Harry Potter y su recorrido en el mundo de los videojuegos (Parte 1)

Harry Potter es, probablemente, la saga literaria más famosa de las últimas dos décadas. Pese a existir fenómenos que nos han durante mucho más tiempo, como El Señor de los Anillos, las líneas de Marvel o la propia Juego de Tronos, quién contó con un espectacular boom a raíz de la serie, la historia de uno de los magos más famosos ha conseguido cautivar a niños y adultos desde su lanzamiento. Y, fruto de este éxito, se llevaron a cabo una serie de películas… con sus respectivos videojuegos. Harry Potter y el Prisionero de Azkabán, la aventura que desarrolló Electronic Arts para PS2 (entre otras plataformas) cumplió 25 de mayo 15 añitos, que se dice pronto. Por ello, hemos preparado este artículo que repasa las aventuras del ilustre mago en esta industria que tanto amamos.

Harry Potter

Harry Potter comenzó su andadura llegando al máximo de consolas posibles

Puede sonar exagerado pero nada más lejos de la realidad. Si, a la vista de todos los lanzamientos de Skyrim, os habéis llegado a plantear como es que el título de Bethesda no ha terminado aterrizando hasta en las neveras, es porque no recordaréis el boom del mago allá por el lejano 2001. Tras adquirir Warner Bros la licencia pertinente de la mano de J.K. Rowling, estos decidieron poner la obra en manos de Electronic Arts. Y así, la compañía americana inició el desarrollo de hasta 8 videojuegos distintos ambientados en el mismo universo. Y podrían haber sido 9, pero nunca se llegó a un acuerdo con Nintendo para llevarlo el título a Nintendo 64.

La magia, y nunca mejor dicho, de estas obras era la clara diferenciación entre ellas. Así, mientras en Game Boy Advance recibimos un desastroso título de puzzles, en Game Boy Color tuvimos la oportunidad de disfrutar de un RPG completísimo que contaba incluso con sistema de invocaciones (¿Quién dijo Final Fantasy?). Por su parte, las versiones de PC (Windows y Mac) mezclaban aventura, exploración y point & click, un experimento que terminó con un juego regulero.

A su vez, el título para PlayStation 1, además de ser el quinto más vendido de la historia de la consola, resultó ser todo un portento a nivel gráfico y jugable por aquella época, aunque quizás este dejando a la nostalgia hablar por mí. Por último, las ediciones de PlayStation 2, Xbox y GameCube, a parte de ser las más completas, a la postre fueron las mejor valoradas por crítica y usuarios. Aunque, y aquí confieso un pequeño placer culpable, no cambiaría ninguna de aquellas tardes que disfruté con el título de PlayStation 1. Aquella pelea con petardos como armas contra Malfoy… canelita en rama.

La Cámara Secreta siguió el camino de su predecesor

«¿8 títulos os parecieron suficiente? ¿No? Pues desarrollemos el mismo número de juegos sin cambiar prácticamente nada«. Esto es, a grandes riesgos, lo que tuvo que pensar la cúpula de Electronic Arts a la hora de plantear las adaptaciones de esta obra. En la versión lanzada para la primera PlayStation, se introdujeron algunos minijuegos, como el lanzamiento de gnomos o el descenso por la chimenea. Su homónimo para PlayStation 2, Xbox y GameCube también siguió la línea de su precuela, añadiendo además una complicada curva de dificultad que hizo que muchos se tirasen de los pelos.

Las versiones para PC pulían algunos aspectos criticados en la anterior entrega, como la imposibilidad de desplazarte mientras apuntabas. Además, permitía utilizar una gran variedad de hechizos, un aspecto que seguro que echaron de menos los usuarios de consolas de sobremesa. De hecho, este problema lo arrastraban desde La Piedra Filosofal, motivo que indica que Electronic Arts no puso mucho de su parte. Sin duda, este fue uno de los aspectos más criticados y de los que la compañía terminó tomando nota para futuras secuelas.

En el terreno portátil, la desarrolladora americana optó por un camino muy continuista. Tras el éxito que obtuvo la versión de Game Boy Color, no se estrujaron mucho los sesos a la hora de confeccionar La Cámara Secreta. Así, nos brindaron nuevamente un RPG de corte clásico que hizo las delicias de los fans del género, contando con una variedad de recursos excelente. Por su parte, la edición de Game Boy Advance volvió a ser el patito feo, tratándose de un título simplón con excesiva carga de puzzles. De hecho, pese a ampliar un poco la exploración, esta volvía a estar limitadísima. Y, aún desconociéndolo el gran público, lo mejor estaba por venir

Harry Potter y el Prisionero de Azkabán alcanza el cenit de la franquicia

¿Qué podemos decir del título más emblemático de la saga? En sus versiones para consolas de sobremesa, El Prisionero de Azkabán puso toda la carne en el asador y nos demostró que Hogwarts estaba más vivo que nunca. Ampliando la exploración hasta límites nunca vistos, nos brindó la posibilidad de ejecutar una gran variedad de hechizos, además de añadir un elemento que muchos usuarios llevaban demandando desde la primera entrega: la posibilidad de controlar a más personajes. Así, Ron y Hermione también eran de la partida en un título antológico que contaba con un excelente diseño de niveles, una cuidada curva de dificultad y la posibilidad de surcar los cielos a lomos de Buckbeak. Además, adapta la película más compleja de la franquicia, motivo por el que Electronic Arts decidió hacer una obra a la altura. Sin duda, un completo acierto.

