Call of Duty Black Ops Cold War

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Análisis – Call of Duty Black Ops Cold War

Black Ops: Cold War – Ganando la guerra en la sombra

Lo de la franquicia Call of Duty es digno de estudio. Activision ha lanzado más de una veintena de títulos en muy poco tiempo, cada uno de ellos separados por 1 o, como mucho, 2 años. Cualquiera pensaría que esa cadencia de lanzamientos comprometería su calidad y acabaría saturando a los usuarios, pero lejos de ellos en Activision supieron dividir esfuerzos entre varios estudios internos para irlos rotando y que pudieran trabajar con margen.

Tras el lanzamiento de Call of Duty Modern Warfare, un reboot excelente que devolvió la saga al olimpo de los shooters tras algunas entregas descafeinadas, pensábamos que Activision iba a tomarse un descanso en lo que a nuevos títulos se refiere. Al fin y al cabo, lo fácil era seguir dotando de contenido a Modern Warfare de forma regular, preparar su actualización a next gen y seguir explotando ese diamante en bruto que es Warzone. Sin embargo la compañía de Bobby Kotick no es conocida por dormirse en los laureles, y apenas un año después vuelven a la carga con Call of Duty Black Ops Cold War, en esta ocasión con Treyarch encargada del multijugador y Raven Software liderando el modo campaña.

Podríamos pensar que se trata del típico título para cubrir la etapa navideña y salir del paso con la nueva generación como ya hicieran Call of Duty 3 y Advance Warfare -de hecho, reconozco que yo mismo lo pensé-, pero Activision nos sorprende poniendo todo sobre la mesa con un título de acción desbordante, una campaña corta pero intensa y muy cuidada, y un multijugador que no arriesga con la fórmula pero sigue funcionando igual de bien. Comprobad vuestros cargadores, memorizad vuestra identidad secreta y uníos a mí para infiltrarnos en el análisis de Call of Duty Black Ops Cold War.

Los perros de Reagan

La campaña nos lleva de lleno a la Guerra Fría en la década de los 60 en un grupo paramilitar a las órdenes de Ronald Reagan. Encarnamos a Bell, personaje que podremos personalizar con algunos rasgos característicos que nos otorgarán ciertas ventajas de cara a afrontar su modo historia. La trama es predecible, un espía ruso que se creía muerto, Perseus, ha vuelto a la acción poniendo en peligro el modo de vida de los estados unidos, por lo que deberemos llevar a cabo ciertas misiones de alto riesgo para desbaratar sus planes y salvaguardar el capitalismo.

A lo largo de la campaña viajaremos a Vietnam, Berlín, Moscú y otras localizaciones de lo más variopintas. Una de las novedades de la campaña es la de incluir pistas que deberemos encontrar por los escenarios para poder completar un par de misiones secundarias que poco aportan a la trama principal. Sí que encontramos un buen aderezo en las decisiones que deberemos tomar a lo largo de nuestro periplo: interrogar a un soldado capturado, liberar a un posible agente doble o matar a ciertos personajes; decisiones que pueden variar ligeramente el curso de la historia y que llevan a Cold War a tener 4 vías distintas para hasta 7 posibles finales. Si bien la campaña se antoja algo corta, de unas 5 horas de duración, lo cierto es que la trama tiene muy buen ritmo, es interesante y no decae en ningún momento. Se agradece que se deje el relleno y la pirotecnia a un lado para ofrecer una historia directa y concisa, más incluso si tenemos en cuenta los posibles finales -aunque, a fin de cuentas, las diferencias son mínimas-.

Un multijugador que apuesta sobre seguro

Si hay una palabra que pueda definir el modo multijugador de Cold War esa es continuista. No encontramos aquí grandes diferencias respecto a lo visto el pasado año en Modern Warfare, más allá del cambio de mapas y armamento por la época en la que se emplazan. Cold War quizá ofrece una jugabilidad algo más arcade que la de su antecesor. Me explico: Modern Warfare intentaba ser algo más realista en lo que al peso de las armas o la cadencia de fuego se refiere. Sin llegar a los extremos de Battlefield, pero logrando un equilibrio excelente. Cold War, por su parte, aligera en ese sentido, sintiéndose mucho más rápido, ágil y frenético. A ello ayuda, además, que los personajes puedan aguantar más balas que antaño, lo que converge en unas refriegas escasos segundos más duraderas que las de Modern Warfare pero que logra inclinar la balanza hacia un gameplay donde prima más la puntería y agilidad del jugador que la cobertura en la que se encuentre. No somos tan vulnerables por lo que podemos movernos y exponernos más, y deberemos apuntar bien a la cabeza si queremos eliminar rápidamente a nuestro enemigo.

Cold War recupera además el sistema de progresión de Modern Warfare según el cual conforme vayamos matando con una arma concreta iremos consiguiendo todo tipo de accesorios tales como cañones, culatas, cargadores, miras y demás para personalizar nuestra arma hasta el más mínimo detalle, tanto a nivel estético como en rendimiento. Conforme vayamos subiendo de nivel desbloquearemos también nuevas armas, ventajas, rachas de bajas y comodines. Huelga decir que en esta ocasión las rachas de bajas no son por bajas consecutivas, si no por puntos totales acumulados. De este modo, necesitaremos 400 puntos para llamar a un avión espía (el UAV de toda la vida), 600 para plantar una torreta o 2500 para llamar a un helicóptero, por citar algunos ejemplos. Esto ayuda a aligerar los mapas de “camperos”, ya que las bajas no deben ser necesariamente consecutivas, a la vez que incentiva la participación en los verdaderos objetivos de la partida en modos como Dominio o Punto Caliente, sumándose esos puntos de captura de posición al total para la racha de bajas. Una buena solución a un problema acuciante, lástima que aún quede camino por recorrer en este aspecto.

