Wolfenstein II: The New Colossus

Por el el Análisis, 2 Más

Análisis – Wolfenstein II: The New Colossus (Nintendo Switch)

“Todo padre busca lo mejor para su hijo” es una de las mayores falacias pronunciadas por el hombre. La otra es que el discurso Nazi es libertad de expresión. Y en medio está Wolfenstein tratando los traumas y discursos mentales de una mole muscular mientras realiza un comentario crítico desde un pasado ficticio a golpe de tarantinadas. Wolfenstein II aprende de su pasado y de sus primos para evolucionar como producto y como obra.

Wolfenstein 2, Kill Nazis on the go

The New Colossus mantiene la idea de la deconstrucción del héroe blanco del 95% de los shooters que su precuela presentó. William “B.J.” Blazkowicz, mitad americano, mitad judío y 100% máquina de matar es el protagonista absoluto de la obra, no solo por ser un FPS si no por su diálogo interno y su interacción con el mundo creado para esta obra. ”Terror Billy”, el nombre por el que BJ es apodado por los nazis (todos conocemos su pasión por el drama y la teatralidad) no está en sus mejores días. Tras el final de la primera entrega BJ queda recluido a una silla de ruedas y a un estado de fragilidad a la que la mole muscular no está acostumbrada, ni el jugador tampoco.  Durante un largo porcentaje de la historia BJ cuenta únicamente con 50 puntos de salud.

Wolfenstein II

¿Como se traslada esto al jugador? Apelando a la psique; los 100 puntos de toda la vida que representan la perfección en pantalla. 50 puntos de salud significa debilidad para BJ y para ti, y de paso agiliza el juego. Junto a los 50 puntos de salud se suman 200 puntos de armadura, el doble que antaño. Y los enemigos sueltan armadura a un nivel más alto que en The New Order, ergo la jugabilidad cambia, blanco y en botella. Ahora el juego nos obliga a estar en movimiento porque perder esos deliciosos puntos de armadura en según qué dificultades es una muerte asegurada.

You a Nazi fella? Can’t even tell no more

DOOM ha servido para agilizar Wolfenstein II y abandonar la jugabilidad estática que mantenía The New Order pese a no alcanzar la esencia arcade del ”Doomslayer”. Las ejecuciones se mantienen y adquieren una visceralidad mayor con la todopoderosa Hacha de mano, que también sirve para las ejecuciones a distancia; un arma multiusos que adquiere no tanto protagonismo o presencia como para convertirse en un icono pero sabe como subir un par de puntos en el medidor de brutalidad.

Entonces; ¿por qué la jugabilidad no se siente tan ágil como DOOM? Fragilidad. Mientras que este último es la mayor fantasía de poder tras el calendario de Mister Olympia de 1986 Wolfenstein II tiene un mensaje, más allá de la satisfacción de poder matar nazis. Como decía antes, BJ es un fantasma de su yo anterior. El juego comienza con una escena de maltrato doméstico por parte de un padre abusivo  y es sorprendente la forma en la que algo tan serio y sobrio no desentona con una obra sobre matar nazis en un mundo tan pulp. Precisamente la mayor baza de este juego no es su gameplay. Es bueno, mejor que el anterior y aprende a dinamizar y olvidar las coberturas gracais a DOOM. Pero la mayor baza de Wolfenstein II: The New Colossus es el tono y los diabólicos malabares que realiza con sus personajes y variedad de situaciones.

Reparto

Los protagonistas de Wolfenstein II son los siguientes. Un americano judío con el aspecto del ideal del superhombre de Nietzche que Hitler pervirtió. Una polaca embarazada matanazis estudiante de arqueología. Una madre negra que no es Jackie Brown pero podría (con un acertadísimo comentario sobre la genitalia masculina). Un soldado que no consigue aceptar su rol y se decanta por las láminas de ácido. Un africano ex-soldado de la resistencia de Namibia. Un saxofonista de Nueva Orleans. Una mujer alemana con sobrepeso que es rechazada por su propia madre por su físico. Un profesor judío. Un cura sureño con alcoholismo. Una mujer que se llama Mary Sue con toda la intención. ¿Pillais el mensaje?

Wolfenstein II

El Kreisauer Kreis o Círculo Kreisau, el brazo que se rebela contra el estado Nazi, existe a medio camino de la crítica social, un mal chiste de gente entrando en un bar y el casting de una película de Tarantino. Todos los personajes son una construcción y deconstrucción de su propio cliché. Al mismo tiempo que consiguen dar un mensaje: todo el mundo es bienvenido al apaleamiento nazi, da igual la condición sexual, la identidad, la raza o el físico.

