Yo también quiero ser un superhéroe

A día de hoy ya no hay ninguna duda: estamos viviendo la época dorada del cine de superhéroes. Los hemos visto extenderse desde la gran pantalla hasta formatos más caseros. Hemos presenciado auténticos éxitos en forma de crossovers. Incluso los villanos han acaparado un gran protagonismo de cara al gran público. Así pues, ¿cómo es posible que este boom no haya llegado aún a los videojuegos?

La araña y el murciélago

“Un gran poder conlleva…”, sí, todos lo sabemos. Quizá en Marvel es donde más tienen en cuenta estas palabras. Con Spider-Man han tenido muchísimo cuidado, queriendo dejarlo en las manos adecuadas. De esta manera, los chicos de Insomniac Games fueron los encargados de traer a nuestro vecino y amigo de vuelta al formato jugable.

El resultado fue redondo, con un título divertidísimo y espectacular. No reinventaba la rueda, pero la pulió hasta hacer que brillase. Tiene todo lo que Spidey necesita: una gran ciudad, un manejo excelente, algún villano aquí y allá y muchas, muchas telarañas.

En la otra cara de la moneda (y no, no hablo de Dos Caras), Batman también ha sabido hacerse un hueco en el mundillo. Con más experiencia que su arácnido amigo, el murciélago lideró la pasada generación con Arkham Asylum, Arkham City y Arkham Origins.

Los de Rocksteady, encargados de crear al superhéroe oscuro de DC Comics, construyeron una saga que ha dejado huella. Tal fue así, que Marvel’s Spider-Man bebió mucho de Bruce Wayne, con secciones de sigilo muy bien cuidadas y un combate exquisito.

No obstante, la compañía solo nos ha brindado un videojuego del murciélago esta generación. Hablamos de Batman: Arkham Knight, una obra inmensa que recogía todo lo que hizo grandes a sus predecesores. La despedida, se podría decir, de Rocksteady con el héroe oscuro de Gotham.

¿Calidad antes que cantidad?

Han pasado casi seis años desde que se estrenaron las consolas actuales. Seis años en los que la octava generación solo ha palpado dos grandes entregas de superhéroes: Arkham Knight y Marvel’s Spider-Man

En cambio, puestos a comparar, ¿cuántas películas de este subgénero se han estrenado en este mismo tiempo? Pues más de veinte, y no estamos contando las series aparecidas en televisión. La diferencia entre ambos sectores es enorme en este sentido.

Sí, es cierto, han habido más juegos de superhéroes. Ahí está Injustice 2 (2017): un excelentísimo videojuego de lucha donde podemos palpar con nuestras manos el poder y el destrozo de personajes como Superman, Batman, Wonderwoman, Aquaman o Harley Quinn.

LEGO, por su parte, también ha recogido un enorme legado de los cómics de superhéroes. LEGO Marvel Super Heroes 2 (2017), LEGO Marvel Vengadores (2016), Batman: La Lego Película (2017), Lego DC Super-Villains (2018)…

La franquicia de bloques más famosa del mundo ha jugado con decenas, si no cientos, de superhéroes. Con un aspecto más desenfadado, han sabido llevar a los videojuegos la esencia de estos personajes. Toques de humor, poderes por doquier, villanos y una buena gestión a la hora de aprovechar el tirón de las películas.

Incluso el bueno de Deadpool tuvo su propio videojuego en 2013, aunque puede que no estuviese a la altura de lo que merece el antihéroe. Y la cosa no queda ahí: DC Universe Online, Disney Infinite, Marvel Ultimate Alliance… 

Grandes poderes, grandes oportunidades

Muchos han sido los juegos que han querido traer a los personajes más queridos. Sin embargo, la mayoría son obras “menores”. No se han tratado de triples A, levantados sobre un presupuesto millonario. O no han ofrecido esa obra magna que merece cada superhombre

Injustice es un videojuego de lucha, al fin y al cabo. No profundiza en las posibilidades de cada héroe más allá de su papel en la pelea. LEGO es, a fin de cuentas, LEGO, una obra más ligerita, para pasárselo bien. Hace falta algo más, que nuestros personajes queden reflejados en todo su esplendor en un título a la altura.

Batman y Spider-Man han demostrado de lo que pueden ser capaces los videojuegos de superhéroes. Solo hacen falta unas buenas manos detrás para explotar todo ese potencial. Unas buenas manos y… ¿mucho tiempo y presupuesto?

Las consecuencias del fracaso

Marvel quería desarrollar videojuegos de sus personajes, y quería hacerlo bien. En 2014, comenzarían sus relaciones con Sony Interactive Entertainment, cuyo recorrido acababa en Insomniac Games. Marvel’s Spider-Man se anunciaría de forma oficial en junio de 2016.

Desconozco el presupuesto que hubo tras el título, pero sí puedo calcular que tuvo un mínimo de tres o cuatro años de producción. Arkham Knight, del que se empezaron a conocer detalles en 2013, salió a mediados de 2015. En otras palabras, otros dos o tres años de desarrollo.

Quizá este sea el motivo de la escasez de videojuegos heroicos. Las expectativas (dadas las películas), son altísimas; los presupuestos, muy elevados, y el tiempo de desarrollo, con un gran equipo detrás, supera ampliamente los dos años.

¿Qué sucedería, entonces, si tras tanto trabajo, los frutos no son lo esperado? Disminución de plantillas, en el mejor de los casos. Quizá exista, pues, cierto miedo a arriesgarse. Se tratan de proyectos titánicos, donde juegan muchísimos recursos en un destino incierto.

La súper-esperanza

Es pronto aún para deprimirse. El reciente gran éxito de Spider-Man ha embellecido el panorama. Se respira más tranquilidad, más oportunidades. En el horizonte se observan, a pasos agigantados, a grandes empresas del sector engendrando verdaderos retos.

Allí está Crystal Dynamics, creadores de la última trilogía de Tomb Raider, con The Avengers Project. Poco se sabe de esta obra, más allá de las enormes expectativas que suscita su nombre.

Por ahí anda, también, lo nuevo de Rocksteady. Una incógnita aún mayor pues se desconoce su propio planteamiento. Los últimos rumores hablaban de La Liga de la Justicia, pero aunque al final resulte algo distinto, estando los encargados de la saga Batman Arkham detrás, hay motivos de sobra para ilusionarse.

Así mismo, se ha hablado hace poco de Ben Brode, uno de los padres del popular Hearthstone. Recientemente ha fundado Second Dinner, ha anunciado un proyecto importante en proceso y, como guinda del pastel, ha hecho oficial que se trata de una licencia de Marvel.

Las opciones son casi ilimitadas. Un Superman de mundo abierto, con destrucción absoluta; un Iron Man pulido, adaptado a los nuevos tiempos; Thor, pudiendo visitar Asgard y su riqueza artística; Hulk, los X-Men… 

Solo queda esperar. No tendremos tantos videojuegos como películas, pero los tenemos, y de una enorme calidad. Con vistas al futuro, hay esperanza, motivos para soñar con que nuestros personajes favoritos atesoren entregas dignas de ellos mismos.

Es momento de ponerse la capa, la máscara o los calzones.

Written by: Jon de Aguirre

LegiondeJugadores

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