En lo que a modos de juego se refiere tenemos los clásicos de sobra conocidos: Duelo por equipos, Dominio, Punto caliente, Buscar y destruir… Aunque hay algunas novedades. Uno de ellos es Escolta VIP, en el que deberemos escoltar a un jugador hasta la otra punta del mapa y en el que la coordinación y el juego en equipo juegan un papel fundamental. Otra novedad es Bomba Sucia. Este se juega en uno de los dos mapas gigantes: Alpine y Ruka -¿qué es Ruka?-. En ellos se forman 10 equipos de 4 jugadores que deberán reunir el uranio esparcido por el mapa y depositarlo en alguna de las bombas sucias que hay diseminadas por el terreno para hacerla explotar y sumar puntos. Es muy similar a Botín, ya visto en Warzone, pero con los alicientes necesarios para ser divertido en compañía de tres amigos.

Como tercer pilar del multi tenemos Warzone, ya totalmente integrado en el título y en el que podremos usar todo nuestro arsenal y objetos de personalización obtenidos en Cold War. Para finalizar, puntualizar que al igual que su antecesor, Cold War ofrece crossplay entre todas las plataformas disponibles. No es una novedad, pero sigue siendo una noticia excelente en una era en la que debemos eliminar cuántas barreras sean posibles.

El último modo de juego multijugador, que debería ser otro pilar del título pero queda como mera anécdota son los zombies. Es quizá el modo que menos ha evolucionado en las últimas entregas de la saga y su anodino mapa junto a las mismas mecánicas que llevamos viendo casi una década nos dejan un modo desaliñado al que rara vez recurriremos.

Prodigio técnico en proceso

Si algo me ha sorprendido de este Cold War es el trabajo realizado tanto a nivel gráfico como sonoro. Si ya con Modern Warfare la saga alcanzó cotas de calidad inéditas, en esta ocasión el nivel se mantiene tanto en las cinemáticas de la campaña como en el juego directo. En lo sonoro poco vamos a destacar: unos FX de lujo que bien merecen escucharse con un buen equipo, un doblaje al español excelso al nivel de las mayores producciones de Hollywood y una banda sonora que no desentona y con algunos temas pegadizos.

A nivel gráfico sí que encontramos más inconsistencias. Cómo decía, el título luce espectacular pero algunos fallos de programación empañan el resultado. En nuestro caso hemos analizado la versión de One X y si bien el rendimiento es excelente, bajando rara vez de los 60fps, lo cierto es que hemos sentido tirones tremendos en los vídeos que sirven de pantalla de carga de los mapas del multi o de la campaña. No exagero cuando digo que en el tiempo de carga de un nivel en el modo campaña el vídeo que se muestra y que nos cuenta el porqué de la misión funcionaba a unos 10-12fps. No es un fallo grave, y no afecta a la jugabilidad, pero deja muy mal efecto. También hemos sufrido una decena de crasheos en la historia que nos han obligado a reiniciar la consola, y las salas del modo multijugador se “bugean” si cargamos el juego habiendo dejado la consola en reposo, lo que obliga a salir de la aplicación y volver a iniciar el juego. Fallos menores que seguro se solucionarán vía parche, pero que empañan el conjunto global. Decir que Cold War alcanza los 4K y 120FPS en PlayStation 5 y Xbox Series X, además de en los PC’s que puedan moverlo.

Conclusión

Esperábamos un título de transición, una entrega a medio gas nacida para cubrir la campaña navideña y lo cierto es que Cold War es un juegazo con todas las letras. Su modo campaña se olvida de cifras, relleno y demás para ofrecernos una historia que va al grano, que recupera viejos conocidos y que se atreve a meter decisiones que alteran el curso de la historia. Lástima del tramo final que en nuestra opinión, y pese a su claro homenaje a la demo más famosa de la historia, deja un regusto amargo a la que es sin duda una de las campañas que más he disfrutado de la saga.

El multi, por su parte, no arriesga demasiado y se confía en los modos clásicos y una ligera revisión del gameplay para ofrecer una experiencia arcade que premia más la habilidad y puntería del jugador que la estrategia y el posicionamiento táctico. Cold War es un Call of Duty de pura cepa, y una entrada excelente de la saga en la nueva generación de consolas.

Lo Bueno

  • La campaña deja el relleno a un lado y va directa al grano con una gran historia
  • El multijugador demuestra una vez más por qué COD es el rey
  • Los valores de producción son altísimos
  • Los cambios en el gameplay le dan personalidad y se agradecen

Lo Malo

  • El juego necesita una mejor optimización
  • El modo zombies está muy poco trabajado
8.5

Escrito por: Daniel Funes Castillo

Webmaster de Legión de Jugadores. Fanático de los videojuegos con 3 años, empecé con Super Mario World y desde entonces no he parado. Busco crear una comunidad abierta y tolerante dónde todos puedan participar y dar su opinión.