Mensaje que consigue proyectarse con respeto en una obra donde Hitler es un viejo senil, visitas el Área 52 (cómo el Área 51 pero más) y hay un mono con cabeza de gato. Wolfenstein II declara su rechazo hacia los nazis, hacia la figura histórica y hacia su mensaje, mediante el Círculo Kreisau, mediante un universo creíble y construido bajo una misma identidad artística. Detalle particular al uso de la propaganda nazi, pero para evitar spoilers simplemente indicar que la forma en la que se usa para transmitir un contramensaje y usarlo como elemento argumental es poco menos que una genialidad.

Arte y mensaje

Artísticamente Wolfenstein II se apoya en una única viga, el cómic pulp setentero. Un mundo que todavía está sufriendo la invasión y dominio del Reich de los mil años. Las localizaciones que visitamos bailan entre las ruinas, pantanos, estaciones espaciales, bases secretas y edificios del gobierno. Todas bajo un estilo artístico común y estructurado; construcción del mundo coherente o World building. Una construcción apoyada por, una vez más, la fantástica mente musical de Mick Gordon. Esta vez su trabajo no es una quimera maquiavélica como la vista en DOOM sino que sirve como soporte del estilo del juego. Durante el gameplay se mantiene en tonos bajos como acompañamiento ya ambientación; dejando las cinemáticas para conseguir otorgar una personalidad conexa entre la música diegética, extra diegética y el tono fanfarrón, respetuoso y pulp que Machine Games ha otorgado al renacimiento de Wolfenstein.

Estructura claroscura

A nivel estructural Wolfenstein II presenta algunos momentos de descanso y otros de tedio, aunque los últimos son los menores. El juego nos presenta un Hub o base de operaciones desde la que nos moveremos a las misiones. Este Hub, un submarino nazi, servirá también para las interacciones de personajes y la narrativa ambiental. Cada uno de los integrantes de la rebelión tiene una habitación o recinto que le pertenece y gracias a ellos conseguimos conocerlos de una forma más íntima de la que nos tienen acostumbrados los shooters modernos. Desgraciadamente este Hub a veces es lioso, con algunos momentos donde puedes encontrarte dando vueltas para encontrar una habitación que ya has visitado o para acceder a algunas zonas que carecen de indicaciones ambientales, a diferencia de los carteles que se reparten por el submarino.

Wolfenstein II

Al mismo tiempo el submarino retrotrae la estructura de juego al simplismo. Haz una misión, vuelve al submarino, haz una misión, vuelve al submarino. Existen otros quehaceres; como misiones secundarias de personajes (normalmente buscar un objeto o realizar un pasatiempo menor); o misiones secundarias de eliminación de objetivos mediante la máquina Enigma. Objeto mediante el cual desbloqueamos objetivos opcionales en zonas con diseños alterados gracias a los códigos que recogemos de los oficiales en las misiones principales. Estas misiones de Ubercommand son extremadamente entretenidas y un desafío extra una vez finalizada la historia.

Nintendo Switch, el elefante en la habitación

Ha llegado el momento. La edición analizada pertenece a Nintendo Switch; estrenada meses más tarde y a 30fps. Wolfenstein II: The New Colossus en Nintendo Switch es la mejor y peor versión del Shooter de Machine Games. Obviamente su resolución y ejecución es menor que en un PC gaming y se mueve a la mitad de fotogramas que en el resto de consolas. Pero el trabajo realizado por Panic Button, auténticas bestias en esto de los ports, es algo indescriptible. Porque matar nazis en un monitor de 30 pulgadas es entretenido y satisfactorio hasta límites insospechados; pero matar nazis en el metro o en el avión con ”solamente” una bajada de resolución es una sensación indescriptible; solamente superada por la comodidad con la que el giroscopio se integra en el control del juego.

Wolfenstein II

La única pega a esta entrega es su peso. La versión digital ocupa 23 GB en Nintendo Switch, por lo que es de vital necesidad la adquisición de una tarjeta de memoria para poder jugarlo.

Copia digital en Nintendo Switch entregada por Bethesda

 

Lo bueno

  • El gunplay se mejora sobre su predecesor
  • Repertorio de situaciones y ambientación
  • Una historia que se equilibra entre seriedad, comedia y viceralidad
  • Mick Gordon
  • Brutal trabajo de Panic Button como porteadores
  • Temas tratados en la obra, sin ninguna clase de reparo

Lo malo

  • La estructura puede cansar en momentos puntuales
  • El peso de la versión digital
9

Escrito por: Rodrigo Losada

''Griffith did nothing wrong'' @rottvan

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