Deiland: Pocket Planet

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Análisis – Deiland: Pocket Planet

Arco quiere volver a vernos después de varios años. Deiland: Pocket Planet nos devuelve la oportunidad de disfrutar de la tranquilidad del Planeta Menor junto a Arco y a sus entrañables personajes mientras cuidamos de Deiland y descubrimos nuevos mundos que explorar, como os contamos en nuestro análisis.

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La vida contemporánea es estresante. Te levantas temprano, te lavas la cara, desayunas en cinco minutos y sales pitando a tu puesto de trabajo para aguantar críticas, presiones, un constante flujo de trabajo y todo lo necesario para poder recibir a final de mes un sueldo que te permita vivir. Una vida condicionada por tiempos efímeros, un contrarreloj imperecedero acompasado por el ruido de coches, por las punzadas de estrés y por los números rojos. Contaminación, violencia, racismo, miedo… A veces, la vida misma te obliga a tomarte un descanso de ella, a dejar todo a un lado y viajar a un recóndito lugar donde tu única preocupación será disfrutar de la tranquilidad. Tus ovejitas, tus plantitas, tu jardín… ¿Quién no ha deseado algo así alguna vez? Bienvenidos a Deiland, un pequeño planeta que hará las delicias de los enamorados a los compases lentos.

Un pequeño planeta renovado

Algunos ya habréis visitado Deiland con anterioridad. Chibig nos ofreció una experiencia tan gratificante como relajante en 2018 para PlayStation 4 y PC tras una campaña exitosa en Kickstarter. Su puesto entre las filas de PlayStation Talents no fue regalado, ni mucho menos, y eso es algo que podíamos disfrutar por aquel entonces con su gran propuesta, similar a lo que ofrecen otros juegos como Stardew Valley o Harvest Moon, títulos en los que la naturaleza es el plato fuerte.

Con Deiland: Pocket Planet, el estudio valenciano nos vuelve a brindar la oportunidad de disfrutar de un nuevo retiro al Planeta Menor de mismo nombre, habitado por Arco, un chico de 10 años que nació y se crío en la soledad y calma de la que hace gala su planeta. Como Arco, tendremos que crear vida en Deiland a base de plantar, recolectar, criar animales, crear herramientas de supervivencia, cocinar, elaborar pociones… El sueño que mucha gente ha tenido alguna vez tras la estresante vida de las grandes urbes se encuentra a tan solo unos eurillos en Nintendo Switch con esta nueva edición. Sin embargo, en el universo también hay oscuridad. Un ente maligno nos acecha, buscando a los niños y sus planetas, y así hacerse con su poder y el Cristal que en ellos habita -un universo del que forma parte Summer in Mara, por cierto-.

El sistema de gestión de este título es muy similar al visto en otros ejemplos del género, eso sí. Por ejemplo, plantaremos tomates y los recolectaremos unos minutos después, pudiendo aprovechar la lluvia, o el agua almacenada, para acelerar el proceso de crecimiento. Esto se atribuye también a todo tipo de planta que deseemos conseguir y es que podremos decorar el planeta a nuestro gusto. Unos pinos por aquí, unas macetas con margaritas por allí… Algunas veces seremos atacados por monstruos -la galaxia alberga peligros también- así que tendremos que fortificar nuestros cultivos. Para ello será necesario talar algunos árboles y conseguir madera, así como cultivar algodón y hacer con sus hilos una cuerda que una las vallas.

Un remanso de tranquilidad y belleza

Porque el crafteo, o creación de objetos y herramientas, también está a la orden del día en Deiland. Ya sea picando piedra en la superficie o en el interior del planeta, ya sea aprovechando los materiales que caigan de los pequeños meteoritos que nos visitarán de vez en cuando o comerciando con los visitantes que lleguen al planeta, deberemos hacer una buena y óptima gestión tanto para sobrevivir como para exprimir al máximo la propuesta de Chibig.

De hecho, la gestión lo es todo en este juego. A lo largo de nuestra aventura para un solo jugador conoceremos a una buena cantidad de variopintos personajes, venidos de todos los lugares del universo. Un pirata espacial, un cocinero alienígena, un mago humano, una chica mitad humana mitad gato… Si habéis visto algo, aunque sean las imágenes de este análisis, os habrá llamado la atención su clara influencia de El Principito, la famosísima obra del francés Antoine de Saint-Exupéry, que nos contaba la historia de un aviador y un pequeño visitante de otro mundo. Este pequeño visitante, una figura muy similar a la de Arco en este título que nos atañe, es el único habitante de un pequeño planeta -¡vaya!- y nos cuenta a través de relatos sus vivencias en su hogar y los viajes que realizó antes de llegar a la Tierra.

En El Principito se exponen muchos temas de índole social y algunas críticas a la sociedad. Uno de estos temas es el de la amistad y las relaciones interpersonales, recalcando la importancia de ellas, y en Deiland son igual de relevantes. Hasta doce personajes conoceremos en nuestra relajante aventura, con los que podremos charlar y comerciar, aunque la principal actividad recaerá en la realización de misiones y recados, la mayoría relacionados con la entrega de ciertos materiales o comida. Pero lejos de ser simples puntos de entrega, estos personajes se convertirán a las pocas horas en nuestros amigos, un sentimiento que se mantendrá durante todo el juego y que cogerá cada vez más peso conforme se vayan estableciendo relaciones, ya no solo con Arco, sino entre ellos, teniendo rencillas y momentos de júbilo de pura amistad y cercanía.

