar el resurgimiento de la humanidad. Cada vez que superemos los ataques enemigos podremos ahondar un poco más en la historia de la ciudad —que además se complementará con extraños y reveladores sueños de un pasado lejano— y, además, tener acceso a nuevos lugares, objetos y equipo.

Así, superando las adversidades del oscuro mundo en el que se dan los sucesos de Dragon Quest Builders, veremos como nuestra pequeña comunidad crece. Como las primigenias paredes de barro dan paso a gruesas paredes de ladrillo, las camas y puertas de paja se sustituyen por otras más consistentes, de madera o como nuestras defensas crecen con la construcción de murallas, puertas acorazadas o trampas para debilitar a los monstruos.

Aunque, como ya se menciona más arriba, el construir no será lo único que nos ataña a la hora de superar desafíos. A través de portales interdimensionales deberemos viajar entre diferentes lugares como selvas, áridas zonas desérticas o extensiones costeras en busca de nuevos materiales que no solo podremos obtener del entorno. Aquí es donde vuelven a entrar en juego los monstruos, pues estos, lejos de darnos experiencia (cabe aclarar que como personajes no subimos de nivel, solo podemos mejorar nuestro equipo), serán los encargados de ofrecernos algunos objetos. De algunos de ellos obtendremos pieles, de otros carnes que cocinar e incluso podremos obtener materiales con los que fabricar bombas sin ir mas lejos. Lo cierto es que el concepto de la exploración juega en gran papel en el juego y sus desarrolladores se han ocupado de crear un mundo grande y repleto de lugares que ver y descubrir. No faltarán los NPC amigables dispersos por el mapa, los objetos secretos escondidos en pasillos ocultos tras paredes falsas (¡ojo, no os perdáis buscándolos, que no están a la vista!) y los jefazos finales que campen a sus anchas por las zonas explorables.

La única pega a todo esto es que el juego no ha sido diseñado para el combate y a veces este resulta un poco tosco. Podremos evitar a los enemigos fácilmente pero eso no es aplicable a las invasiones o los momentos en que necesitas sus materiales. Con todo esto, hay que decir que esa tosquedad nos ayuda a recordar que nos somos guerreros, si no constructores, por lo que añade cierta sensación de inmersión al contexto del juego.

Contaremos con habilidades, como el tajo circular, para defendernos de los enemigos

Contaremos con habilidades, como el tajo circular, para defendernos de los enemigos.

¡Más Dragon Quest, por favor!

Dragon Quest Builders es un título conmemorativo que surgió a raíz del 30 aniversario de la saga y sabe cumplir de forma perfecta con su trabajo. Como ya he mencionado antes, hasta el más pequeño detalle huele y sabe a Dragon Quest. A todo esto hay que añadirle, por supuesto, el diseño característico de sus personajes que siguen lo dictado en los títulos anteriores. También destacan los enemigos, donde encontramos a los míticos limos (incluidos los metálicos), corninejos o a los mazadores, que tienen un gran protagonismo en el juego. Incluso los objetos que podemos fabricar son alusiones a los juegos principales, todo un gozo para sus seguidores.

Por otro lado, la banda sonora (así como los efectos sonoros del juego), dirigida por Koichi Sugiyama consigue crear esa mágica sensación que encontramos en todos los juegos que comparten este título. Si habéis jugado a otros títulos de la saga, su banda sonora será uno de los mejores puntos del juego y si os estrenáis con este, os aseguro que quedaréis prendados de su música.

Una narrativa a la altura de la saga

Lejos estaba yo de pensar que Dragon Quest Builders haría un uso de la buena narrativa a la que tan bien acostumbrada nos tiene la saga. Si eres un poco escéptico no piensas que un juego que esta claramente orientado a la diversión puede contener mucha más historia que la que ofrece una cinemática inicial, un nudo y un feliz desenlace, si es que llega a tener un punto final.

Sin duda, esta ha sido una de las mejores sorpresas al jugarlo, pues no solo resulta que su historia es sólida si no que hace uso de una narrativa que no tiene nada que envidiar a otros títulos más ‘grandes’. El elemento más importante y predominante de su historia es la desesperación, la decadencia provocada por la oscuridad del mundo. Si bien es cierto que muchos de los personajes nos hablarán de forma optimista y siempre guardarán una motivadora esperanza (pese a que también encontraremos lo contrario, lo que forja unos conflictos morales muy bien diseñados) las pruebas del pobre estado del mundo son mas que visibles.

Quizás la más simple, pero a la vez más evidente, es la presencia del castillo en ruinas que encontramos en las tierras de Canteria. Resulta que cuando los monstruos surgieron, los humanos de este lugar construyeron esa fortaleza para sobrevivir. Y eso hicieron, hasta que los víveres escasearon y el asedio de los monstruos los llevo a la locura y, posteriormente, a la muerte.

