En defensa de Steep

Steep tiene unas reglas claras. Haz competiciones, completa desafíos y recibe premios. Por mucho que el juego quiera poner música indie y voces de dobladores que imitan la alegría artificial de un agente de marketing de deportes extremos, las bases son exactamente las antes mencionadas. Y eso, es lo que más me gusta.

Steep, victoria por abandono

Siendo honestos, mi interés por el juego de deportes de nieve de Ubisoft es más de conformismo que de elección. Ya quedan lejos los días de SSX, SBKids, Motorstorm Artic Edge o Shawn White Snowboarding. Ahora, lo que hay es Steep, o ir a una montaña, pero mi experiencia con el Snowboard no va más allá del obligatorio viaje de tres días que las escuelas en Galicia hacen a la estación de Manzaneda. Y como el mundo capitalista no permite que un joven estudiante de 24 años pueda empezar a aprender un deporte que requiere grandes cantidades de dinero, tiempo y nieve, pues solo quedan experiencias lúdicas como los videojuegos. En 2019 esto se traduce por un solo juego. Uno de Ubisoft, precisamente.

Steep

Que Steep sea un videojuego de la empresa francesa es su mejor propiedad. Antaño, con videojuegos como los difuntos Tony Hawk había una intención de hacer un modo »historia» de la peor manera posible. Estrellas invitadas, presentaciones de una suerte de bosses, diferentes mapas, excusas. Aquí tengo que defender aquel maravilloso Tony Hawk American Wasteland y su hermano menor American S8land. Dos juegos que, a motu personal, usan su tono adolescente desenfadado para crear una, otra vez entre comillas, historia para paliar la transición de escenarios. Con el tiempo, y con el abandono de Neversoft a la cabeza de los proyectos por Robomodo y una desagradable fijación hacia los controles por movimiento, los juegos de deportes extremos se quedaron en el olvido, ya no digamos sus homólogos de nieve, que no contaban con el boom de MTV como el skate.

Radical

Por suerte aquí se abandona un aura que, en 2019, aportaría un sabor demasiado rancio y con olor a programa de reality show donde reúnen a estrellas de pasadas temporadas. En Steep la principal meta es conseguir puntos, ya sea mediante trucos, velocidad, o, siendo repetitivos, llegando a la meta. A partir de ahí la fórmula Ubisoft que tanto me molesta en juegos de mundo abierto en general, y en Assassin’s Creed en particular, florece con todo mi placer. Con cada competición se otorgan premios, constantemente. Hay premios normales, conformistas, de toda la vida; y hay premios que rozan el mal gusto, que buscan el meme, premios como una cabeza de ciervo. Una cabeza de ciervo que sustituye los gritos de caída por bramidos de ciervo.

Steep

Encima resulta que no es un gorro, es una cabeza literal que convierte a nuestro avatar en una especie de ser mitológico fanático de los deportes de riesgo de nieve. Descubrí esto en la beta de hace más de un año. Motivo de más para convencerme de que, sin ser Steep una revolución, tenía algo distinto, mainstream, pero distinto.

A lo largo que progresa el juego comencé a darme cuenta del aire enrarecido. Steep era -es- un videojuego millenial, en el buen sentido. Sigue las modas, las entiende, e incluso las comparte.

Cabeza de ciervo

Desde la música, al tono, el uso de colores y algunas misiones esotéricas me sirven como fundamento. No puedo dejar de recordar la primera carrera de descenso de noche. El juego indicaba que se debían usar trucos para impresionar a la montaña, y algo de unas constelaciones. Se podría entender como las misiones de droga y alucinaciones de Far Cry o de lo que sea que son las misiones especiales de Assassin’s Creed, pero yendo más allá no dejo de notar cierto comentario de autorreconocimiento, de coexión con el ambiente nevado de los alpes.

Steep

Pero esto no es un análisis, ni siquiera es una recomendación. Es un reclamo de un juego injustamente criticado. Apuntado y señalado por culpa de haber sido expuesto en un E3 pretendiendo convertirlo en un sucesor de SSX cuando ni pretende serlo. Tampoco quiere ser Skate. Ni espectacularidad ni técnica, simplemente ambientación.

Para mi sorpresa que sea exactamente la tranquilidad del juego lo que me atrae. Ya no es el primer juego de Ubisoft que se me acerca por la retaguardia y me engancha con su jugabilidad accesible y progresión sobrecompensativa. Ese mérito lo tiene Watch Dogs 2. Aunque ambos comparten ese aire de relajación, de tomarse en serio pero no mucho, de simplemente pasar un buen rato.

Me parece bien que se critique a Steep, es cierto que se queda en tierra de nadie, pero a la hora de jugar, momento en el que Ubisoft hace su fórmula maquiavélica, se convierte en una experiencia terapéutica para mi. Jamás haré descenso con alas propulsoras por los Alpes europeos, no tengo ni el dinero ni las ganas. Por eso me gusta Steep, me permite, sin dificultad alguna, pasearme por bellísimos montes nevados y hacer virguerías durante la sobremesa del café para proseguir con mi vida.

Algo corto, no un argumento, ni un intento de convencer, solamente un recordatorio de un videojuego que te permite hacer snowboard con una cabeza de ciervo. Gracias por eso, Steep.

Avatar

Written by: Rodrigo Losada

''Griffith did nothing wrong'' @rottvan

LegiondeJugadores

Comunidad de jugadores/as. Únete a nosotros para estar al tanto de las últimas novedades y encontrar una nueva visión de los videojuegos.

Nuestro Twitter