Hablando de (XIV)… Los videojuegos que mas nos decepcionaron

A todos nos gustan los videojuegos. Se podría decir incluso que nos encantan. Es uno de nuestros mayores hobbies, el cual nos da horas y horas de diversión y disfrute. Sin embargo, como en todo en esta vida, hay veces en las que algunos no cumplen con las expectativas que hemos puesto en ellos antes de su lanzamiento. Puede que por ser víctimas del propio hype que ellos mismos generan en sus fans, o puede que simplemente porque no hay por dónde cogerlos, los mires como los mires. Por ello, hoy hemos vuelto a reunir al equipo de la redacción de Legión de Jugadores para hablaros sobre esos juegos en los que teníamos puestas todas nuestras ilusiones, pero que finalmente acabaron decepcionándonos por varios motivos. Hoy además contamos con la colaboración de uno de los ya habituales en la sección: FranxLorente de FFSpain.

Somos conscientes de que vamos a hablar -mal en su mayoría- sobre juegos e incluso sagas muy queridas por una gran parte de la comunidad de videojuegos, pero esto no es mas que una opinión individual y sincera acerca de la experiencia de cada redactor con estos títulos. Así que por favor, no nos matéis. Al menos de momento.

Dark Souls 2, esta yegua no es mi vieja yegua gris

Creo que se podría decir que soy muy fan de la saga Dark Souls y, sobretodo, de Bloodborne. He jugado a todos los juegos que ha hecho From Software basándose en la temática soulsborne, y a medida que me iniciaba mas en esta saga tan única, mas me enamoraba de todo lo que podía dar de si, tanto en jugabilidad, como en historia y como en diseño de niveles. Y es curioso porque me inicié en ella bastante tarde. Jugué al primer Dark Souls cuando Bloodborne estaba ya en el mercado, y a partir de éste empecé a introducirme en el universo ideado por Hidetaka Miyazaki. Este hombre y su equipo no generan en mí mas que profunda admiración por su trabajo. Todos los juegos en los que ha estado envuelto han sido un éxito en todos los aspectos, debido en gran parte al alma que consigue introducir en ellos.

Es por eso que cuando no lo hacía se notaba, y mucho. Ese fue el caso de Dark Souls 2, juego que cogí con muchas ganas tras haberme pasado su primera entrega y la obra maestra que es Bloodborne. Quizás por venir de estos dos tenías las expectativas demasiado por las nubes, no lo sé. Pero desde el primer momento ha sido uno de los juegos que mas se me ha llegado a atragantar en mi vida. Siempre me gusta definir a Dark Souls 2 como el claro ejemplo de hacer un juego difícil y desafiante, pero mal. Un diseño de niveles que deja muchísimo que desear en todos los ámbitos, simples pasillos llenos de enemigos y trampas, una movilidad torpe,… Todo lo que hizo grande a la saga, Dark Souls 2 lo deshace.

Se notaba que Miyazaki no estaba presente en el proyecto, y el equipo a cargo simplemente quiso hacer un juego injustamente difícil, sin importar cómo. Porque ya sabéis, Dark Souls es difícil, ¿no? No. Dark Souls es un desafío exigente, sí, pero siempre justo con el jugador, y su segunda entrega nunca ha llegado a entender esto, simplemente nos daba dificultad artificial, el peor tipo de dificultad.

-Rubén López

Horizon Zero Dawn, el apocalipsis de las expectativas

Cuando eres incapaz de compartir con todo un sector lo que debería ser un motivo de celebración, lo único que puedes sentir es frustración y decepción (en su justa medida, por supuesto). Horizon Zero Dawn llegó a nuestras vidas como una de las grandes apuestas para un 2017 donde Sony ponía toda la carne en el asador desde el primer momento, ofreciéndonos este título en los primeros compases del año. En él conocimos a Aloy, uno de los personajes más carismáticos y poderosos de los últimos tiempos, una protagonista femenina a la altura de iconos como Lara Croft o Samus Aran. Además, su impresionante aspecto técnico consiguió embaucar a todos, llegando incluso a competir con el premiadísimo The Legend of Zelda: Breath of the Wild.

Y, con todas estas premisas, un servidor se dispuso a probar por primera vez casi un año después del lanzamiento el exitoso título de Guerrilla Games. Quizás fueron las altas expectativas, puede que todas las voces que lo colocaron como una de las mejores obras de la generación o, en general, un compendio de estas y más razones, pero al final lo que pintaba como una de esas experiencias que te marcan terminó siendo la mayor de mis decepciones como jugador.

