The Binding of Isaac: Afterbirth+

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Muy largo ha sido el camino de Isaac hasta el momento actual. The Binding of Isaac vió la luz hace siete años, un juego hecho con Flash y algunas limitaciones técnicas pero que arrasó entre el público. Dicho éxito quiso llevarse a consolas por parte de Nicalis. La propuesta gustó a su creador, pero insistió en que se debía reprogramar todo e incluir el contenido de la expansión que ya había salido. Tres años después del lanzamiento original llegó The Binding of Isaac: Rebirth que mejoraba y ampliaba la experiencia. Luego el título recibiría dos expansiones, Afterbirth y la que analizamos ahora Afterbirth+ que parece será la definitiva.

Un concepto sencillo y crítico

La primera versión del juego nació de la prolífera mente de Edmund McMillen en una game jam junto a Florian Himsl. La premisa era hacer un roguelike inspirado en The Legend of Zelda y que diese espacio para tocar temas religiosos de forma crítica. El proyecto era arriesgado, especialmente por su temática, lo que posteriormente le costaría ciertas trabas en su distribución. La jugabilidad es muy simple, perspectiva cenital, movernos por una habitación y disparar lágrimas en una de las cuatro direcciones. Esto sumado a tres posibles tipos de objeto y poco más. Sin embargo, McMillen venía de triunfar con Super Meat Boy, otro título con mecánicas simples pero que exprimió al 100%.

análisis The Binding of Isaac: Afterbirth+

Calidad y cantidad

Las partidas en The Binding of Isaac nunca son iguales. La enorme cantidad de tipos de enemigos, formas y distribución de las habitaciones, objetos, jefes, personajes jugables, hace que sea imposible que repitamos la misma experiencia. Esto se ha ido ampliando con cada revisión y Afterbirth+ aporta un nivel enfermizo de opciones. Esto junto a la muerte permanente hace que las partidas sean rápidas y dinámicas.

Nuestro objetivo es avanzar por todos los pisos hasta llegar al jefe final y derrotarlo, pero no será fácil. Con el tiempo y la experiencia es fácil aprenderse el patrón y comportamiento de cada uno de los enemigos, pero a medida que avancemos su número aumentará, así como mezclar varios tipos de enemigo en una misma sala, lo que puede disparar la dificultad. A pesar de esto no es un juego difícil, pero si exigente. Uno o dos objetos muy buenos pueden encarar la partida y que parezca un paseo, pero no podemos bajar la guardia. Nunca sabemos que puede haber detrás de la siguiente puerta.

La rejugabilidad como factor clave

The Binding of Isaac es tremendamente adictivo. Su sencillez de manejo y control junto a su gran número de posibilidades hace que no queramos soltar el mando. Tras perder el último punto de vida podremos reiniciar la partida con sólo un botón y es fácil dejarse llevar y convertir esa frustración en un ansia por superarse y llegar más lejos. Cada recorrido nos parecerá más sencillo a medida que avancemos, al ir mejorando nuestra propia habilidad. Sin embargo, no llega a ser fácil en ningún punto. Al principio deberemos superar 6 niveles para superar el juego. Entonces se desbloquearán dos niveles adicionales. Y cada vez que superemos el juego desbloquearemos objetos que podrán aparecer en nuestras partidas. Más una vez superado por quinta vez, el juego aumentará de dificultad automáticamente.

análisis The Binding of Isaac: Afterbirth+

Esto junto a otras muchas más sorpresas hacen del juego un título satisfactorio pero difícil de completar. Si a eso sumamos la breve duración de sus partidas, tenemos un título al que dedicarle un tiempo cada día.

Your son Isaac will be the sacrifice

El aspecto más polémico del título ha sido su tema religioso. El propio título de este hace referencia a un evento del antiguo testamento. Pasando por los nombres de otros personajes jugables, enemigos que representan a los pecados capitales o jinetes del apocalipsis. Todo esto junto a un gran número de objetos como la Biblia o salas donde poder pactar con el diablo. McMillen aprovechó su obra para dar un poco de su peculiar versión al respecto y como puede influir la misma para bien y para mal. Cierto es que critica la religión pero por otra parte da a conocer aspectos que los más ajenos desconozcan y puedan mostrar interés en conocer. Además, junto a todos estos elementos religiosos encontramos otras referencias a obras previas de su autor o la cultura general.

análisis The Binding of Isaac: Afterbirth+

A nivel gráfico el juego luce un estilo pixelado sencillo pero con la marca de su autor, con personajes y enemigos reconocibles perfectamente por su diseño. Este además roza en ocasiones lo grotesco, queriendo dar una visión terrible de las peores facetas de sus temas, pero sin llegar a caer en lo desagradable.

El apartado sonoro ha sido uno de los aspectos cuestionados por los fans de la entrega original. La música de Danny Baranowsky, quien ya trabajase en Super Meat Boy, encajaba a la perfección con la obra. El remake en The Binding of Isaac: Rebirth contaron con Matthias Bossi quien compuso un excelente trabajo, pero distinto al original. Esto desató debates a lo largo de internet. Personalmente son las canciones originales las que mejor recuerdo, por su componente melódico y épico. Pero la obra de Bossi es a su vez muy ambiental y opresora. Es un ejemplo de cómo dos artistas distintos pueden afrontar un mismo trabajo y en ambos casos con resultados notables.

análisis The Binding of Isaac: Afterbirth+

El juicio final

The Binding of Isaac: Afterbirth+ es una obra redonda. Poco más se podía pulir en su versión original y a lo largo de expansiones se ha venido arreglando. En esta ocasión nos entregan la que esperamos que sea la versión definitiva, con una infinidad de contenido para explorar. Además de contar con soporte para mods en PC.

análisis The Binding of Isaac: Afterbirth+

Su diseño visual y música son muy personales. La jugabilidad es sencilla y está pulida, pero se eleva al máximo exponente gracias a la gran cantidad de variables que ofrece. Esto sumado a características adicionales implementadas a lo largo de todos estos años como el multijugador hasta 4 jugadores o el modo Greed alargan todavía más su extensísima duración.

Edmund McMillen se dió a conocer con Super Meat Boy, sin embargo con Isaac se consagraría como autor con un estilo muy característico y personal.

The Good

  • Rejugabilidad infinita
  • Un diseño artístico personal y reconocible
  • Jugabilidad simple pero endiabladamente adictiva

The Bad

  • Las versiones de consolas tienen unos tiempos de carga cortos pero que son inexistentes en su versión en PC
  • Frustrante en ocasiones
9
Jaume Jueves

Written by: Jaume Jueves

Estudiante viejuno de Comunicación Audiovisual y vlogger en Los Jueves del Hambre. Aficionado enfermo a los videojuegos, cómics, juegos de rol, cine y otros tantos hobbies que acaban con mi cartera. Escribo mierdas en twitter a nombre de @Cthaume

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