El número de versiones se redujo de 8 a 5, lo que nos lleva a que las de PC y Game Boy Advance completen a las 3 ya mencionadas. La primera, muy similar a la de consolas de sobremesa, no permitía cambiar de personaje de manera autónoma, un punto muy grande en su contra. Además, la edición portátil volvió a suponer otro desastre mayúsculo, volviendo a ofrecernos el mismo título pero con un mapeado diferente (haciendo un resumen rápido y malo). Pese a ser disfrutables, los títulos de Game Boy Advance siempre fueron la oveja negra, pues en comparación con las otras versiones no eran más que meros cutre-ports. Y así, con Electronic Arts aprendiendo de cada título añadiendo leves mejoras, tocaron un techo que, apenas un año después, les hizo darse de bruces con los simples resultados obtenidos.

El Cáliz de Fuego representa la comodidad de un estudio que lo tenía todo

Aún desconocemos el motivo, pero Electronic Arts decidió que la mejor opción para dar un lavado de cara (innecesario) a la franquicia fue comenzar a utilizar los verdaderos rostros de los actores. Quizás en un alarde de soberbia gráfica, la compañía terminó condenándose y tirando a la basura todos los esfuerzos hechos hasta el momento. Y así, aún con la mayor variedad de hechizos y el diseño de niveles más complejo hasta el momento, El Cáliz de Fuego se convirtió, y hablo de las versiones de PlayStation 2, PC, Xbox y GameCube, en una sucesión de pasillos repetitivos. Sin embargo, tenemos en el cooperativo local una gran baza a su favor, no todo podían ser decepciones.

En el terreno portátil, el debut de la saga en PSP fue quizás la noticia más positiva de todas. Esta se trataba de una versión capada de las grandes de sobremesa, contando con las limitaciones propias de la consola. Por su parte, el título de Game Boy Advance contó con ligeras mejoras, sobre todo en el apartado gráfico, si bien en esencia continuaba siendo el mismo título cargado de excesivos puzzles y recados. A su vez, la primera aparición de la franquicia en Nintendo DS terminó saldándose con un producto técnicamente superior al ofrecido en Advance. Así, con especial hincapié en la interacción con la pantalla táctil, Electronic Arts desarrolló un título que pasó sin pena ni gloria por una de las consolas más exitosas de todos los tiempos.

Bonus: luces y sombras con los respectivos spin-off de la franquicia

El primero de todos tenía como protagonista el Quidditch, el deporte más famoso del mundo no-muggle. En él, dos equipos de 7 jugadores compiten sobre sus escobas por introducir la mayor cantidad de veces el quaffle entre los tres aros. A su vez, el buscador de cada conjunto tendrá la misión más complicada de todas: hacerse con la Snitch dorada. Mostrando pequeñas pinceladas en los dos primeros títulos de la saga, Electronic Arts aprovechó el parón de películas de 2003 para lanzar un título propio: Harry Potter: Quidditch Copa del Mundo. En él, las 4 casas de Hogwarts y diferentes selecciones (incluida España) disputan distintos enfrentamientos con este deporte como protagonista. Una obra regulera que, pese a ser entretenida, termina siendo repetitiva tras las primeras horas de juego.

Y casi una década después, ya entrados en 2010, el gigante Lego incluyó la licencia del mago en su ya amplia familia de videojuegos. Así, Harry Potter se unía a obras como Star Wars o Piratas del Caribe, aterrizando en todas las plataformas disponibles por aquel entonces. Dividiendo la franquicia en Años 1-4 y Años 5-7, estos títulos seguían la misma fórmula que los otros de la compañía. Con altas dosis de humor y un número infinito de coleccionables, estos plataformas han resultado ser lo más interesante de la franquicia, junto a La Orden del Fénix, desde el lanzamiento de El Prisionero de Azkabán. Y no ha llovido poco precisamente…

En la segunda parte de este artículo, hablaremos de las versiones pertenecientes a las últimas cuatro películas de la franquicia. Además, analizaremos el futuro de la saga en la industria, con un juego para móviles y un ambicioso RPG por salir.

Written by: Abelardo

Estudiante de Filología Hispánica. Empecé con una Súper Nintendo y jamás dejé esta afición. Veo películas, y a veces leo, pero con la frecuencia con la que pasa un cometa.

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