¿Qué define a una nueva generación de consolas?

Como los Pokémon, la industria evoluciona. El 2019 ha supuesto la primera toma de contacto con ni más ni menos que la novena generación de consolas. Ya puestos a analizar, el siglo XXI ha visto el trascurso de cuatro etapas, desde las añoradas PlayStation o Game Boy Color hasta las más recientes Xbox One, Switch o PlayStation 4. Pero, ¿qué hace falta para asegurar el comienzo de una nueva generación? ¿Más potencia? ¿Innovación? ¿Cuál es la clave de la novena generación que está por llegar?

La apuesta por el poderío gráfico

Es innegable: nuevos tiempos, gráficos renovados. Desde hace décadas, esto es un lema que el mundillo siempre ha tenido como bandera. Quienes recuerden el salto del 2D al 3D siempre esperará con ansias una nueva generación. Son momentos de cambio, de demostrar quién la tiene más grande a la hora de juntar píxeles.

Quizá, el paso más notorio de este siglo fue el que supuso la séptima generación de consolas. PlaySation 3 y Xbox 360 escondían verdaderos monstruos en su interior, y fueron capaces de, incluso, ir mejorando con el paso de los años. No hay más que comparar los primeros lanzamientos con los últimos. De Uncharted 2 a Uncharted 3; de Gears of War 2 a Gears of War 3.

Por aquella época sonaban promesas de 1080p y 60fps, que llegaron con… algo de retraso. De hecho, se empezó a hablar de estos ajustes técnicos por aquel entonces, cobrando un protagonismo que nunca antes se había tenido en cuenta. Se quería que los juegos se viesen bien, pero también que el rendimiento estuviese a la altura.

Con la llegada de la actual generación, el salto gráfico volvió a prometer imposibles. La llegada del 4K fue prematura, y además ya está en boca de todos el aclamado (o no tanto) 8K. Sin embargo, este último salto supo a poco. Sí, había mejoría gráfica, pero no estaba a la altura de tiempos pasados.

Y esta situación no parece que vaya a mejorar de cara al futuro. El fotorrealismo tiene un límite y nos hemos acercado a él. Posiblemente, ahora la prioridad sean los detalles, la profundidad de campo, los elementos en pantalla, la interacción con el escenario. La captura facial ya nos es conocida, los rostros ya parecen humanos en muchos casos; los modelados ya rozan la excelencia y ya se han creado mundos realmente sorprendentes. Lo siguiente será un poco más y mejor, pero… ¿será suficiente?

El camino de Nintendo

En el otro canto de la moneda yace la querida Nintendo. El titán que marca sus propios pasos hacia un destino siempre, siempre incierto. Bien puede construir la portátil más exitosa de la historia que traer consigo un verdadero fracaso comercial. Ocurra lo que ocurra, en la compañía nipona no suelen priorizar la potencia, sino la novedad.

Nintendo DS, por ejemplo, revolucionó en cierta medida el mercado portátil. Mezcló dos pantallas, una de ellas táctil, para perfeccionar la interacción del usuario con aquello que jugaba. Fue tal el desglose de novedades que traía consigo que el éxito fue inmediato. A día de hoy, no por nada ha vendido más de 150 millones de unidades.

Wii es otro caso similar, cuyo éxito están repitiendo con la actual Nintendo Switch. Son consolas que no destacan por su tecnología, pues en comparación con sus principales competidores no están a la altura. Pero ofrecían y ofrecen algo más, algo distinto. Nuevas posibilidades que llaman la atención y permiten disfrutar de nuestro hobby favorito de una manera única.

Fueron tales sus logros que incluso Sony y Microsoft quisieron coger cacho. ¿Quién no recuerda al adorable Kinect o al hermoso PS Move? Así pues, Nintendo siempre trata de ofrecer algo nuevo con cada generación; aportar algo capaz de cambiar la industria, o al menos intentarlo. La única prioridad es la diversión.

¿Cuál es la apuesta de la novena generación?

Gracias a las revisiones de PlayStation 4 y Xbox One, el 4K pudo llegar, a su manera, a nuestras consolas. Con el siguiente paso, las empresas quieren ir más allá. Se habla de 8K y 120Hz, una fantasía que pocos podrían disfrutar en su máximo esplendor. Se comenta también acerca de la desaparición (en su mayoría) de los tiempos de carga. O de la importancia del Streaming y los servicios por suscripción.

De hecho, el techo técnico debe ir equilibrado con un buen precio. Quizá este sea uno de los motivos por los que el cambio gráfico no ha estado a la altura de otras generaciones. Ahora, existe la opción de mejorar en otras áreas, como los ya comentados tiempos de carga. ¿Qué hay, por ejemplo, de la inteligencia artificial?

Esta última es una de las grandes sombras de la industria, pues su evolución ha sido mínima. La interacción con personajes, el comportamiento de enemigo, la construcción de una sociedad… Son conceptos cuyo avance solo se percibe de verdad en obras contadas. Red Dead Redemption 2, por ejemplo, pudo dar una buena imagen al respecto, con un mundo realmente vivo.

La realidad virtual también debe mejorar. En la actualidad, todavía se trata de una tecnología algo verde, con mucho rango de mejora. Con algo más de tiempo, puede convertirse en algo realmente sorprendente, y llegar a estandarizarse en un mercado que no deja de crecer.

La nube, los servicios y la retrocompatibilidad

Con todo, el mundillo parece dirigirse hacia lo digital. El “siempre conectados” ha dejado, en muchos casos, de dar miedo, y aunque sea solo otra opción más, cada vez es mayor el público de lo online.

Microsoft es una de las compañías que más está apostando en este sentido, con su popular medida de jugar donde, cuando y con quien quieras. Project xCloud nació con esa intención, y ya verá la luz este mismo año. A su vez, Xbox Game Pass y PS Now han ido creciendo con los meses, hasta acaparar un gran porcentaje de clientes.

Google también ha tenido algo que decir al respecto, y Stadia ha llegado para ofrecer un all in digital. Aún se desconoce si acabará gustando o no, pero el hecho de que un gigante comercial de tal calibre haya puesto esta carta sobre la mesa ya deja muchas pistas acerca del futuro.

¿Lo mejor? Las opciones. El jugador puede elegir qué estilo va más consigo; puede elegir dónde jugar, a qué jugar y cómo jugarlo. Puede, incluso, no dejar atrás las generaciones pasadas y condensarlo todo en una gracias a la retrocompatibilidad, que parece ser otra gran protagonista.

Al final, eso es lo más importante, el permitir que el consumidor elija. Y tú, ¿qué esperas que traiga consigo la nueva generación?

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Written by: Jon de Aguirre

LegiondeJugadores

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