Horizon Zero Dawn, bajo mi punto de vista, es extremadamente tedioso por la imposibilidad de conectar con cualquier personaje que no sea Aloy, por sus inexistentes sorpresas narrativas, por la repetición constante de todas sus misiones (principales y secundarias) o por todas aquellas razones que soy incapaz de expresar en apenas 300 palabras. Por ello, y para mi desgracia, esta aventura post-apocalíptica es lo que más he sufrido en 20 años como jugador.

-Abelardo González

Octopath Traveler, el agrio recuerdo de una época que nunca fue mejor

Odio Octopath Traveler. No como si me hubiera hecho algo malo o si fuese una mala obra, si no como algo personal. En realidad hace que resalte mi odio hacia la vieja guardia, ese olor rancio a sacar del baúl del moho viejas joyas como si fuesen imperecederas. En cómo todavía vemos a Final Fantasy VI como un baluarte de lo bueno –hay gente que hace lo mismo con Final Fantasy VII, comúnmente llamada gente equivocada– y se ataca a aquellos que buscan alejarse, desde el respeto, de las glorias de antaño para aportar algo al medio -aquí es donde se hablaría de Resonance of Fate-.

Cual es mi desgracia existencial cuando Octopath Traveler, aquello que me convenció en la compra de una Nintendo Switch -y Zelda, obviamente- se describe, en sus últimos meses previos a su lanzamiento como ‘’un juego de la vieja escuela’’, mierda mí.

Si por juego de la vieja escuela hablamos de una historia que ya Go Nagai deconstruyó hace casi 50 años y todas las concesiones que se le hacían a obras del pasado por su tiempo y su contexto, entonces Octopath es el juego perfecto. Sin olvidar a unos personajes tan vacíos como irracional es su unión a un grupo tan variopinto como desaprovechado en cuanto a la interacción entre ellos. Y sí, el combate estará bien -aunque SMT lo resuelve con mucha mayor elegancia- pero no hace más que resaltar sus fallos narrativos; saltar la historia de un JRPG para seguir pegando tollainas habla muy mal de mí o del videojuego, y me da igual que la banda sonora sea buena si las mazmorras me aburren y los personajes me importan menos que un estornudo de cabra.

Seré yo, pero para jugar a algo que me recuerde mal a algo que recuerdo con cariño prefiero jugar a lo segundo, o a Golden Sun.

-Rodrigo Losada

Red Dead Redemption, el sheppard simulator

Bien, sé que mucha gente me va a linchar por ello (mi hermano fue el primero), pero tras haberme estado poniendo el juego por las nubes como uno de los mejores juegos del mundo desde el ET de Atari, pues un día dije: venga, voy a jugarlo. No nos equivoquemos, no es que el juego me pareciera malo en sí, simplemente no me parece tan bueno como todo el mundo lo considera. Me gusta la temática western, pero al final no resultó ser más que un Grand Theft Auto del oeste con un sheppard simulator de la hostia.

Empieza bien, tiene misiones interesantes y el final también lo es, además de ingenioso a mi parecer. Pero de lo que tengo queja es de todo el relleno que hay en medio. Te pasas más tiempo guiando a las ovejas como ayudante de la granja en la que te dejan quedarte más que haciendo lo que tienes que hacer. Y vamos, el control es bastante malo para ser de PlayStation 3.

En resumen, es un título que a mi parecer, con unas mecánicas más pulidas para que no te tires 4 horas juntando ovejas y un poco más de chicha, el juego podría haber estado a la altura de lo que mi hermano me predicó. Pero debido a todo esto que os acabo de contar, siempre será ese juego del que hablaré a la hora de contar mis decepciones con los videojuegos.

-Jose García

The Legend of Zelda: Breath of the Wild, alejándonos de la base que hizo grande a la franquicia

Tengo la suerte de escribir esto después de algunos de mis compañeros y se puede percibir un patrón. Todos son grandes juegos alabados por crítica y público así que es normal que si te unes tarde a la fiesta llegues esperando lo mejor. Es lo que me pasó con Breath of the Wild, que en 2017 se llevó para casa todos los premios existentes dejando a títulos como Horizon, Nier: Automata, Hellblade o el propio cadáver de Mario por el camino.

Para mi desgracia la experiencia fue decepcionante. Una historia ya conocida, mazmorras que palidecen frente al diseño de nivel visto en anteriores entregas, enemigos genéricos y un sistema de durabilidad de armas que fuerza a recurrir a las nuevas herramientas que disponemos con la jugabilidad emergente. Probablemente sea porque empiezo a peinar canas pero aquello se alejaba de la clásica aventura que Zelda ofrecía, excepto en la historia que siempre ha sido un poco floja.

