1971 Project Helios

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Análisis – 1971 Project Helios

Un mundo post-apocalíptico, con la raza humana dividida en diferentes sociedades y comunidades que nada o poco hacen por cooperar, donde la tecnología ha pasado completamente al plano bélico y en el cual el frío es tan eterno como la oscuridad del mundo. Así se nos presenta 1971 Project Helios, el título de acción bélica enfocada a la estrategia de Reco Technology, estudio español afincado en Madrid. En este contexto, un grupo de valientes soldados se une, a pesar de sus diferencias, para salvar la que es posiblemente la única posibilidad existente para recuperar la naturaleza ya largo perdida. Pero, ¿serán capaces de superar las grandes dificultades que encuentren por el camino? O dicho de otra forma, ¿seremos nosotros capaces? Vamos con el análisis de 1971 Project Helios para Nintendo Switch.

análisis 1971 Project Helios

Un eterno y post-apocalíptico invierno

Como he introducido, 1971 Project Helios nos pone en la piel de varios soldados de diferentes comunidades de una realidad donde la vida no ha conseguido recuperar la normalidad tras la Segunda Guerra Mundial. El frío ha conquistado por completo el planeta y, como consecuencia, la fauna animal y vegetal escasea hasta el punto de que la única posibilidad de recuperarla recae sobre una científica y su investigación aún sin terminar.

La humanidad se encuentra dividida en comunidades, tales como los Kafirita, una sociedad sectaria cuyo objetivo es volver a una vida similar a la medieval, o los Scavengers, un grupo que busca hacerse con todo el Fulgor que puedan, siendo éste la nueva fuente de energía que prevalece en esta época.

Esta historia post-apocalíptica comienza igual de brusca que su argumento. Nada más empezar la partida enfrentaremos varios combates que harán de tutorial, tras los cuales nos veremos envueltos de lleno en el meollo de su historia. Ésta se desarrolla a lo largo de varios días donde conoceremos a nuestros protagonistas, ocho en total, sus motivaciones, miedos y el desarrollo de las relaciones interpersonales entre ellos.

análisis 1971 Project Helios

Tan frío es su universo como su profundidad

Si bien la idea es interesante desde una primera instancia, he de decir que su realización y ejecución distan mucho de lo que uno podría llegar a imaginarse. Como digo, nada más empezar ya estaremos pegando tiros y la explicación sobre su universo, personajes e intrahistoria se dejan para que sea el jugador quien las descubra y consiga hilarlas, algo que no es muy difícil, dada la extensión del título, lo que lastra sobremanera el que se hubiera ahondado más en su lore.

A pesar de que tendremos momentos donde viviremos situaciones de comuna entre los personajes con algunas conversaciones que dan qué pensar, la falta de profundidad en términos generales deja un sabor amargo, lo que se ha intentado paliar con coleccionables que añaden cierta expansión a diferentes aspectos del universo, pero que no logran compensar la falta inicial de profundidad.

La estrategia es clave para sobrevivir

Sin embargo, el sistema de combate es el pilar sobre el que gira la obra. Éste se basa en un combate por turnos enfocado a la estrategia, donde nuestros personajes, y los enemigos, contarán con dos puntos de acción por turno que podrán invertir en diferentes acciones, tales como desplazarse, atacar, curarse y demás. Un punto interesante con respecto a este sistema es el alto grado de libertad que ofrece, ya que podremos realizar cualquiera de las acciones que deseemos sin restricciones. Es decir, podremos mover o atacar, indistintamente de su orden, y lo mismo ocurre con el personaje que controlemos, pero teniendo cuidado con el frío, elemento recurrente que nos quitara cierta porción de vida cada turno.

análisis 1971 Project Helios

El movimiento de la cámara también será clave, ya que nos permitirá observar desde cuatro ángulos diferentes el campo de batalla, desvelando información sobre los enemigos, posibles coberturas e, incluso, nuevos caminos que explorar. Esto, unido a una inteligencia enemiga que no destaca pero que sí cumple, marca el camino a seguir en un género que se apoya tanto en las capacidades del enemigo.

En la mayoría de los niveles podremos escoger a los protagonistas que deseemos para afrontar la nueva porción de aventura y cada uno de ellos posee sus propias fortalezas y debilidades. Por ejemplo, Émile cuenta con una escopeta recortada, lo que le permite mayor movilidad y versatilidad de cara al enemigo, mientras que Hanna porta un rifle de larga distancia, con habilidades más centradas a causar daño que a evitarlo. El uso de unos personajes y otros conllevará, además de las diferencias mencionadas, la posibilidad de obtener alguno de los tres finales posibles para el juego.

Así, cada nivel puede ser muy diferente entre dos personas que hayan elegido distintos héroes. Además, cada uno de los protagonistas cuenta con un árbol de habilidades que se expande cuando encontramos cierto objeto durante las fases de exploración, y cuyo movimiento entre los menús de selección es bastante tosco. Pero no penséis en un amplio abanico de posibilidades de desarrollo, ya que cada personaje cuenta, como mucho, con cuatro configuraciones diferentes.

Una tarea harto difícil

Aun así, lo anterior nos permite adaptarnos a las diferentes situaciones que puedan darse a lo largo de los combates, realizar diferentes enfoques para lograr avanzar de cierto punto y, en definitiva, hacer lo que queramos para sobrevivir, algo que os va a costar, y mucho.

