The World Ends With You ha conseguido conectar conmigo diez años después

Bullet For My Valentine siempre ha sido un referente en mi vida. Hace años que los escucho y su música suele acompañarme a todas partes. Conectamos. Sin embargo, como decía días atrás al hablar de la magia de Kingdom Hearts III, siento que me hago mayor. La conexión no se pierde, desde luego, pero cuando escucho canciones canciones como Broken o No Way Out — ambas de Venom, su álbum de 2015 y, por lo tanto, bastante recientes— me doy cuenta de que sus letras no me representan tanto.

Aún no he cumplido los 25 y soy un portentoso fracaso en todo pero hay cierta madurez que, quizás, antes no existía. Citas como «I need to hurt for me to feel, feel anything», de Broken, siguen teniendo un gran peso en mi consciencia pero sé que son parte de otro yo más joven.

Me pasa algo parecido con The World Ends With You. Porque he llegado bastante tarde al encuentro y mi toma de contacto con él fue una menos atractiva de lo que mi yo de hace diez años recordaba.

All the world needs is me

The World Ends With You inicia de una forma característica. Neku avanzando por Shibuya mientras, de forma interna, aparta a todo el que pasa por su alrededor. «All the world needs is me, so you can keep yours, all right?». Sé que es la viva imagen de mi mismo hace diez años pero en el momento de iniciar el juego en Switch solo podía pensar en lo corto que me quedaba ahora. No tiene porque ser una idea adolescente per se, pero es un pensamiento fácil de asociar a una fase temporal.

No pude evitar sentir lo mismo a medida que avanzaba a través de la relación entre Neku y Shiki. Ese carácter edgy que caracteriza al chico que resulta, quizás, tan obsoleto ahora, sin embargo, era un sentimiento patente hace diez años. Quizás incluso muchos menos, por mucho que no quiera reconocerlo. Quizás por ese mismo motivo la obra de Tetsuya Kando ha conseguido conectar de esa forma conmigo.

Y es que siento que The World Ends With You traza un arco; una suerte de metajuego narrativo que se extiende en las sombras del mismo. Su narrativa no es esencialmente compleja pero conecta con facilidad si tienes la más mínima capacidad de empatía. Es algo general. La ansiedad, la tensión, la dificultad para relacionarse. Todos son apelativos personales. No me atrevería a generalizar, porque quizás sea el único que se ve atrapado en sus redes. Pero incluso diez años después, The World Ends With You ha conseguido que me refleje en cada uno de esos puntos.

It’s a wonderful world

La redención que se dibuja en la evolución de Neku es increíblemente personal. El título evita los conflictos abiertos y se centra en los más personales. La segunda oportunidad que recibe el mismo no es tanto un regreso a la vida, sino a la calidez de sentirse arropado por otros. El juego insta al jugador a olvidar las convicciones del género. La del “espadachín solitario” y el clásico cliché del personaje que carga con todo hasta el final porque eso tiene mucho de héroe. Pero en la realidad el orgullo no se premia con experiencia.

Apenas he llegado a su segundo capítulo —y aún así me he visto en la necesidad de trasladar lo que me ha hecho este formato, a sabiendas de que volveré a hablar de él— pero ha conseguido que empatice de una forma muy especial con Neku, Shiki e incluso con Rhyme o Beat. Es algo que dice mucho de su narrativa, porque apela a los valores más personales y los representa sin tener que pasar por todas las pretensiones del género.

The World Ends With You es un título valiente. Uno capaz de demostrar que todos estos sentimientos no tienen porque ser reducirse a una etapa, a una fase, sino que forman parte de un espacio personal al que difícilmente queremos reaccionar. Me doy cuenta de que no es que el juego haya conectado con mi avatar de hace diez años, sino que me está recordando que, igual que esos temas de Bullet For My Valentine que suenan tan obsoletos ahora, esos sentimientos, esas sensaciones, siguen ahí.

Y no lo hace como un punto negativo, ni siquiera traza un arco de crítica social. Sino uno personal. De superación. Porque la ansiedad social o el aislamiento emocional son temas tan actuales como pasados y que The World Ends With You los ponga de manifiesto y nos haga pensar es solo un indicativo de que siempre hay espacio para sentir y para mejorar. Y al final del día me parece importante que un videojuego como este arrastre consigo este tipo de planteamientos tantos años después.

«El mundo acaba contigo. Si quieres disfrutar de la vida, amplía tu mundo».

Written by: Oscar Martínez

Escribo más que duermo. Jefe de redacción de Legión de Jugadores y orgulloso miembro de este gran equipo. Trabajo día y noche por hacer de esta la mejor comunidad posible, crítica pero sincera y siempre con la actualidad como objetivo. Puedes encontrarme por Twitter bajo el nombre de @Hekiren_

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