Agony

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Análisis – Agony

Cannibal Corpse es una banda norteamericana de Brutal death metal. Entre sus canciones figura I cum blood, un tema tan sutil como su título indica. Obviamente en mitad de los noventa el público objetivo y mayoritario de este estilo era el adolescente masculino medio y post adolescente, el cual veía su adrenalina compensada con el rito acelerado y las voces guturales. Agony es un poco como I cum blood; violencia sin sentido orientada al adolescente post adolescente masculino promedio. Solo que I cum blood era una buena canción dentro de su género.

Agony, un viaje interminable

La violencia en multimedia es peligrosa. No de la forma que algunos medios alarmistas quieren destacar para ganar audiencia. Si no porque su uso o mal uso puede cambiar totalmente el contexto en que funciona una obra. El uso de imaginería sangrante, gore y explícita carece de significado alguno sin un mensaje tras ella, como se demuestra en el cine slasher de los dos mil o en videojuegos como Splatterhouse. Este último se explaya en la violencia y el gore porque bebe del género de terror, un género con un diseño atractivo para poner en las recreativas a finales de los ochenta, cuando este vio la luz en las Américas.

Agony

You were never really here es una película de 2017 protagonizada por Joaquin Phoenix y dirigida por la esplendida directora Lynne Ramsay. Esta obra despilfarra violencia y por todos los poros de su metraje y las escenas explícitas se cuentan con una mano manca. Entonces ¿Por qué es violenta? Por la tensión y el regodearse en la escena; auto condensada a más no poder en hora y media se permite tomarse su tiempo para utilizar metáforas y la acción es voraz y pausada.

¿Que tiene que ver You were never really here con Agony? Absolutamente nada. Agony se regodea en la sangre y las vísceras. En Agony hay violaciones, miembros cercenados y bebés mutilados. Agony muestra pasajes bíblicos en las pantallas de carga. En Agony hay desnudos, mayormente femeninos obviamente. En Agony no hay mensaje.

Sacrilegio

La historia de Agony es simple en esencia. Eres un alma pecaminosa que ha ido ha parar al infierno; uno similar al de la divina comedia de Alighieri pero con la barra de gore al máximo. Para salir de el debemos buscar a la Reina Roja, una representación de la imagen de la Lilith de la imaginería judeo-cristiana. A lo largo de los distintos pasajes del infierno nos encontraremos con almas en pena, como nosotros, y demonios de los que deberemos escondernos o poseer, según la progresión de la aventura.

No hay personajes o un desarrollo tradicional. Hay notas; notas que se dedican a servir de exposición para evitar la necesidad de un personaje que nos ponga en contexto. Este formato a la hora de contar una historia es común en los walking simulator, ya que nos presentan un mundo y nos dice más o menos donde y para que estamos. Es un problema grave para Agony, no solo porque el propio formato, al igual que el género, ha perdido fuerza con el tiempo. Si no porque se contradice directamente con la presentación del propio juego. La historia, por decir algo, avanza a trompicones hacia los distintos finales del juego. Hay siete, todos ellos cinemáticas de alrededor de dos o tres minutos. Ninguno de ellos merecen la pena por sufrir el transcurso del juego.

Infierno literal, figuradamente

Agony, como se menciona arriba, es un walking simulator. La mecánica principal es el sigilo común, con un sistema para aguantar la respiración para evitar los enemigos infinitamente más fuertes que nuestro cuerpo en descomposición. También podemos correr y utilizar una antorcha como, eso, una antorcha, y como señuelo. La segunda mecánica es la posesión. Desaprovechada pero existente, la posesión nos permite adquirir uno de los cuerpos pululantes una vez fallezcamos en el receptáculo de carne original; y moriremos constante y fácilmente, ya sea por una caída mal hecha (acompañada de unas físicas bizarrísimas) o un demonio que decide saltarse su código de comportamiento.

Agony

Si en el tiempo que disponemos nuestra esencia no encuentra un nuevo usuario volveremos a un punto de guardado. Dicho punto se mantiene activo durante tres ocasiones. Ambas mecánicas funcionan de una forma irregular y chirriosa, sobre todo la de poseer cuerpos. La que en trailers del pasado era una de las fórmulas que diferenciaban al juego del resto aquí ve su importancia reducida a evitar la muerte, dejando así el funcionamiento de los puzzles en conseguir distintas piezas, corazones en su mayoría, para poner en unas balanzas y abrir puertas.

