Odium to the Core

Por el el Análisis, 5 Más

Odium to The Core es un juego muy desafiante de acción lateral donde la música juega un papel protagonista. Deberás guiar a Odium, un pequeño rebelde de un solo ojo que lucha contra el sistema. Parece rechazar la vida para la que fue programado y en un impulso anárquico poner en jaque al sistema, a lo largo de quince niveles, esquivando trampas, enemigos y moviéndote a través de enrevesados pasajes dejándote llevar por la música y un estilo artístico oscuro y monocromático.

La propuesta de Dark-1 es uno de esos indies que aunque en principio pasan desapercibidos, sorprenden, como lo hicieran otros del tipo Thomas was Alone o Super Meat Boy.

Y es que este pequeño juego que vamos a analizar hoy se asemeja mucho a ambas propuestas: la lucha por romper las normas y hackear el sistema de Thomas was alone y el tono desafiante y frustrante en niveles llenos de elementos dispuestos con el único objetivo de destruirte y hacerte repetir hasta acertar de Super Meat Boy.

Hasta lo más profundo del núcleo

Odium es un desertor de la función para la que fue programado, en los primeros minutos de juego despierta de su letargo y comienza un largo viaje hasta el núcleo del sistema con el fin de destruirlo. A partir de este momento debemos recorrer nada más y nada menos que quince niveles cuyo orden no es necesariamente el que nos propone el juego pues podemos elegir desde el minuto uno a cuál queremos jugar, aunque lo ideal es esforzarte en seguirlo para adaptarte progresivamente a la dificultad.

Los controles son muy sencillos, con tan solo pulsar una tecla del PC controlaremos a Odium a lo largo de su viaje, al pulsar hacemos que ascienda y al soltar que descienda, esto se verá reflejado en la puntuación que de la parte superior de la pantalla, cuanto más mantengamos pulsado menos puntos conseguiremos.

Odium to The Core

Son quince los niveles que tendremos que recorrer para finalizar el juego y aunque cada escenario es muy distinto y esté lleno de secretos difíciles de ver en un primer recorrido, la mecánica es siempre la misma: Avanzar sin pausa esquivando trampas y enemigos utilizando las burbujas rojas como guía de referencia y fuente de tan ansiados puntos para el marcador y llegar a los puntos de control para evitar repetirlo todo.
En repetir está la clave del juego, es necesario armarse de paciencia para acabar cualquier nivel pues el ensayo y error es la herramienta que Dark-1 pone nuestra disposición como única vía para escapar de la pesadilla. El matiz desafiante hace que en algunos momentos Odium to The Core llegue a ser frustrante y provoca que no nos dejemos llevar por la espectacularidad de los niveles donde nos enfrentamos a los jefes.

Siente la música

El propio juego te recomienda jugarlo con auriculares puestos y es sin duda una recomendación que todos los que planeen probar este Odium to The Core deberían tomar.

Cada sonido y canción está hecha específicamente para encajar con el nivel al que corresponde, si Odium coge una burbuja roja suenan los bajos, si estamos bajo agua la música comienza a distorsionarse, si morimos se detiene bruscamente. Es el elemento más cuidado y trabajado de este indie.

Odium to The Core

El apartado sonoro es un elemento más de cada nivel, no es un simple acompañamiento sino parte de él hasta el punto de que el control de Odium la condiciona y viceversa.

No es difícil dejarse envolver por ella lo cual es un arma de doble filo pues la inmersión en el juego es mayor pero a la vez puedes perder de vista tu objetivo de sobrevivir esquivando cualquier elemento del mapeado.
Pero sin duda donde triunfa el apartado sonoro, donde deja de ser un elemento más de cada escenario y pasa a convertirse en el verdadero protagonista del juego es en los combates contra los jefes, intensificándose hasta hacerse con el control del jugador.

Un sabor agridulce

Es Odium to The Core un juego donde el apartado gráfico pasa totalmente desapercibido, no porque sea malo pues sus colores, sus oscuros niveles en contraste con los despuntes más coloridos que marca la música son muy atractivos; sino porque el apartado sonoro lo es todo. Es realmente esta la que hace grande al pequeño y enfadado Odium, la que aúna cada elemento del juego.

Sin embargo parece que a pesar del esfuerzo de Dark-1 en este apartado el resultado no es de diez en el resto: el juego supone un desafío que no todos los jugadores casuales están dispuestos a afrontar, la repetición y la frustración pueden hacerte preferir abandonarlo que continuar las cuatro horas que supone de media este juego en el que la única recompensa que recibes es la de haberte superado a ti mismo.

Odium to The Core

Hay multitud de juegos hoy día que se enfocan a esta superación pero de algún modo el jugador puede sentir que obtiene una recompensa además de la satisfacción personal, en Odium to The Core ni la posibilidad de desbloquear estilos para Odium ni la de ver el ránking de puntuaciones del resto de jugadores, ni siquiera los logros de Steam parecen premio suficiente y es por ello que quizá un multijugador donde poder enfrentarte de forma directa por la mejor puntuación por conseguir nuevos estilos y objetos de algún modo aplicables en la partida hubiesen encajado perfectamente y habrían hecho de este Odium to The Core un juego no de notable, sino de sobresaliente.

Lo bueno

  • Un apartado sonoro muy trabajado que te envuelve y engancha
  • Mecánica sencilla, jugar es tan simple como pulsar un botón
  • Unos niveles desafiantes, oscuros y variados

Lo malo

  • La falta de multijugador, se echa en falta poder competir contra otros jugadores
  • No hay un objetivo más allá del de superarse a uno mismo
  • No es para jugadores casuales, los picos de dificultad pueden llegar a ser frustrantes en ciertos niveles
7

Escrito por: Ismael Pérez

Cuentan por ahí que de pequeño estaba más apegado al mando de mi Megadrive que a mi propia madre, y es que siempre fui un niño complicado, llorón y quejica que encontró en la Marble Zone la distracción que necesitaba. Desde entonces he trasteado con cada consola que ha caído en mis manos, quería conocer hasta el último rincón de Tierra de Dragones, capturar los 151 Pokémon y encontrar todas las páginas del manuscrito de "Departure". Los videojuegos han pasado a ser una parte fundamental de mi vida. Con casi 25 años estoy a punto de acabar la carrera de Filología Clásica en lo que no descuido el cuidado y mimo de mi Switch y mi Ps4.

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