Legión de Jugadores: Nuestros Mejores Juegos del Año – Edición 2018

Sin lugar a duda, este año ha sido un gran año para los videojuegos. Hemos tenido títulos increíbles, historias que nos han hecho viajar a otros mundos, el retorno de sagas clásicas y la renovación completa de otras. Todos los jugadores hemos tenido juegos acorde con nuestros gustos y por eso es tan complicado escoger un Juego del año absoluto. Así pues, desde la redacción de Legión de Jugadores os traemos nuestros GOTY personales.

Tetris Effect

Cuando un amigo me preguntó por qué demonios un juego de Tetris estaba recibiendo tan buenas notas no supe qué contestar. Le enseñé un video del juego con ineficaces y eróticos resultados y me encuentro ante la misma tesitura que en ese momento. ¿Qué hace a Tetris Effect mi GOTY del mismo año que Red Dead Redemption II, God of War, Red Strings Club,Celeste, Obra Din o el inminente Gris y cómo puedo describirlo? A grandes rasgos es que se trata de un juego de Mizuguchi y el concepto de sinestesia. Por lo menos intentaré hablar de lo segundo, porque para lo primero necesitaría bastante más espacio.

La sinestesia se entiende como la mezcla o confusión de los sentidos. Un ejemplo básico al cubo sería escuchar un color, por ejemplo. Y es lo que Mizuguchi consigue con Tetris Effect al entremezclar música, jugabilidad y efectos visuales; añadidos a una receta perfecta de por sí como es la conquista rusa que son la excepción de la regla ‘’si no está roto no lo toques’’.

Digamos que Tetris Effect tiene dos partes, la jugable y la audiovisual complementaria. Conforme la partida avanza un clip de vídeo y otro de audio se desarrollan en conjunto; por cada giro un beat, por cada movimiento una nota. A su vez el ritmo de la canción devuelve el efecto, pese a que nosotros creamos la pieza esta cuenta con un ritmo predefinido que es el encargado de modificar la velocidad de partida. Llega un momento, pese a lo irreal que suene, que todo encaja y el jugador entra en una especie de trance audiovisual realmente satisfactorio, un sentimiento que convierte todos los retos en algo a nuestro alcance.

Tetris Effect es perfecto como objeto lúdico y un ejemplo de cómo el juego por el juego, sin prisas y sin molestias siempre tendrá cabida en nuestro mundillo. Porque a veces lo simple es lo mejor, sobre todo si Mizuguchi está detrás, una persona que siempre ha llevado la diversión y el entretenimiento como firma de sus obras.

GOTY 2018

Rodrigo Losada

Pillars of Eternity II: Deadfire

Obsidian está en bocas de todos a día de hoy. Creo que Microsoft ha tenido mucho que ver, pero no es el único motivo. Tan solo hay que… mirar atrás. Desde aquel Star Wars: Caballeros de la Antigua República II, pasando por el queridísimo por todos Fallout: New Vegas, el veterano Alpha Protocol o South Park: la Vara de la Verdad, Obsidian ha… digamos, ido dejando un rastro.

Hablamos de un rastro que se ha sabido moverse de aquí para allá con el tiempo y, finalmente, se ha estacionado en una de sus últimas grandes sagas: Pillars of Eternity. El clímax absoluto de lo que supone llevar las clásicas aventuras de rol a la actualidad. La evolución última de un género que se consideraba casi extinto. El pináculo del rol tradicional.

Con Pillars of Eternity II: Deadfire, Obsidian ha tocado otro techo. Si ya su primera parte sentaba las nuevas bases del género, esta vez han seguido girando de la misma rueda, apretando cada tornillo y limando todas las asperezas. Han construido un universo; han levantado de la nada decenas, si no cientos, de increíbles historias que buscan ser escuchadas; han expandido las posibilidades, las habilidades, las decisiones. Han recreado fantásticos personajes, momentos apasionantes, una banda sonora descomunal.

En Pillars of Eternity cada elección tiene sus consecuencias, por mínima que sea. En la vida real, por haber creado una obra como esta, Obsidian también ha de enfrentarse a sus propios efectos inherentes: el que Deadfire se convierta en mi GOTY 2018.

