Del vínculo entre el usuario y su avatar

A principios de este mes surgía una de esas corrientes mágicas que se dejan caer por Twitter ocasionalmente. Bajo el título de ‘Final Fantasy XIV selfie‘, la comunidad de uno de los MMO más grandes de la historia se unió para publicar capturas de su avatar junto a una foto del jugador, sirviendo ambas como comparación entre el ser real y el virtual.

Quizás hayáis visto Sword Art Online, que en su primer capítulo incluye una suerte de sátira en la que los avatares de los jugadores son reconstruidos según la apariencia de la persona original. Los resultados de la campaña que mencionaba anteriormente son similares. Pocas personas utilizan avatares similares a su imagen real y, me atrevería decir que pocos juegan bajo la identidad de su mismo sexo. Y es que al fin y al cabo, teniendo la opción de crear un ‘yo virtual’ a nuestro gusto, ¿para que queremos recrear lo que ya conocemos?

Es un pensamiento que, pese a estar muy extendido, se ve bastante acusado en redes sociales y otros puntos de reunión. Lo cierto es que si exploramos el medio y nos alejamos del género RPG más profundo nos encontramos con una mecánica muy extendida, la de la interpretación. En Uncharted, por ejemplo, interpretamos a Nathan Drake. Mientras jugamos The Witcher estamos realizando una interpretación del papel de Geralt. Pero cuando hablamos de Final Fantasy XIV no interpretamos a nadie, somos el Warrior of Light. El héroe o la heroína de turno.

Nathan —reciclando el mismo ejemplo— tiene un hermano, una mujer e incluso una hija. Sin embargo mi Warrior of Light, una joven maga blanca de rasgos felinos, no tiene nada de eso. Pero me he encontrado con otros magos blancos en el juego que si la tienen. Y eso es así porque las relaciones en su mundo no tienen un límite establecido. El núcleo rolero del juego sustituye la interpretación que se da en los títulos con personajes definidos por una libre interpretación que se juega a favor del usuario. Con estas la relación que se da entre personaje y jugador se convierte en algo intrínseco, adaptando entonces el término de avatar como imagen virtual del mismo.

Final Fantasy XIV

Tirando del mismo hilo surge el ejemplo de Dad of Light, una producción de Netflix que se basa en el mismo juego para relatar como un joven busca recuperar la confianza de su padre compartiendo aventuras en Eorzea, el continente donde se desarrollan los acontecimientos en Final Fantasy XIV. La idea per se puede sonar algo descabellada pero lo cierto es que se basa en hechos reales y sirve como ejemplo de las capacidades sociales que permiten este tipo de juegos en línea. También encontramos el ejemplo de Richard Garriott, que ejerció el papel de Lord British en su magnum opus, Ultima Online, siendo este el gobernador de Britannia y Campeón de la Luz a la vez que el propio director del juego.

Las capacidades que surgen de esta conexión son, quizás no infinitas, pero si amplias y extensas. No solo por la posibilidad de formar un alter ego y escapar, aunque sea por unos momentos, del mundo real. Si no por la inmersión que supone para el jugador, que se convierte en protagonista de la historia bajo su propia identidad —por mucho que haya sido alterada para su avatar. Tenemos trece entregas principales de Final Fantasy pero solos dos con ese grado de inmersión, en el que el héroe no es un caballero en busca de la rendición, ni un príncipe destronado, si no el héroe que nosotros queramos ser.

Final Fantasy XIV

Y no es solo eso, si no que permite mantener relaciones sociales con algo más que PNJ con una serie de diálogos pre-programados. No es el único género que nos permite interactuar con otros jugadores, pero el trato es más cercano, más real. Se crean comunidades bajo diferentes estandartes. Lo normal, quizás, es encontrar grupos de jugadores dedicados a completar dungeons y raids pero hace pocos días me crucé con un pequeño grupo que ofrecían escaleras artesanales de gran calidad. Puede sonar casi a chiste pero es una muestra más de las posibilidades que se crean en un género como este. En un mundo que crece en torno a las personas y no alrededor de personajes pre-establecidos.

Escrito por: Oscar Martínez

Escribo más que duermo. Jefe de redacción de Legión de Jugadores y orgulloso miembro de este gran equipo. Trabajo día y noche por hacer de esta la mejor comunidad posible, crítica pero sincera y siempre con la actualidad como objetivo. Puedes encontrarme por Twitter bajo el nombre de @ZonaDuscae.