Kingdom Come: Deliverance

Por el el Análisis, 4 Más
cerrar [x]

El género RPG nos ha hecho vivir con el paso del tiempo todo tipo de historias que las hemos sentido como nuestras. Todos hemos querido ser el héroe de nuestra historia favorita, poder realizar grandes proezas, luchar contra bestias colosales, viajar hacia tierras lejanas y teniendo aventuras en ellas,… Con Kingdom Come: Deliverance, Warhorse Studios ha querido dar un giro de tuerca creando un RPG centrado en el realismo.

Esta idea que comenzó a gestarse hace casi diez años, en 2009, contó con numerosas campañas de financiación, sudor y lágrimas en forma de horas de desarrollo, y el impulso final dado por Deep Silver para su posterior conversación en consolas. Finalmente, la obra del estudio checo vio la luz a mediados del pasado mes de febrero. Un título que ha dado mucho de qué hablar y que no ha estado exento de polémica. Un título que ha protagonizado uno de los episodios más controvertidos de este 2018.

Kingdom Come: Deliverance

En el Reino de Bohemia…

No existe la magia, ni criaturas fantásticas. Tampoco hay hadas, orcos, demonios ni portales que nos lleven a otro mundo. Ambientado en la Bohemia del siglo XV, Kingdom Come: Deliverance decide apostar por una rigurosa precisión histórica. Y es que nada más comenzar el juego se nos narra la muerte de Carlos IV, rey de Bohemia, y un ejemplo para con los habitantes de cómo llevar un reinado largo, próspero y de paz. Sin embargo, el heredero al trono e hijo de Carlos, Wenceslao IV, carece de las facultades de su padre. Tanto es así que dejó a un lado sus responsabilidades como rey a favor de festejos.

Esto no gusta al resto de nobles, sabedores de que su dejadez podía acarrear un sinfín de problemas, por lo que deciden apoyar a su medio hermano, el rey Segismundo de Hungría. Este le obliga a abdicar y aprovechando el caos resultante, villas y castillos que simpatizaban con el rey comienzan a ser saqueados.

Kingdom Come: Deliverance

Son tiempos convulsos para el reino y para el joven Henry, hijo de un afamado herrero que vive en primera persona la muerte de sus padres. Y como la venganza es un plato que se sirve frío, se verá obligado a enfrentarse a la realidad de la situación mientras trata de sobrevivir en todo momento. Porque Bohemia es un mundo cruel en el que la muerte, la desdicha, la maldad y la pobreza están a la orden del día. Y Henry no deja de ser un hombre normal y corriente, que consciente de sus limitaciones, comenzará a cuestionarse su forma de juzgar las cosas, aunque eso implique perder la esencia de lo que una vez fue.

Nacer de una raza pero sentirse de otra

La apuesta por el realismo y el rigor histórico son las principales señas de identidad de este Kingdom Come: Deliverance. Y lo primero que hay que tener en cuenta es que aspectos como la alimentación, el combate y la curación son vitales si queremos sobrevivir. Henry es una persona normal, y como tal, está atado a unas necesidades inherentes a nuestro ser. Necesidades que se traducen en dormir o comer sin muchos excesos (y que la comida esté en buen estado). Y en caso de ser heridos, evitar desangrarnos usando vendas. Porque cuando la salud de Henry llegue a cero, la partida llega a su fin.

Kingdom Come: Deliverance

La obra de Warhorse Studios también se regodea a la hora de dar libertad al jugador. Es un título que nos plantea situaciones extremas y en las que nos vemos obligados a tomar decisiones para acometer un camino u otro. Decisiones que tienen un peso real y que ayudan a construir nuestra forma de ser. Podemos ser elocuentes, usar nuestro pico de oro para salir airosos y también causar una buena impresión entre los NPC. Estos no están de mero atrezo y reaccionarán de forma orgánica ante nuestros actos. Incluso aspectos tan mundanos como la vestimenta que portemos generan una imagen de nuestra persona.

Tormenta de espadas

Y si nuestros esfuerzos por el diálogo no terminan de ser fructíferos, también podemos combatir. No, los combates a espada no son como los que nos muestran en el cine o los cuentos de hadas. Lamentablemente, la realidad de los combates es más sucia, exenta de coreografías y en las que solo importa salir vencedor. Es por ello que se ha apostado por un sistema de combate profundo y verosímil, que derroche violencia y frivolidad. Un sistema que seguramente nos haga sentir cierta frustración durante los primeros compases. Más a medida que avancemos, iremos ganando en soltura, amén de escoger el arma que mejor se nos adapte.

