Kingdom Hearts III, el retorno de la magia

Nervios. Pesimismo. Ha pasado demasiado tiempo. ¿Quizás es que me hago mayor? Reprimo la idea antes de sentirme peor conmigo mismo. Sé que sigue brillando a lo lejos pero soy incapaz de sentirme como antes. Las redes sociales se llenan de vítores y los grupos que comparto en las diferentes redacciones ya están comentándolos. Pero a mi, la idea de que Kingdom Hearts III ya sea Gold no me afecta lo más mínimo.

Miro a mi yo de hace cinco años y no me reconozco. No caeré en el error de que llevamos más de diez años esperando una nueva entrega, porque Dream Drop Distance se encuentra entre mis favoritos y he invertido más horas en Unchained X de las que quiero reconocer. Entonces, ¿porque?

Recuperando la ilusión

Seguramente sea solo un cúmulo de factores. Porque la saga me ha acompañado desde muy joven y estoy cerca de cumplir los 25 años. Crecí con Sora, Riku y compañía. He adorado tanto a Axel que incluso he escrito fanfics sobre él y podría recitar la mitad de diálogos de la saga de carrerilla.

No quiero culpar a factores externos, porque mi trabajo como colaborador editorial ha mermado mi capacidad de disfrutar sin ser crítico y no dudaré un solo momento en reconocer que los movimientos de Square Enix me agotan. Pero Pokémon Let’s Go Pikachu me ha demostrado que aún puedo sentir mucho y mientras escribo estas líneas Dearly Beloved me arropa con la calidez de una nostalgia que arrastra sentimientos confusos, pero que casi resumen mi vida a través de lo que he sentido por Kingdom Hearts.

No son sólo las notas del piano. El ir y venir de las olas de fondo o sus lentos compases de fondo. Es la historia que traen consigo. La suya. La mía. La que hemos vivido, todos y todas, a través de sus tantas entregas. Supongo que es precisamente ese motivo el que ha conseguido clavarme una estaca en el corazón al verme incapaz de compartir el ‘Share the magic’.

Pero, por alguna razón que desconozco, la versión extendida de Together ha conseguido hacerme sentir algo que no había alcanzado ni Chikai. Seguramente sea la idea de que están todos. Todos juntos. De que nos encontramos ante la entrega defintiva. Quizás sea simplemente por ver a Jack Sparrow repetir su coletilla con ese «Captain, Jack Sparrow».

Entiendo el sentimiento general que se genera fuera del fandom de la saga. Pero también entiendo el sentido del ‘Share the magic. De todo lo que, de una u otra forma, la franquicia arrastra consigo misma. Kingdom Hearts es una obra mágica. La forma en la que se extiende, el cómo une a todos sus actores y actrices, incluso llegando desde mundos totalmente diferentes. Todo lo que la misma representa. Echaba mucho de menos sentir esa magia de la que tanto alardea.

Nervios. Pesimismo. Ha pasado demasiado tiempo. El E3 2013 queda ya demasiado lejos. Pero sé que no he dejado de soñar. Tampoco pienso hacerlo. Kingdom Hearts me ha emocionado tantas veces que el simple hecho de negarme a hacerlo con esta entrega me resulta estúpido. Kingdom Hearts III está ya a la vuelta de la esquina y no puedo negarlo. Me muero por vivir el retorno de su magia. Una que me ha acompañado siempre y, ahora más que nunca, me doy cuenta de que no quiero que deje de hacerlo.

Written by: Oscar Martínez

Escribo más que duermo. Jefe de redacción de Legión de Jugadores y orgulloso miembro de este gran equipo. Trabajo día y noche por hacer de esta la mejor comunidad posible, crítica pero sincera y siempre con la actualidad como objetivo. Puedes encontrarme por Twitter bajo el nombre de @Hekiren_

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