The Legend of Zelda: Wind Waker y la humanización del arquetipo

Todos los que hemos jugado a varios títulos de la saga de The Legend of Zelda, tenemos nuestra joyita de la corona dentro de la saga. Personalmente, no he jugado a todos los títulos y tampoco me he terminado todos los que empecé, pero de algo estoy muy seguro: mi Zelda es, por el momento, Wind Waker. La primera entrega de GameCube, la consola de Nintendo, en 2002.

En el momento de su salida me disgustó su apartado gráfico; con proporciones sacadas de Peanuts y carente de la epicidad de su hermano mayor de Nintendo 64. Pero a día de hoy, el viento sopla en otra dirección… Su cel shading hace que visualmente haya envejecido muy bien -mejor incluso que el posterior Twilight Princess– y su banda sonora no sólo se desmarca levemente de las otras entregas por su “buen rollito”, sino que acompasa cada golpe que da Link con su espada, cada tajada del enemigo, cada obstáculo en el camino. Por otro lado, parece obviar más la narrativa y centrarse, como en el primer título de la saga, en la exploración del mundo que nos entrega. Mas hay algo en lo que muchos jugadores no reparan: los personajes.

Los tres personajes principales de la franquicia son lo que se denomina como «arquetipos». Es decir, moldes de figuras que están en el subconsciente colectivo, tales como el héroe, la princesa y el villano en este caso. En Wind Waker no es que hayan perdido sus roles, siguen cortados por la misma tijera. Pero es verdad que a Link no se le llama tan reiteradamente héroe hasta la recta final del juego y, gracias al estilo gráfico, se le ha dotado de más emociones que las que tendría un simple avatar. La princesa Zelda, por otro lado, tiene un rol más activo incluso que en Ocarina of Time, pues de forma sincera hemos de admitir que su contribución para con ese juego es enseñarte cuatro canciones y poco más. En este título es una pirata llena de vida, con aspiraciones propias y que no espera a que derrotes al villano; lucha de igual a igual con Link para derrotar a esa amenaza porque afecta a ambos, porque los tres poseen el mismo poder. Y que decir de Ganondorf… En este juego es en el único que he podido palpar esa avaricia de querer tener a Hyrule en la palma de su mano, el por qué de sus motivaciones para con la Trifuerza, la razón de la oscuridad de su corazón…

Paradójicamente con lo que su estilo cartoon transmite a simple vista, es la entrega de Zelda donde residen los protagonistas más humanos que he podido degustar. Y esa es la razón por la que insto a todos los que lean este texto a jugar esa joya que se ha visto sumergida en lo más profundo de las aguas, cuando su destino era brillar.

Escrito por: Kuper Hernández

Soy estudiante de técnico de sonido y siempre he sentido cierta predilección por las historias. A día de hoy disfruto hablando de cine, cómics, literatura y, por supuesto, videojuegos. Podéis encontrarme en Twitter como @KuperM27

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