Jon de Aguirre

Fortnite

Cuando era pequeño, odiaba las lentejas…

…hasta que mi madre un dia hizo un puré con ellas y le echó un chorrito de leche. Quedó como un plato super cremoso y fue así como, con el tiempo, acabé enamorado de esas deliciosas legumbres. El año pasado hice muchas cosas mal (y sigo haciéndolas, cada vez peor) y una de ellas fue defender con uñas y dientes que Playerunknown’s Battleground no podía ser candidato a Juego del año. Presenté multitud de razones totalmente razonables como que “es que es un juego en early-access” o “tiene muchisimos bugs, puede llegar a ser injugable” y todas ellas sin probarlas en persona, basándome en lo que miré y no en lo que se podía ver.

Y lo que se podía ver era que un género estaba tomando forma gracias a un modo de juego, siendo realistas, no tan original. El sector lo sabía, pero yo me negaba en rotundo a verlo. Sólo necesitaba algo bastante más batido. Con un chorrito de leche.

Fue a principios de año que jugué Fortnite por primera vez, justo antes de que hiciese “boom” en la mayoría de los jugadores. Me encontré con una visión muy diferente y menos táctica de lo que parecía ser PUBG, mucho más accesible al gran público y, lo mejor de todo, totalmente gratis. Su estilo cartoon, sus cortas e injustas partidas en las que moría como el manco que era y sus bailes conectaron conmigo desde el primer segundo.

Ahora todos quieren vender su propio puré de lentejas como es lógico, el sector se ha revolucionado y Fortnite ha creado la receta perfecta para el rumbo que van a tomar los videojuegos a partir de ahora.

Tengo que cerrar el artículo y no he mencionado ni defendido con uñas y dientes las razones por las que creo que Fortnite debe ser el Juego del Año. Curioso. Supongo que he aprendido de mis errores. Aún así, creo que he de terminar admitiendo ciertas razones en contra del veredicto, como que no es de este año realmente… o que popular no significa mejor. ¿Sabéis qué? Es cierto, retiro mi opinión. Fortnite nunca podrá ser el Mejor Juego de 2018…

…2018 será por siempre el año de Fortnite.

Jandro Darriba

Dragon Quest XI

2018 ha sido un gran año en lo que a videojuegos concierne. Hemos tenido grandes obras de muchísimo nivel. Pero si hay una que esperaba con particular ilusión era Dragon Quest XI. El regreso de una de las sagas más poderosas de JRPG a una consola de sobremesa era algo digno de celebrar, pues ya hacía muchos años desde la última vez, al menos en Europa. Bien es cierto que vimos Dragon Quest VII y VIII en Nintendo 3DS pero hacía falta un nuevo juego de la saga pronto.

Dragon Quest XI: Ecos de un Pasado Perdido me ha hecho sentir lo que en su día sentí con Dragon Quest VIII: El Periplo del Rey Maldito en Playstation 2. Esa sensación de aventura, de libertad, de combates emocionantes y sobre todo, de una historia y unos personajes increíbles.
Este título ha demostrado que el JRPG sigue más vivo que nunca y que pese a tener un sistema tradicional y clásico, se puede llegar a lo más alto sin dejar de lado su base, pues su recepción ha sido muy positiva.

Para los que ya conozcan la saga, no va a significar una revolución en lo jugable, pero para nuevos jugadores es un sistema fácil de dominar, pues se mantiene en combates a turnos y un mundo abierto de progresión lineal, es decir, el mundo se abre según avanzamos en la historia.

En conclusión, me atrevería a decir que Dragon Quest XI es el mejor JRPG de la generación y un ejemplo a seguir en el género de aquí en adelante. Una historia maravillosa, emotiva, con momentos divertidos y que no dejará de sorprendernos hasta el final, un combate clásico con pequeñas innovaciones que sigue fiel a la saga y un arte del maestro Akira Toriyama tan magnífico como de costumbre hacen que esta obra maestra sea mi GOTY 2018.

César Boquera Solaz

God of War

El listón, año tras año, está cada vez más alto. Este 2018 que cierra su actividad más pronto que tarde nos ha ofrecido verdaderos titanes con los que hemos disfrutado el devenir de los meses. Dragon Quest XI, Detroit: Become Human, Marvel’s Spiderman, Super Smash Bros., Red Dead Redemption II y un sinfín de excelentes títulos copan las listas de mejores juegos del año de los diferentes medios, usuarios y galas de premio. Pero, para un servidor, ha sido un esperado regreso quién se ha alzado con el ansiado GOTY. Y es que estamos hablando, nada más y nada menos, de la vuelta de un dios.

