Red Dead Redemption II y Fallout 76: dos caras opuestas de la misma moneda

Si tuviéra que definir con una frase la actualidad del sector de los videjuegos durante las últimas semanas sería sin duda: una de cal y otra de arena. Por un lado, hemos tenido uno de los lanzamientos más exitosos de los últimos años -y probablemente de la generación- con Red Dead Redemption II. Lo nuevo de Rockstar ha cautivado, para sorpresa de nadie, tanto a la prensa especializada como a la gran mayoría de jugadores que se han hecho con el juego. En este corto periodo de tiempo, Arthur Morgan ya se ha labrado un hueco en la memoria de los que hemos vivido su aventura, convirtiéndose así en uno de los personajes más icónicos de esta época.

Y por el otro lado, tenemos a Fallout 76, cuyo lanzamiento ha sido completamente opuesto al de los forajidos. Desde su anuncio, la mayoría de usuarios ya empezó a criticar lo nuevo de Bethesda por sus decisiones al apostar por una vertiente multijugador, quitando con ello muchas de las características que definían a la saga. Sin embargo, como os comentaba en mi análisis del título hace unos días, aunque cosas como la ausencia de NPCs humanos le quitaba un poco esa esencia Fallout, lo que ha fallado en 76 ha sido en gran parte por culpa de su diseño.

Red Dead Redemption II y Fallout 76

¿Qué es lo que realmente importa en un videojuego?

A pesar de que me he encontrado con estas dos caras de la moneda en dos títulos de mundo abierto con muchas similitudes y diferencias, al final del día me he llegado a divertir más con Fallout 76 que con Red Dead Redemption II. Y, sinceramente, esto es algo que me ha hecho replantearme muchas cosas. ¿Cómo un juego tan mal criticado por casi toda la comunidad de jugadores puede hacerme disfrutar mas que uno de los -supuestos- mejores juegos de la generación? 

En Rockstar han apostado por un mundo vivo, cruel y muy realista; demasiado realista a veces en mi opinión. Entiendo que su obra esté pensada para tomársela con calma y así saborear cada uno de los mil y un detalles que la rodean, pero hay algunas decisiones en ella que no me llegan a agradar del todo en este sentido. El ritmo de la historia tan pausado, las animaciones del personaje o el simple hecho de su caminata; todo en Red Dead Redemption II es lento. Incluso viajar a caballo. Al final acababa usando siempre la cámara cinematográfica y, mientras Arthur cabalga hasta su destino, me ponía a mirar Twitter o cualquier otra cosa.

Red Dead Redemption II

La calma antes de la tormenta

Con esto no quiero criticar en ningún momento a la obra. Al final el juego me ha encantado y, aunque esté o no de acuerdo con este diseño, el poder tomarse la historia con calma para desarrollarla como querían consigue que su épico final sea memorable en todos los sentidos. Se podría decir que es la calma antes de la tormenta que es el clímax de Red Dead Redemption II.

Y luego está Fallout 76, juego criticado hasta la saciedad por una parte importante de la comunidad de jugadores. Algunas críticas creo que son con razón, ya que el estado del juego en su lanzamiento podría haber sido mejor por parte de Bethesda. Pero también creo se ha puesto de moda el hate indiscriminado hacia el mismo, tapando con ello muchas de sus bondades. Entre ellas, destacaría su mundo abierto.

Fallout 76

Dos mundos opuestos, pero cada uno con sus bondades

Podríamos definir los mundos de Red Dead Redemption II y Fallout 76 igual que lo hago en el título de este texto: dos caras opuestas de la misma moneda. Mientras que Arthur Morgan vive en el western con mas vida que mis ojos han podido presenciar, nuestro personaje en 76 lo hace en un mundo muerto y desolado, literalmente. Aquí el mundo ha sido devastado por una guerra nuclear y somos sus únicos supervivientes. No hay los famosos NPCs, sólo robots y el resto de jugadores.

Sin embargo, aunque esté muerta, Appalachia estará todo lo viva que queramos. Explorar sus rincones es lo más satisfactorio que nos brinda el título y, aunque su diseño de misiones no sea lo mas sofisticado de la historia, es divertido de jugar. A diferencia de Rockstar que nos impone el ritmo de la aventura, Bethesda nos deja elegir cómo queremos afrontarla. Y creo que este es su mayor acierto con respecto a nuestro otro título.

Fallout 76

Lo que realmente importa en un videojuego es la forma en la que lo disfrutes

Obviamente Fallout 76 no es un juego perfecto, tiene bastantes fallos, pero al final del día, la experiencia que me brinda me resulta más satisfactoria que la de Red Dead Redemption II. Muchos se fijan en las notas de un nuevo lanzamiento en Metacritic y juzga basándose en ella, sin ni siquiera haberlo probado, pero creo que ni uno es tan 52, ni otro es tan 97. Lo que importa es cómo disfrutas esos juegos y, aunque te hagan entender que son opuestos en calidad, puede que para ti esas caras de la moneda no sean las que pensabas.

Rubén López

Written by: Rubén López

Videojuegos, cómics, cine y música. Es todo lo que necesito en este mundo. Redactor a tiempo parcial y amante de las buenas historias.

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