Bandersnatch y el Black Mirror que nos toca vivir

El pasado 28 de diciembre, ajeno a todo me encontré en Netflix la película Black Mirror: Bandersnatch. Siendo la fecha que era pensé que se habían subido a la ola de las inocentadas, pero no. Badersnatch era real y estalló en redes como el bólido de Tunguska. No tardó en ser trending topic en twitter con todo lo que ello conlleva.

La serie empezó a popularizarse tras cambiar de manos y pasar a Netflix, una plataforma mucho más acorde al formato según Charlie Brooker, creador del programa. Este aumento de la audiencia e interés dio lugar a varios análisis que interpretaban cierta tecnofobia. Sin embargo, sus mensajes apuntan en otra dirección, no a la propia tecnología, sino que uso le damos. Quizás por ello algunos episodios de las últimas temporadas han optado por un desenlace más optimista, pero su mensaje no ha terminado de calar entre su audiencia.

Bandersnatch

Bandersnatch ¿pionera interactiva?

Curiosamente los debates suscitados en redes no han sido sobre que opción es mejor o peor. El debate ha girado en torno a la originalidad o innovación del proyecto. Gente influyente del medio audiovisual como Álex de la Iglesia han celebrado este experimento narrativo.

Sin embargo, las respuestas no se hicieron de esperar, muchas acusando de que dichos avances llevaban años trabajándose en los videojuegos. El debate fue más o menos acalorado dependiendo de los entornos que uno pulule en internet. Sin embargo, hay varias consideraciones a tener encuenta al respecto:

Bandersnatch no es el primer intento de película interactiva. Una búsqueda básica en internet muestra algunos resultados interesantes y aunque cierto es que estos cuentan con recursos limitados, como enlazar vídeos de youtube según la opción, ya exploran el concepto.

Por otro lado, tampoco es que los videojuegos fuesen los pioneros de la narrativa interactiva. Si ha supuesto el principal medio donde se ha desarrollado, pero vino precedido por la literatura. Los famosos librojuegos que se crearon a principios de siglo pasado.

Bandersnatch

A pesar de todo, Bandersnatch supone la primera experiencia de este estilo para muchas personas. Netflix cuenta con casi 140 millones de usuarios, un público potencial enorme. Es innegable el alcance que ha tenido y es normal que la gente se sorprenda.

El conflicto se sucede entre dos tipos de audiencia, la que nunca ha jugado a un videojuego o experimentado esta interactivad y la que sí, generalmente en videojuegos. Lo normal, al menos desde mi punto de vista y como jugador, sería el mostrar interés por qué les ha parecido, recordar que yo también tuve una primera vez al control de una narrativa y darles pie a descubrir videojuegos que les puedan interesar.

¿Te gusta ponerte en la piel de un personaje y disfrutar de su historia y relaciones con otros? Deberías probar The Walking Dead.

¿Te fascina tener una historia ramificada y elegir tu propia aventura?
Pues hay un pavo que se llama David Cage que…

Videojuego se nos queda pequeño

El medio interactivo está caracterizado por algo que su propio nombre indica, al igual que el teatro se caracteriza por la puesta en escena y el cine por el montaje. Bandersnatch entra de cabeza en este medio, pero desde luego no es un videojuego. Y a pesar de ello tiene muchos elementos comunes, pocas características debe haber que no se hayan visto ya en otros títulos, especialmente en los últimos años.

El principal problema a la hora de encajar esto es la propia denominación. La palabra videojuego se remonta a los orígenes del medio, cuando eran básicamente juegos electrónicos. Poco más que juguetes. Hoy en día en cambio encontramos títulos que lo último que pretenden es ser juegos sino contar historias o experiencias a través de las capacidades del medio. Este tema es algo que se lleva debatiendo largo y tendido pero sobre el que no hay ningún consenso.

Bandersnatch

Los videojuegos como los hemos llamado hasta ahora son la punta de lanza del arte interactivo. Tenemos obras merecedoras de ser consideradas arte, autores con ideas y mensajes que transmitir. Lamentablemente el timón suele apuntar hacia donde lleve el dinero y las grandes empresas parecen poco preocupadas por el tema más allá de imitar (mal) a los Oscars para dar más publicidad. Nuestro medio es joven y tenemos el lujo de todavía contarcon la mayoría de los pioneros entre nosotros, pero lo estamos haciendo todo mal.

Para Black Mirror las redes sociales

Bandersnatch ha sido todo un evento a nivel social. Algunos hemos podido disfrutar de un interesante debate sobre los medios audiovisuales y su futuro. Pero muchos han optado por mostrar una de las caras más desagradables del gamer. La del enteradillo que cree saber más o que desprecia tu experiencia. Posiblemente en la época que nos toca vivir no sea la peor de todas las facetas, pero es una que afecta a la percepción del mundo sobre nuestro medio y debería cuidarse más. Bandersnatch es para muchos su primera incursión en la interactividad y en vez de aproximarlo muchos han querido cerrar la puerta de su club de chicos.

Bandersnatch

Marginamos a aquellos que son ajenos al medio y a los propios  por pertenecer a otro sexo o cultura, insultamos con una facilidad acojonante y amenazamos por una valoración que no nos parece correcta. Will Poulter, actor de Bandersnatch ha abandonado las redes sociales por el acoso al que se ha visto sometido. Al final, somos nosotros los que hemos acabado viviendo un episodio de Black Mirror. Y yo me quiero bajar.

Si os interesa más sobre el tema echadle un ojo a este artículo. Carlos Scolari es una de las autoridades académicas al respecto y vale la pena leerlo.

Jaume Jueves

Written by: Jaume Jueves

Estudiante viejuno de Comunicación Audiovisual y vlogger en Los Jueves del Hambre. Aficionado enfermo a los videojuegos, cómics, juegos de rol, cine y otros tantos hobbies que acaban con mi cartera. Escribo mierdas en twitter a nombre de @Cthaume

LegiondeJugadores

Comunidad de jugadores/as. Únete a nosotros para estar al tanto de las últimas novedades y encontrar una nueva visión de los videojuegos.

Nuestro Twitter