God of War supone un título excelente en todos sus apartados, una aventura en plano secuencia con una importante carga narrativa que en ningún momento te permite perder el hilo. Resulta imposible explicar la grandiosidad de esta obra en 300 palabras, ni siquiera en una tesis de 15.000, y todo ello se debe a que el nuevo periplo de Kratos es una vuelta de tuerca al concepto que teníamos de la franquicia. Nuestro dios de la guerra ya no es aquel sanguinario sociópata guiado por la venganza, es un padre preocupado que busca conectar con su hijo tras una pérdida que los unirá irremediablemente.

La historia es el aval más importante de este título que conecta con todas sus entregas anteriores, pese a trasladarse de la mitología griega a la nórdica. Los enemigos son espectaculares, las diferentes ubicaciones titánicas y la banda sonora está a un nivel excelso. God of War es mucho más que la misión de Kratos y Atreus. Es una obra que conecta todos sus elementos, un puzzle donde todas las piezas encajan, una historia que nos lleva de la mano junto a dos personajes destinados a conectar por diferentes circunstancias.

Con todo esto, y muchísimos aspectos perdidos en el tintero, God of War es, en resumen, un título atemporal que marcará un antes y un después en el devenir de la industria. Y, por suerte, 2018 fue el año en que pudimos disfrutarlo.

Abelardo González

The Red String Club

No cabe ninguna duda de que este ha sido un gran año para los videojuegos. Por fin la industria triple A ha despertado y empezado a tratar otros temas más allá del “cómo mola reventar cabezas”. Y lo ha hecho hasta bien. Hemos visto como God of War nos hablaba de la paternidad en los fríos parajes nórdicos o como Red Dead Redemption 2 nos mostraba un viejo oeste melancólico en donde los “buenos tiempos” no son más que una ilusión. Pero no estaríamos hablando de esto de no ser por los juegos que inspiraron a que sagas tan veteranas cambiaran de rumbo, los indies.

Por ello, he escogido como mi GOTY personal uno de estos juegos que, sin los enormes presupuestos de la gran industria, siguen contando grandes historias: The Red String Club. Este juego de aventuras del estudio español Deconstructeam me cautivo gracias a su increíble historia de corte cyberpunk y su cuidado estilo píxel art. La historia de un barman, su amigo hacker y un extraño androide tratando de descubrir una conspiración que planea alterar para siempre la conciencia humana sirve como telón de fondo para un argumento lleno de preguntas morales y decisiones ambiguas.

Si pudieras convertirte en una mejor versión de ti mismo, ¿darías tu humanidad? ¿Acabarías con el mal en mal en el mundo a cambio de nuestro libre albedrío? ¿Hasta qué punto llegarías por eliminar el crimen en el mundo? Difíciles preguntas para las que ni el juego tiene respuesta. Olvídate de sistemas kármicos e indicadores de bien y mal, aquí estás tú solo y tu conciencia.

Un imprescindible de este año y un hito para la industria del videojuego española que despega con mucha fuerza.

Yoaquín

Detroit: Become Human

Es cierto que en todo sector hay un ámbito que prevalece sobre otro. En el caso de los videojuegos si hay algo en lo que he podido sentir alguna vez como vacío es en el peso del hilo argumental. Puede que tengamos un personaje genial, una banda sonora espectacular, un control inigualable, pero, algo que de verdad me gusta a la hora de decir: “No me pienso mover de la silla hasta ver el final del juego” es que tenga una narrativa que vaya más allá de ser buena, por ello me considero una fanática de las aventuras gráficas.

Saber que puedes formar parte de una historia a nivel moral es algo que no ha podido lograr ningún otro tipo de género. Aún recuerdo cuando Farenheit llegó a mis manos sin saber que me iba a marcar tanto como para terminarlo una y otra vez, incluso aún sabiendo los finales. La vuelta de David Cage ha sido más que necesaria este año, incluso podríamos decir que nos encontramos ante su obra maestra: Detroit.

Una aventura que sabe sorprender con temas tan complicados como abismales que nos concierne de una forma u otra a todos, con ese toque que saber remover conciencias. Un futuro no tan lejano en el que los androides son la nueva herramienta del día a día, personas que han conseguido millones de beneficios para la humanidad pero también grandes problemas sociales como la destrucción de puestos de trabajo harán que “máquinas” y humanos se vean enfrentados. Nuestras decisiones afectarán a todo, desde las relaciones con los personajes secundarios y la opinión pública hasta la forma que tendrán de tratarnos aliados y enemigos. Toda acción tendrá consecuencias, y todo esto podremos verlo en una especie de esquema que nos muestra todos los caminos que hemos tomado y los que nos faltan aún por ver.