No puedo negar las muchas bondades del juego. El mundo abierto es impresionante y el sistema de clima y cómo interactúa con absolutamente todo es flipante. Se nota el esmero en querer traer la saga a las nuevas jugabilidades pero más allá de eso se siente vacío. No llega al nivel detalle de las grandes obras del género y aunque te dejes llevar y quieras explorar el horizonte lo máximo que encontrarás será un santuario, que oye, están muy bien diseñados pero solamente son pequeños bocados.

Espero mucho de Nintendo y de Zelda, Ocarina of Time y Majora’s Mask son dos de mis juegos favoritos. Y al igual que sucedió con ellos espero que sepan coger lo que han creado en Breath of the Wild y puedan cocinarlo con los elementos clásicos de un Zelda para sacar una obra digna de todos esos premios.

-Jaume Jueves

Kingdom Hearts III, un gran corazón vacío

No soy un super fanático de Kingdom Hearts, he jugado sus entregas principales y algunas de las vistas en plataformas portátiles, pero debo decir que guardo Kingdom Hearts II en un rinconcito de mi corazón. Lo hago porque cuando salió me marcó profundamente, tanto por su historia como por sus magníficos personajes y lo divertido de su propuesta.

Lamentablemente Kingdom Hearts III ha sido para mí una de las mayores decepciones en años. Su historia se ha complicado hasta lo absurdo, algo que yo personalmente le perdono dada la cantidad de juegos lanzados, pero lo que no puedo perdonar es su penoso gameplay. Que sí, es entretenido y se deja jugar, pero sus mecánicas son más propias de 2007 que de 2019, lo siento muy poco profundo y con un control tosco e impreciso.

Tampoco ayuda nada el hecho de tener centenares de cinemáticas larguísimas, muchas de ellas intrascendentes: “oh, nuestro amigo se ha perdido, vayamos a buscarlo”, “oh, el malo nos manda una horda de enemigos menores por qué sí, matémoslos mientras reflexionamos sobre nuestra existencia”… son situaciones que hemos visto centenares de veces y su repetición ya cansa. Ritmo de juego lento, enardecido con tramas insustanciales, mecánicas muy anticuadas e historia principal absurdamente enrevesada. Me gasté 70€ en él la primera semana, y cada vez que juego me parece un auténtico sopor.

-Daniel Funes

Final Fantasy XV, potencial desaprovechado

Quizás fuese el momento en el que me encontraba o quizás que títulos como Final Fantasy VII y Final Fantasy X se encontraban en lo más profundo de mis recuerdos y corazón y, por ello, esperaba sentir algo parecido con la prometedora decimoquinta entrega de la saga. El caso es que me fue totalmente imposible terminar esta historia.

Su protagonista Noctis, que parecía estar en otro mundo y no daba casi juego al asunto, su mundo inmenso que en realidad poco uso tenía (salvo para encontrarte con mil criaturas) y las misiones repetitivas como las que más, una historia que no conseguía despegar en ningún momento incluso con los ‘feelings’ de Noctis y Luna, así como con sus compañeros de viaje, entre muchas otras cosas, no llegó a surgir en ningún momento esa chispa que me enganchara como hicieron anteriores entregas, incluso el XIII. Esto por no hablar de los múltiples DLCs que llegaron después, por supuesto.

No diré que sea una de las peores entregas, simplemente en mi humilde opinión, pese al hype que incitó antes de su llegada en 2016, pienso que contaban con muchísimo potencial y lo desaprovecharon totalmente. Quizás por las prisas en lanzarlo al mercado o la presión por parte de la distribuidora o por los jugadores, no lo sé. El caso es que espero enormemente que no suceda lo mismo con el remake de Final Fantasy VII y aprendan de sus errores.

-Susana Puche

Dragon Age 2, cuando dije adiós a mi Guarda Gris

Eran otros tiempos. Bioware nos traía la segunda entrega de la que podía convertirse en su nueva obra magna, mientras que se guardaba en la cartera el cierre de la trilogía Mass Effect. Es curioso cómo ha cambiado todo tanto en apenas 8 años.

Yo, que fui uno de aquellos que quedaron maravillados con Dragon Age: Origins, no dudé a la hora de acercarme a su secuela en su primer día. Fui rápido, con energía. En poco más de una hora ya tenía en juego en mis manos y me encontraba encendiendo la consola para no volver a ver el sol.
Entonces jugué. Las expectativas estaban por las nubes y yo me dejé abrazar por ellas. ¿Nuevo protagonista? Bueno, vale. ¿Nuevos compañeros? Venga, de acuerdo. Al menos espero ver a alguien conocido. ¿Gráficamente idéntico? Te lo permito. Pero… ¿Qué tienes para mí?