Kingdom Come: Deliverance

¿No es esto acaso un espejo del mundo en el que vivimos? ¿Y no es menos cierto que a través del trabajo arduo y determinación podemos ser capaces de superarnos? Kingdom Come: Deliverance se esfuerza por conseguir esto, en premiar a la larga los esfuerzos del jugador tras muchas horas de sufrimiento. En otras obras nos lo darían todo mascado a las primeras de cambio, pero aquí no es el caso. ¿Llega a ser a veces injusto? Sí, más de lo nos gustaría. Si bien, ¿no nos hemos preguntado muchas veces por qué la vida es injusta?

CryEngine se viste de época medieval

Es posible que el CryEngine no sea uno de los motores más usados en la actualidad, pero su potencia está fuera de toda duda. Y es que hablar de Crysis supone hacer mención a una de las sagas más importantes a la hora de portar por bandera rendimiento técnico y visual de primer nivel. Por ende, que Warhorse Studios apostara por el uso de estas herramientas no era una mala decisión. Otra bien distinta es que se haya hecho un buen uso de la misma.

Porque Kingdom Come: Deliverance es un juego de grandes contrastes. Y sí, se nota el esfuerzo a la hora de construir una recreación históricamente fiel de la Bohemia de 1403. Es decir, escenarios variados y enormes, una vegetación que luce de escándalo, la simulación de manera realista de algunos efectos de iluminación,… Por desgracia, el rendimiento del juego deja bastante que desear, aún tras varias actualizaciones a sus espaldas, y con constantes caídas en la tasa de fotogramas pasadas las primeras horas de la aventura.

Kingdom Come: Deliverance

Y si a esto sumamos la presencia de bugs que pueden llegar a corromper partidas, tenemos una obra a la que no le habría venido mal un mes más de pulido. Una muestra más de que la desarrolladora ha pecado de ser demasiado ambiciosa arreglo a los medios disponibles.

Una banda sonora compuesta en la Edad Media

Desde tiempos inmemoriales, la música ha sido importante a la hora de querer transmitir un pensamiento, un sentimiento. Hoy en día, tampoco se puede negar que el cine se caracteriza por albergar potentes temas musicales. Temas que no solo se limitan a resaltar determinados pasajes, sino que también funcionan como una herramienta narrativa. Da igual los despliegues que se realicen en otros ámbitos (fotografía, dirección, montaje,…). Sin una buena banda sonora es muy difícil sumergirnos en una historia.

Kingdom Come: Deliverance cumple con esta máxima, ofreciendo cantos gregorianos, música sinfónica y piezas épicas que casan con lo que estamos viendo en pantalla. Se tratan de composiciones que ostentan unos buenos valores de producción y que le dan a la historia ese toque que necesita para empatizar con Henry y su causa. Tampoco faltan a la cita temas más ambientales que se encargan de crear una buena atmósfera en todo el territorio de Bohemia.

El poder de la ambición

¿Hasta dónde puede llegar la ambición de un estudio? ¿Serlo demasiado no es acaso un obstáculo que impida alcanzar el éxito y llegar a esa meta soñada? Porque quitando todos los millones de dólares que haya podido costar este Kingdom Come: Deliverance, es posible que Warhorse Studios haya caído en la trampa del éxito; el no estar a la altura de su ambición. Eso no quita la valentía del estudio checo a la hora de crear un producto que aboga por lo diferente y que rechaza muchas de las comodidades impuestas por el género de un tiempo a esta parte.

Y sí, es un título que seguramente disuadirá a muchas personas debido a lo frustrante de sus mecánicas. Sin embargo, solo los más persistentes conseguirán destapar ese diamante en bruto que se esconde tras muchas capas de testosterona. Un diamante que como el buen vino, pueda mejorar con el paso del tiempo.

Lo bueno

  • El rigor histórico y la imponente recreación del Reino de Bohemia.
  • El personaje de Henry en su totalidad.
  • La libertad que ofrece al jugador y como nuestras acciones tienen peso en el mundo del juego.
  • Banda sonora con cantos gregorianos, música sinfónica y piezas épicas que derrochan unos buenos valores de producción.
  • El motor CryEngine ofrece unas estampas que rozan el fotorrealismo.

Lo malo

  • Bugs que pueden llegar a corromper partidas, amén de una tasa de fotogramas muy irregular.
  • Su dificultad puede echar para atrás a los jugadores menos avezados.
  • Aunque digna de elogio, Warhorse Studios no ha estado a la altura de su ambición desmesurada.
7.5
Alsergim

Escrito por: Alsergim

Técnico superior en Desarrollo de Aplicaciones Web. Amante del cine y los videojuegos, especialmente en lo que a títulos de rol y terror se refiere. A veces me da por escribir cosas. También me puedes leer en Twitter desde @npofficialsite

LegiondeJugadores

Comunidad de jugadores/as. Únete a nosotros para estar al tanto de las últimas novedades y encontrar una nueva visión de los videojuegos.

Nuestro Twitter