Cuando el juego quiere funcionar como debería es engorroso, a menudo sufrimos de un popping en exceso o unas manos que interactúan en absoluto desacuerdo con el escenario. Al igual que Dead Space 2, Agony tiene un sistema de luz guía; lo que no sería necesario y sacaría de la experiencia aquí se ve totalmente necesario. El juego carece de estabilidad en las texturas y sombreados, haciendo casi imposible la visibilidad en según que momentos incluso con antorcha en mano. Dicha antorcha tampoco funciona a la perfección, su colocación en un rincón de nuestro rango de visión hace que sus golpes se vean arcaicos y ortopédicos.

No es feo, es difícil de ver

La imaginería de Agony era su punto más fuerte. Con el desparpajo por la violencia y el abrazo del satanismo visual consiguió abrirse paso por Kickstarter. El juego prometía madurez y un infierno creíble. La sangre emana del suelo y las paredes están hechas de cadáveres. Miembros caen al suelo (para luego desaparecer como si de un bug se tratase). Se puede denotar cierta inspiración en Giger y su arquitectura orgánica, o en las deformaciones físicas de Cronenberg; hasta hay retazos de del Hellraiser de Clive Barker. Se puede denotar cuando la iluminación lo permite. En PlayStation 4 Agony presenta un acabado muy irregular en contraposición con algunos modelados con mayo dedicación. Esto acaba de engorronar la experiencia, sobretodo a la hora de poseer a algunos demonios; que desobedecen las leyes de la física y producen efectos antiestéticos en el entorno con sus poderes.

Hay momentos de redención. En escenas puntuales, la mayoría escriptadas, las físicas y los modelos trabajan acorde con la luz para brindar cierto disfrute. Desgraciadamente en esos momentos el juego hace gala de un elemento muchísimo más negativo que un fallo visual o de gameplay.

Censura y mensaje

Como se dijo antes, Agony se regodea en su exageración. El juego, en esencia, parece estar orquestado por el público objetivo de Cannibal Corpse. Hay momentos donde el personaje llega a violar a un demonio femenino de una forma totalmente desagradable. En algunos países estas escenas tuvieron que censurarse, levantando las alarmas una vez más; los mecenas se sentían engañados por la remodelación de escenas, así que Madmind sacó las escenas originales en Youtube. En ellas se incluye la misma violación con mucha más violencia, un aborto y el apaleamiento así como el cercenamiento de infantes.

Agony

Pese a la falta de mensaje Agony guarda un leiv motiv, el cuerpo femenino. La Reina Roja es la principal, y única, protagonista con algo similar a una personalidad; su mayor cualidad es campar a sus anchas desnuda y relatando un texto de un nivel de redacción y sugerencia ínfimo. Sus súcubus acompañantes, así como otros cuerpos femeninos, existen únicamente para cumplir el propósito de la lujuria; la cual, en algunos momentos, roza el absurdo. De la misma forma, con toda la carga religiosa y la presencia del súcubo se hace extraño la falta del íncubo. Esta figura es la contraparte masculina del súcubo, pero Agony prefiere preocupar su atención en el cuerpo femenino. Quizás es por motivos artísticos o por el concepto de infierno de los desarrolladores. Pero hay cierta astilla en la imaginería que se repite constantemente.

Conclusiones

Agony llega tarde y mal. Se presentó hace dos años en pleno apogeo del simulator de terror. Ha sufrido varios retrasos. Y aún con todo llega en un momento donde un par de desnudos y la exposición a la sangre mal utilizados no llegan a conseguir un impacto en el jugador. Puede que esto signifique que hemos evolucionado. Puede que signifique que estamos tan expuestos a la violencia que nos hemos curado de espanto. Sea como fuere Agony representa todo lo que hace ver a terceros que el videojuego no madura. No es agradable de jugar, sus recompensas visuales pecan de mal gusto y sus cuatro horas en la primera partida se hacen demasiado largas.

Este análisis ha sido realizado en PlayStation 4 gracias a un código proporcionado por Koch Media.

Lo bueno

  • La imageniería, en concepto

Lo malo

  • El motor Unreal funciona a trompicones y sin ganas
  • Los enemigos no se coordinan con el funcionamiento scriptado
  • Los bugs están presentes en toda la obra
  • Un popping demasiado cerca de la distancia de dibujado
  • El concepto del cuerpo femenino que posee la obra
  • Mecánicas que funcionan en un bajo porcentaje del juego
  • Los finales, cada cual más desagradable e innecesario que el anterior
4

Escrito por: Rodrigo Losada

''Griffith did nothing wrong'' @rottvan

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