No tardé muchas horas en acabar abandonándolo. Todo aquello que había soñado volver a ver… no estaba. En su lugar, me encontré con una ciudad sosa y lúgubre donde pasaba horas y horas dando vueltas; acompañado por personajes cuyos nombres no acabé recordando; sin un atisbo de esperanza de encontrarme con algo o alguien de Origins.Han pasado muchos años desde entonces. Dentro de poco volveré, lo rejugaré. Esta vez sin expectativas, con los brazos abiertos y con más experiencia y vejez. Volveré al lugar donde una vez me decepcionaron.

-Jon de Aguirre

Devil May Cry 4, cuando el diseño de niveles estropea completamente la experiencia

Antes de empezar, aclarar que Devil May Cry 4 me gustó, pero viniendo del 1 y del 3, esta entrega me resultó algo decepcionante. Ya sabemos lo que se dice, las comparaciones son odiosas.

Del sistema de combate no me puedo quejar, tiene muchos elementos y la inclusión de Nero, un nuevo protagonista en la saga fue más que bienvenido. Su brazo demoníaco permitía plantear los combates de otras formas y nos ofrece muchas posibilidades y combos diferentes. Los escenarios están bien construidos y aprovechados, hay variedad de puzles y la Special Edition nos incluye todavía más personajes jugables que enriquecen la experiencia.

¿Entonces… qué fue lo que me decepcionó? Básicamente el diseño de niveles. Con Nero haces un camino, llegas a cierto punto luchando contra cientos de demonios y varios bosses y entonces pasas a ser Dante y… lo que haces es volver a hacer ese camino en sentido contrario. Si, se repiten exactamente los mismos escenarios, caminos y demonios. Hasta los bosses son exactamente los mismos. Que añaden dos mecánicas más pero en mi opinión no me parece suficiente. Más adelante se admitió que había falta de presupuesto pero eso no quita que en su momento me sintiera decepcionado con un título que pillé con muchas ganas.

Menos mal que Devil May Cry 5 ha salido y ha vuelto más fuerte gracias a una Capcom más fuerte que nunca.

-César Boquera

Dissidia Final Fantasy NT, el hype, un deporte de riesgo

Para alguien que ha dedicado más de 300 horas a sus predecesores de PSP, os podéis imaginar las ganas que le tenía a Dissidia Final Fantasy NT. Además, a diferencia de muchas otras personas, era consciente de que no se parecería a los juegos de PSP, ya que había seguido de cerca su desarrollo en las arcades japonesas y también lo había probado en múltiples ocasiones antes de su lanzamiento, en todas sus fases beta y en eventos, con y contra amigos (e incluso contra el propio productor del juego). Mi emoción era tal que llegué a comprarme la versión japonesa del juego cuando solo salía unas semanas antes que en Europa. Mis expectativas: una celebración de la saga por su 30 aniversario, un punto de encuentro para fans y para amantes de los juegos competitivos y de lucha. La realidad: ni una cosa, ni la otra.

La sensación que me dejó Dissidia NT fue extraña: me había gustado el sistema de combate, a pesar de sus diferencias respecto al de PSP y de estar pensado únicamente para el multijugador. La historia me dejó indiferente, pero tampoco es que fuera un factor que me importe mucho en estos juegos. Lo que yo busco en un Dissidia es divertirme y, por desgracia, es algo que apenas logró esta nueva entrega.

Una vez terminada la historia tienes dos posibilidades: probar el modo offline, donde la IA aliada se encargará de poner a prueba tu paciencia —en el mal sentido—, o intentar encontrar partida en el modo online. Nótese lo de “intentar”.

Cada vez que he tratado de jugar online en Dissidia NT —con amigos o solo—, me he encontrado con que los (largos) minutos de espera tenían dos posibles resultados: un combate contra otros jugadores donde podía analizar minuciosamente cada una de las partículas que generaban los ataques de mi personaje gracias al omnipresente lag; o bien una batalla fluida y maravillosa… contra la IA. Pocas excepciones hubo respecto a estas dos posibilidades.

En definitiva, el deficiente funcionamiento del modo online, la escasa base de jugadores y el decepcionante elenco del pase de temporada han acabado apartándome de un juego en el que había depositado muchísimas esperanzas.Ahora Square Enix pretende aumentar un poco el flujo de combatientes con la versión gratuita del juego y un port para PC, pero… ¿será suficiente? ¿Conseguirá esto resucitar el fallido e-sport que terminó siendo demasiado… diferente, extraño y caótico? No lo digo yo, lo dicen ellos mismos. Como fan, nunca perderé la esperanza por completo en esta subsaga a la que le tengo tanto cariño, pero mi desencanto con Dissidia NT me ha dejado una valiosa lección: el hype es un deporte de riesgo.

-FranxLorente


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Written by: Legión de Jugadores

Staff Legión de Jugadores

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