No cabe duda que mi GOTY tiene que hacer que sea imposible soltar el mando, y es indudable que, una vez más, Quantic Dream lo han conseguido sin pestañear.

Luna

Marvel’s Spider-Man

Desde que era pequeño, los cómics siempre han formado parte de mi vida. Siempre que pasaba por un mal momento de ella, me refugiaba en esas historias para intentar evadirme durante un rato de los problemas que me rodeaban, buscando algo de consuelo en esas viñetas llenas de colores. Luego llegaron las míticas primeras películas de Spider-Man y de El Caballero Oscuro, las cuales plasmaron de manera magistral a mis personajes favoritos en la gran pantalla, haciendo que me interesara aún más por el género. Además, gracias a la gran expansión del mismo en la cultura pop, hemos tenido una cantidad interesante de lanzamientos de videojuegos basados en estas licencias, algunos mejores que otros.

Hasta que llegó Rocksteady, con su trilogía de Batman, con la que cimentaron toda una base para los títulos que estaban por venir. Siendo uno de ellos Marvel’s Spider-Man, el cual se ha convertido en el juego que más he disfrutado con diferencia este último año. Entre vaqueros y dioses de la guerra, Insomniac se ha colado con su versión del trepamuros entre las mejores del personaje, brindándonos una historia vibrante, digna de cualquier película actual de Marvel.

Esto, sumado a una endiabladamente divertida jugabilidad, ha hecho que el Peter Parker que me encantaba de pequeño -y no tan pequeño- vuelva a colarse con sus telarañas y sus problemas en mi vida, para hacer que yo me olvide durante un rato de los míos mientras me balanceo por los rascacielos de Nueva York.

Rubén López

God of War

Parecía que God of War había muerto después de algunas entregas descafeinadas y el pírrico final de su trilogía. Sin embargo, Cory Barlog y Santa Mónica Studio estaban trabajando en el que sería sin duda el renacer de la saga. Un nuevo e ilusionante comienzo renegando de la mitología griega para centrarse de lleno en la nórdica, una serie de mitos y leyendas muy poco explotadas en el sector de los videojuegos.

Y así nos reencontramos con Kratos, otrora poderoso dios de la guerra, destructor del Olimpo, quién ha vuelto a empezar por los frondosos bosques de Midgar y cuya epopeya arranca tras la muerte de su mujer. Él y el pequeño Atreus deberán iniciar un viaje hasta la tierra de los gigantes para depositar sus cenizas en tan inhóspito lugar. La trama, contada en un magistral plano secuencia sin cortes, nos lleva de la mano en una aventura en la que descubrimos poco a poco quién es quién en este nuevo mundo y nos crea decenas de interrogantes acerca de lo que está sucediendo y por qué. Y justo en eso God of War ha dado un paso de gigante, convirtiendo a la narrativa en el pilar sobre el que apoyar una jugabilidad perfectamente equilibrada mientras nos movemos por entornos de ensueño en el que es a día de hoy el techo técnico de PlayStation 4.

God of War no es un juego muy ambicioso, pero juega sus cartas de forma soberbia y logra la excelencia en cada uno de sus apartados, ofreciéndonos un título redondo y excelente que apenas sirve de antesala para lo que está por venir. Cómo decía unas líneas más arriba, God of War nos engancha sin remedio a una trama que nos da la información con cuentagotas, y cuyas pocas respuestas generan aún más incógnitas de cara a la esperada secuela.

Daniel Funes

¿Qué nos deparará 2019?

Estos han sido los elegidos por nuestra redacción como los juegos que más hemos disfrutado durante 2018. Pero, ¿qué podemos esperar de 2019? Pues para empezar el año tenemos grandes y esperados lanzamientos como Kingdom Hearts III, Devil May Cry V, Resident Evil 2 Remake o Sekiro: Shadows Die Twice, y esto sólo durante los primeros meses. No sabemos si el siguiente será mejor que este que dejamos atrás, pero lo que es seguro es que todos y cada uno de nosotros tendremos muchísima calidad donde elegir nuestro próximo juego del año, en una industria que cada vez va a mas, y eso es lo que realmente importa.

Written by: César Boquera Solaz

Estudiante universitario de comunicación audiovisual. Amante de los videojuegos desde los 3 años y de los rpg desde los 9. En mi tiempo libre compongo rap. CM de @ComunidadFF

LegiondeJugadores

Comunidad de jugadores/as. Únete a nosotros para estar al tanto de las últimas novedades y encontrar una nueva visión de los videojuegos.

Nuestro Twitter