Fallout 76 es la apuesta más arriesgada de Bethesda

Bethesda Softworks es una de las compañías que más ruido hacen a la hora de estrenar un nuevo título de alguna de sus franquicias más exitosas. Sagas como The Elder Scrolls o Fallout, ambas con más de 20 años a sus espaldas, son mundialmente conocidas y suscitan muchísimo interés dentro del mundillo. Pero, si hay algo que caracterizaba a la empresa estadounidense, era su inclinación por los juegos single-player, al menos hasta la llegada de Fallout 76.

El pasado 28 de octubre, Fallout 3 cumplió diez años. Con motivo de celebración, he querido reflexionar acerca de ese último escalón al que se enfrenta la franquicia. Se trata de un peldaño que supone una de las mayores apuestas de la compañía y, posiblemente, un campo de pruebas donde recoger opiniones, críticas e ideas de cara al futuro, ya no solo del propio videojuego, sino también de sus próximos proyectos.

Fallout 76

Con vistas al pasado

En 2014, Bethesda quiso llevar su saga más distinguida, The Elder Scrolls, al formato del multijugador masivo. Así nacía The Elder Scrolls Online (TESO), que supuso un cambio radical para la saga y se convertía en una oferta diferente que expandía el universo y las posibilidades de la licencia.

La idea en sí era arriesgada, pero creo que funcionó porque atrajo a un público distinto. Dividió a los espectadores entre aquellos que seguirían esperando por una nueva entrega para un jugador (un The Elder Scrolls VI, que aún no se percibe en el horizonte cercano), y otros que, poco a poco, iría sumando hasta construir una gran comunidad online.

De hecho, TESO fue un éxito, y ya en 2017 informaban de que habían superado los 10 millones de jugadores. Es posible que este fuese el motivo por el que Bethesda quisiera volver a experimentar, esta vez, con su otra gran saga de renombre.

La vida en el Yermo de Fallout

Fallout ha evolucionado mucho con los años. Sus primeras dos entregas ofrecían grandes mundos post-apocalípticos en perspectiva isométrica donde el rol, la historia y la supervivencia construían las bases de su apasionante planteamiento.

Fallout 3, en cambio, nació como un juego en primera persona cuya ambientación se quedó con los corazones de muchos jugadores, entre los que me incluyo. Con New Vegas y Fallout 4 volví a tener esa sensación que tanto buscaba: la soledad, la necesidad de explorar un vasto yermo al unísono de varios de los grandes temas que componen su banda sonora. Sin embargo, siempre tuve la impresión de que podría ofrecerme algo más. Era un mundo enorme, sí, pero en el que solo estaba yo y la inteligencia artificial.

Fallout 76

En esencia, siempre he perseguido los single-player, y Bethesda ha sabido llenar ese espacio. Pero no mentiré cuando digo que, tras las cientos de horas dedicadas a sus títulos y tras haber convertido a mis muchos personajes en algo que realmente valía la pena mostrar, he tenido la necesidad de querer… compartirlo con alguien más.

El cambio llega con el último apocalipsis

Aquí es donde entra en escena la premisa de Fallout 76. Este caso, de hecho, difiere con lo que supuso TESO, pues si bien se trata de un paso agigantado que expande los estándares de la franquicia, lo hace manteniendo algunas de sus bases: un híbrido entre el aspecto más característico de la saga y su individualidad, como lo es el mundo, su inmersión y su exploración, y lo que supone la inclusión del apartado online, llenando el universo de gente con la que compartirlo… o destruirlo.

Fallout 76

En otras palabras, el público objetivo del videojuego viene siendo el mismo que siempre ha apoyado la saga, aunque, en esta ocasión, se encontrará con algo distinto: no estará solo. Lo que aún es pronto como para calificarlo de mejor o peor, por lo que, simplemente, es diferente. Lo que sí es cierto, es que se trata de un spin-off dentro de la franquicia; una opción más que dulcifica la espera de un futuro nuevo videojuego oficial.

Así, el objetivo que plantea Fallout 76 me parece fascinante, aunque algunas decisiones han podido llegar a doler, como pueden ser la exclusión de personajes, más allá de robots, enemigos u otros jugadores, o una esencia rolera que se ha ido perdiendo desde Fallout 3 (con la excepción que supuso New Vegas).

En esta ocasión, Bethesda apuesta por la exploración de su mundo, por la supervivencia cooperativa. Conocer qué esconde West Virginia junto con tus amigos puede llegar a ser una experiencia muy enriquecedora.

Fallout 76

Todo o nada

Fallout 76 es una obra que rompe con mucho de lo que hacía especial a sus predecesoras, pero que aprovecha el nuevo espacio para reconstruirlo con nuevos cimientos, sobre los que cabrían tantas posibilidades como recursos tengan en la compañía. No es lo que muchos de sus fans esperan, pero porque no se trata del capítulo siguiente, sino de uno especial.

Veo mucho potencial. Posiblemente también tenga mucho, muchísimo rango de mejora, pero creo que Bethesda pretende experimentar, lo que supone todo un elenco de innovación con el que nosotros, seguidores de la franquicia, tenemos la oportunidad de decidir si es de nuestro agrado o no.

Desconozco si la apuesta de Bethesda tendrá éxito, pero sí considero que, de tenerlo, puede brindar muchas nuevas ideas para los futuros proyectos de la empresa, para bien o para mal. Por mi parte, no perderé mi oportunidad para vagar por West Virginia y averiguar hasta qué punto Fallout 76 merece compararse con un universo post-apocalíptico que lleva en nuestras vidas más de 20 años.

Written by: Jon de Aguirre

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