Y si de por si la historia no fuese suficiente, el juego hace un uso precioso de la narrativa visual. Cuando visitamos dicho castillo lo encontramos completamente en ruinas, lleno de huesos de los que allí perecieron, con todas sus ruinas cubiertas por la vegetación, como si el propio tiempo fuese participe de la extinción que está sufriendo la raza humana. Pero lejos de dejarlo allí el juego aún nos ofrece más: por un lado encontramos a los espíritus del rey que no pudo cuidar de su gente y del caballero que fue incapaz de mantener las murallas seguras y por otro, si investigamos, podemos encontrar primero el diario de un explorador que nos habla sobre los sucesos que acuciaron a los pobladores del castillo y (investigando aún más) el diario, junto a los huesos, de un pobre diablo que se refugió en una cueva en busca de escapar del infierno al que habían sucumbido los habitantes del lugar.

Otro gran ejemplo de esto lo veremos durante nuestra visita a una pirámide oscura, donde encontraremos a unas personas rezando ante un unos ídolos malvados y que sufrirán un horrible destino según nuestras acciones.

Y no es que sea una nueva forma de narrar, esto lo hemos visto ya antes en muchos títulos e incluso ejecutado con mayor maestría (hágase aquí la habitual referencia a la saga Souls, que lo hace de forma magistral), pero funciona y consigue aumentar la inmersión del jugador en su mundo. Este uso de la narrativa le da una nueva dimensión al juego y te instiga a seguir y seguir explorando en busca de más.

Deciros que esto tan solo es una pincelada de lo que Dragon Quest Builders ofrece, pues tiene mucho más que descubrir, que ver y que observar, pero eso ya es tarea de cada Constructor.

Conclusiones

Dragon Quest Builders no es solo un juego entretenido y divertido. Es mucho más que eso: su ambientación, su banda sonora y los elementos que lo componen hacen de este título un trocito de cielo para cualquier seguidor de la saga. Su increíble narrativa nos sumergirá en un mundo caótico, oscuro y agonizante al que tendremos que hacer brillar.

No es un juego difícil y la simpleza de sus mecánicas hacen que sea un juego muy fluido. No suele ponerte grandes obstáculos, no te pide que pases horas derrotando enemigos y obteniendo items para continuar. Solo necesitas equipar tu espada, un mazo con el que abrirte paso y salir a explorar, a descubrir su mundo. 

Su historia principal sabe saltarse la división entre capítulos y hace que cada uno de ellos sea mágico por separado, sin que eso entorpezca la sensación final que supone la unión de todos ellos. Esta historia está pensada para que dure entre 50 y 60 horas pero, si además buscáis todos los secretos que contiene el juego y decidís explorar su mundo ese número de horas se alargará de forma más que considerable. A un servidor los dos primeros capítulos le llevaron más de 40 horas y ni si quiera pude obtener todos los secretos.

Por si todo esto os sabe a poco el juego aún ofrece más. Al acabar cada capítulo nos harán saber los retos que se asocian a estos, que pueden basarse en derrotar a ciertos jefes finales especiales o completar el capítulo en menos de un número de días, algo así como un reto de velocidad. Cada capítulo es accesible por separado así que, aunque ya lo hayáis completado siempre podéis volver para cumplir los retos que os falten. Y eso no es todo, al acabar el primer capítulo se desbloquea un modo de juego adicional: Tierra Incógnita. En él tendréis toda la libertad del mundo para crear y construir todo lo que queráis, y además podéis compartir vuestros mundos, así como acceder al de otros jugadores.

Mucho más que un título conmemorativo, mucho más que un spinoff, Dragon Quest Builders es mucho mas que todo eso y supone, además de una gran fuente de horas de diversión, un lugar increíble donde vivir aventuras. Sin duda, uno de los grandes juegos que hayamos visto este año.

Lo bueno

  • Representa una fantástica conmemoración a la saga.
  • Su enorme atractivo: narrativa, banda sonora, ambientación...
  • La simpleza de su jugabilidad que lo convierte en un título divertido.
  • Su duración, con un mínimo de 40 o 50 horas.

Lo malo

  • El sistema de combate a veces resulta algo tosco.
  • Su división en capítulos, puede no gustar a todos.
  • La banda sonora a veces entra a destiempo.
8,0

Escrito por: Oscar Martínez

Escribo más que duermo. Jefe de redacción de Legión de Jugadores y orgulloso miembro de este gran equipo. Trabajo día y noche por hacer de esta la mejor comunidad posible, crítica pero sincera y siempre con la actualidad como objetivo. Puedes encontrarme por Twitter bajo el nombre de @ZonaDuscae.

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