Game Workers Unite y la necesidad de los sindicatos en la industria del videojuego

No nos vamos a engañar, 2018 ha sido un año pésimo en lo que se refiere a las condiciones de trabajo en la industria. Los despidos improcedentes en Telltale Games o el crunch que se produjo durante el desarrollo de Red Dead Redemption 2 son solo los casos mas sonados de una epidemia que, por desgracia, es el pan de cada día en nuestro medio. De aquí la importancia de los sindicatos y de Game Workers Unite.

Pero tan importante como su formación, es la necesidad de concienciar a un público sobre la necesidad de los sindicatos. Cuando Telltale Games anunció su cierre y la salida de toda su plantilla, varias voces se alzaron no para pedir justicia por los trabajadores, sino para pedir que no dejaran sin terminar sus juegos. Se llegó al punto de que varias personas sugirieron a los desarrolladores que deberían trabajar gratis con el fin de finalizar franquicias como The Walking Dead. Esto es un caso excepcional, sin duda, porque en la mayoría de los casos o no nos enteramos o no reaccionamos.

Achaco esta falta de solidaridad de buena parte del público al hecho de que aún se ve a la creación de videojuegos como un «hobby». Algo que haces por amor al arte. Este estigma ha perseguido a la industria (y a otros muchos oficios artísticos) desde sus origenes y hace más daño del que queremos admitir.

Y con estas palabras no quiero que penséis en el público como el único culpable de esta situación. La industria lleva ejerciendo con puño de hierro desde los orígenes del videojuego, saltándose los derechos laborables como Mario y Luigi.

Los primeros pasos

El videojuego ha pasado de ser una curiosidad en un bar de Sunnyvale, California, a convertirse en una industria multimillonaria con presencia en todo el mundo. Una historia digna de un cuento de hadas, pero todo cuento tiene su lado oscuro. Haya por las décadas de los 70 y los 80, los desarrolladores de videojuegos no estaban mejor considerados que un juguetero. Es más, no recibían ninguna compensación económica por los juegos que habían vendido bien y no se les permitía poner sus nombres en el título. El objetivo era que no observarán su trabajo como una obra artística, sino como un producto manufacturado y a ellos mismos como parte de la cadena de trabajo. Un currito prescindible más. 

Paradojicamente, esta falta de reconocimiento por parte de Atari fue la que llevaron a David Crane y Alan Miller, antiguos programadores de la Atari 2600, a crear Activision, la primera desarrolladora Third Party. Cuesta creer que la primera desarrolladora en reconocer el trabajo de programadores y artistas sea la mismísima Activision. Incluso podemos pensar en ella como la primera desarrolladora independiente. Pero lo importante es que esto sentó base, la industria cambio y hoy en día no dudamos que el videojuego sea un arte e incluso conocemos el nombre de desarrolladores importantes como Hidetaka Miyazaki, Ken Levine o Shigeru Miyamoto. 

¿Y por qué te he contado este rollo? Para que veas lo mal que estaban las cosas entonces, lo que hemos avanzado y lo que aún nos queda por lograr. Porque al igual que en su momento Activision supuso un gran cambio en la industria, considero que en 2018 se produjo otro hito en la historia del videojuego. El nacimiento de la Game Workers Unite, el primer sindicato internacional de trabajadores del videojuego. 

Detras de los Pixels

Un pequeño tutorial de lo que es un sindicato, porque hoy en día aún hay mucha leyenda negra. Un sindicato es una organización formada por trabajadores y dedicada a la protección de sus derechos frente a los intereses de la empresa. Siempre que un directivo se exceda en sus poderes, se despida a los trabajadores sin razón, se obligue a realizar horas extra sin cobrar o las condiciones de trabajo sean inhumanas, hay estará el sindicato para salvaguardar los intereses del trabajador. 

Como es lógico, esto no es del agrado de los directivo/as, que se aprovechan de la explotación de los trabajadores para su propio beneficio. El CEO de Activision, Bobby Kotick, gano en 2017 la friolera de 29 de millones de dólares y Andrew Wilson, de EA, 20 millones. Y esto son solo dos ejemplos, el subirse los sueldos hasta límites que rozan el ridículo es una práctica común en esta y en otras muchas industrias.  