No lo digo por la dificultad en sí del título, la cual varía bastante en función de los personajes que escojamos para cada nivel, acentuándose más las diferencias entre estos, e incluso entre los enemigos, a medida que avancemos, sino por los problemas que encontraremos prácticamente desde el minuto cero.

análisis 1971 Project Helios

Por un lado, habrá combates donde la posición inicial de enemigos y aliados será demasiado desventajosa. Y cuando digo demasiado, es demasiado. De hecho, he tenido que reiniciar algún nivel que otro y cambiar de personajes simplemente porque las posibilidades que ofrecían mis elegidos no daban para pasar el nivel. Esto puede ser un punto positivo para algunos, pero dada la posibilidad de superar niveles tal y como queramos, que las situaciones sean las que marquen las ventajas para unos u otros personajes parece contraproducente.

Ni siquiera con Fulgor seremos capaces de seguir si no manejamos bien la situación, una fuente de energía que nos permite revivir a nuestros aliados una vez han caído, así como eliminar el efecto del frío o el cooldown de las habilidad, y que se vuelve casi esencial para avanzar, lo que te obliga a explorar mapas que pecan de monótonos. Además, la ausencia de un mapa del nivel dificulta aún más este proceso de exploración, lo que, unido a la falta de señalización en ciertos momentos, puede hacer muy tediosa la tarea de buscar cierto objeto necesario.

Es más difícil jugar que salvar a la humanidad

Por otro lado, y este es el punto que más lastra al título, presenta graves y sucesivos errores. Te encuentras en un combate donde ya llevas varios turnos de juego. Te falta un simple golpe para acabar con el último enemigo vivo y, sin indicio alguno, el juego se cierra. ¿Fastidioso, verdad? Pues esto me ha llegado a pasar hasta cinco veces seguidas jugando en modo dock.

Pero no es el único bug al que me he enfrentado. Comenzar una pelea sin uno de mis integrantes, el cual se ha teletransportado a otra esquina del nivel; bloqueo del cursor en medio del combate, imposibilitando la elección de cualquier acción; un personaje que queda atrapado entre dos coberturas y que no permite avanzar; eliminar a todos los enemigos de la zona y que el juego aún detecte que el combate sigue. Y así un largo etcétera.

Es, cuanto menos, llamativo el hecho de que un título cuya principal diversión sea el combate, y que poco o nada más aporta a la experiencia, se vea presa de su propio sistema. Sí, estos bugs pueden llegar a desaparecer en el fututo con alguna actualización, pero en la versión que he podido jugar, repito, para Switch, se hace más fácil salvar el mundo de la destrucción que terminar el juego.

La sombra de lo que podría haber sido

Su duración, sin contar las repeticiones que debamos realizar debido a los errores antes mencionados, ronda las siete horas de juego, aproximadamente. Durante este tiempo visitaremos parajes completamente desoladores. Ya sea un paso montañoso cubierto de nieve o unas catacumbas donde ni los gruesos muros de la religión pueden evitar que el frío penetre, el desastre producido tras la Segunda Guerra Mundial es palpable en casi todos los niveles, a excepción de alguno más repetitivo.

Además, tanto el combate como la exploración se ven adecentados gracias a una buena calidad de su banda sonora, la cual proviene de la mano de Xabi San Martín, teclista y compositor de La Oreja de Van Gogh, y cuyas piezas resonarán en vuestras cabezas incluso después de jugar.

A pesar de esta buena ambientación conseguida a través de diferentes elementos de diseño y música, la sensación al jugar en modo portátil es muy diferente. Por todos es conocido el hecho de que jugar fuera del dock hace que la calidad de la imagen disminuya, pero en esta ocasión la diferencia es muy abrupta. Y no hablo solo sobre la imagen bruta en sí, sobre la poca nitidez que atesora, la baja resolución o los problemas de iluminación. Hasta el tamaño de los textos hace que éstos sean casi inapreciables, incluso en modo dock las letras son muy pequeñas. Para que os hagáis una idea, no sabía que los enemigos tenían nombre hasta que jugué en el monitor.

Veredicto

Reco Technology tenía una gran oportunidad para introducirse en el género de la estrategia bélica con este 1971 Project Helios. La ambientación situada en un planeta al borde del colapso con los últimos seres humanos luchando entre ellos por sus propios intereses se antojaba muy interesante, sobre todo dado el enfoque de su sistema de combate. Y es que, pesar de la simpleza de éste, los combates se pueden llegar a disfrutar en ciertos momentos, gracias a la libertad que ofrece, pero el título se ve demasiado lastrado por una incesante sucesión de errores y bugs que hacen de jugar una ardua tarea. Debido a esto, las bondades del título se ven ensombrecidas y relegadas a un segundo plano, lo que es realmente una pena.

Este análisis ha sido posible gracias a una copia digital proporcionada por Meridiem Games para Nintendo Switch.

Lo Bueno

  • La ambientación y la calidad de la banda sonora
  • Algunas conversaciones entre personajes
  • Un sistema de combate que brinda mucha libertad al jugador…

Lo Malo

  • ... pero que no ofrece nada innovador al género
  • El nivel técnico deja mucho que desear en modo portátil
  • Una incesante sucesión de bugs y errores que hacen de jugar un desafío
5

Escrito por: Alejandro Espacio

Estudiante del grado Ingeniería Industrial Electrónica y Automática. Gasto mis ahorros en mundos fantásticos para poder escribir y debatir sobre ellos. RPG y Acción y Aventura como escape de la realidad.