Arco y El Principito se dan la mano

Las relaciones son la herramienta más fuerte en Deiland, lo que nos ayudará a desarrollar nuestras habilidades culinarias, con nuevas recetas e ingredientes, así como a crear herramientas más sofisticadas para el cultivo, explotación de minerales, pesca o lucha. Porque en Deiland, como adelanté anteriormente, tendremos que defendernos de amenazas del universo. No son realmente peligros a tener en cuenta, serán pequeñas hordas de criaturas que tendremos que vencer a base de darles de golpes con nuestra hacha, martillo o con las manos vacías, entre otras opciones, y que soltarán materiales al ser derrotados. Además, en caso de desfallecer, algo que también puede ocurrir si no nos alimentamos regularmente, perderemos algunas de nuestras existencias y reapareceremos en nuestra casita sin mayor castigo.

El sistema de combate, si es que puede ser llamado así, es simple y tosco, pero dudo mucho que la intención fuera ofrecer combates dinámicos y de alta intensidad. Al fin y al cabo, el enfoque del juego está claro. Si buscáis un título con las anteriores características, os equivocáis con Deiland. El mero hecho de tener que enfrentar amenazas cuenta con el único propósito de defender lo que tanto trabajo nos ha costado crear y cuidar, o al menos esa es mi interpretación. De nuevo, otra referencia más a la obra de de Saint-Exupéry.

En contraposición a los puntos positivos, la propuesta de Chibig puede ser, quizás, demasiado lenta si no gestionamos de la mejor forma los recursos y las misiones que nos vayan surgiendo. Uno de los nuevos añadidos de este Pocket Planet es el sistema de estaciones. En función de la época del año en la que nos encontremos, podremos plantar unos cultivos u otros, lo que mejora en gran medida lo visto en la primera versión de Deiland y que dota de mayor realismo y profundidad la gestión que podemos realizar. Lo malo es que si nos piden entregar un tipo concreto de hortaliza, de la cual no tenemos existencias, y nos encontramos en la estación equivocada, tendremos que esperar casi un año del juego para completar el recado.

Una aventura de pequeñas dimensiones y con mucho tiempo libre

Los años no son muy largos ya que cada estación cuenta con siete días, pero puede darse el caso de que lo único interesante que nos quede por hacer para matar el tiempo sea, o bien dormir, o bien picar piedra hasta agotarnos. Puede llegar a ser tedioso esperar realizando tareas banales que no nos servirán de mucho, aunque si gustáis de la belleza implícita de la calma y la simple gestión de huertas, jardines y granjas, no habrá ningún problema si no se optimiza bien el tiempo y  los materiales.

Otro de los cambios de esta versión con respecto a la anterior recae en los nuevos modelos de los personajes. En la versión de 2018, cuando hablábamos con un personaje solo veíamos la imagen del mismo cuando comenzaba la conversación o en el momento de decidir la acción a realizar. En Pocket Planet veremos a los personajes, o a la mayoría de ellos, en el momento en el que aterricen en nuestro planeta. Se trata de un pequeño añadido que no influye sobremanera en la experiencia general pero que se agradece, sobre todo por la importancia de los personajes secundarios en esta historia. De igual forma, se han actualizado los artes de cada uno de estos variopintos lugareños.

Aunque la diferencia con más importancia y que mejor le sienta al juego es su aterrizaje en Nintendo Switch. No porque el juego se ejecute de mejor forma, se vea o se escuche mejor. De hecho, Deiland: Pocket Planet mantiene los vivos colores y la gran fluidez que ofrecía en las versiones de PlayStation 4 y PC. Pero, siendo sincero, Deiland es un juego que se disfruta muchísimo más en portátil, desde la comodidad de tu sofá, disfrutando de cada momento de esta pequeña pero interesante historia. Incluso el simple hecho de aprovechar los pequeños momentos que nos deja el día a día, esos tiempos muertos, son perfectos para actualizar el estado de nuestro planeta y completar algún recado que tuviéramos pendiente.

Veredicto

Deiland: Pocket Planet es la versión perfecta para vivir la historia de Arco y disfrutar de la calma que transfiere el cuidar de nuestro pequeño planeta y conocer gente variopinta y entrañable de todos los lugares de la galaxia. La belleza de la naturaleza, con unos diseños vivos y coloridos, la música, que acompaña magistralmente cada momento de nuestra aventura, el divertido sistema de gestión y crafteo y una historia corta pero con un punto interesante son las bazas que aprovecha la obra del estudio valenciano. No supone una gran diferencia con respecto a las versiones de PlayStation 4 y PC, más allá de todos los DLC que se encontraban disponibles en esta última versión, pero poder jugar a este título en modo portátil es una ventaja que no sabíais que necesitabais.

Este análisis ha sido posible gracias a una clave digital proporcionada por Chibig.

Lo Bueno

  • La diversión y la tranquilidad que se consiguen son muy satisfactorias
  • Un sistema de gestión simple pero eficaz
  • Sus personajes, sus escenarios y su banda sonora
  • Deiland en Switch es un gran acierto

Lo Malo

  • De no haber optimizado bien los recursos, el juego puede llegar a ser tedioso
8

Escrito por: Alejandro Espacio

Graduado en Ingeniería Industrial Electrónica y Automática por la UEX. Gasto mis ahorros en mundos fantásticos para poder escribir y debatir sobre ellos. RPG y Acción y Aventura como escape de la realidad.