Por el otro lado, el sueldo de los desarrolladores y programadores es significativamente más bajo que la de trabajadores de otras industrias tecnológicas. Y esto teniendo en cuenta que son de los que más horas echan en el trabajo, trabajando fines de semana y haciendo jornadas que a veces se prolongan 10 o incluso 14 horas al día. Para añadir más leña al fuego, la gran mayoría de los contratos son a corto plazo, siendo que la carrera media de un desarrollador dura menos de 6 años. En muchos casos, dura lo que se tarda en desarrollar el juego en el que están trabajando. Esto convierte la carrera del profesional de videojuegos en un auténtico infierno que acaba agotandolo tanto física como mentalmente

Jefe utiliza manipulación. ¡Es muy eficaz!

Ningún juego (ni ningún trabajo) merece la salud de una persona. Con Red Dead Redemption 2 se generó un peligroso debate en el que se justificaban las horas extras (sin pagar) con el resultado final del juego. Y sí, Red Dead Redemption 2 es un juego fantástico y un auténtico éxito para Rockstar. Pero te pregunto, ¿acaso crees que hubiera afectado a las ventas el haber retrasado la fecha de lanzamiento? y de todo lo que ha ganado Rockstar ¿crees que han visto algo todos los programadores, animadores y artistas involucrados?

Y es cierto que algunos desarrolladores salieron a defender a Rockstar ¿Pero qué otra cosa iban a decir cuando su trabajo pende de un hilo? Desde las altas esferas no dudan ni un instante en utilizar cualquier artimaña con tal de mantener a sus trabajadores a raya. Se amenaza con subcontratar puestos, trasladar personal al extranjero o directamente sustituirlos por mano de obra más joven de la que pueden aprovecharse. 

Y esto último es especialmente crítico, ya que las empresas abusan del talento joven aprovechándose de su inexperiencia y de su deseo de trabajar en la industria. Palabras como pasión o familia son repetidas innumerables veces por los directores de estudio mientras se cumplen hora tras hora de trabajo. Y una vez «quemados», se deshacen de ellos como si fueran una cerilla para que otro ocupe su lugar en la cadena.

Eso si les pagan, porque las practicas no remuneradas están a la orden del día. Una buena forma de conseguir mano de obra gratis a cambio de «experiencia» y donde solo el mejor (o más bien el que más se deja explotar), es merecedor de un puesto. Como te podrás imaginar, esta mentalidad tan competitiva genera ambientes tóxicos, dificultando aun más las condiciones de trabajo.

Un futuro brillante

Esto es a lo que se enfrentan día tras día los trabajadore/as en la industria. ¿Aun sigues creyendo que no necesitamos un sindicato? Y si piensas que esto ira en detrimento de los videojuegos, que los desarrolladores se centraran más en cumplir con sus horas que en crear arte, me gustaría recordarte algunas de las grandes ideas salidas directamente desde dirección: micropagos «Pay to win», DLC de lanzamiento, lootboxes, ¡Silent Hill convertido en un Pachinko!, etc.

¿Estas decisiones han sido por el bien del videojuego o para ganar dinero a costa de los jugadores? Créeme cuando te digo que no hay persona que se preocupe más por el videojuego que los desarrolladores. Ponen toda su pasión en cada título y lo único que quieren a cambio son condiciones de trabajo dignas y una justa retribución. Eso no son privilegios, son derechos que todos los trabajadore/as tenemos y que debemos proteger.

Y es aquí donde entra Game Workers Unite. El objetivo de la organización es conectar todas las actividades pro-unionistas en un esfuerzo global y conjunto por crear una industria más justa para todos. Y aunque está conformada principalmente por empleados, no cierra sus puertas a empresarios que quieran aprender sobre derechos laborables e igualdad.

Por el momento, la GWU se puede encontrar en Inglaterra y Francia, donde se unió al STJV. Pero su impacto se está dejando ver en otros países como Estados Unidos, Brasil e incluso España, donde ya han realizado su primera reunión. Aún queda mucho por hacer, pero la rueda ha empezado a girar. Y con el apoyo de todos, no dudo de que en un futuro podamos tener la industria de los videojuegos que nos merecemos.

Si quieres conocer más sobre el movimiento, te recomiendo que veas las páginas web de GWU y GWU España.

King_Yoa

Written by: King_Yoa

Graduado en Nutrición Humana y Dietética. Nutricionista de día y redactor de noche en esta fantástica pagina. Jugador de Pc desde que tengo memoria y obsesionado con los juegos de estrategia, acción/aventura y los RPG. También soy un aficionado a la lectura y un enamorado de la animación, ya sea oriental o occidental.

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