Destroy All Humans

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Análisis – Destroy All Humans

Para conquistar y destruir

Hace nada menos que 15 años nos llegaba una propuesta de lo más alocada. En 2005 los chicos de Pandemic Studios crearon un videojuego en el que encarnar a un alienígena invasor que debía mezclarse con la población americana para lograr rescatar a un compañero caído y, de paso, conquistar la tierra al más puro estilo película de los años 50. El título funcionó bastante bien debido a su hilarante propuesta, pero con el paso del tiempo y unas secuelas que no terminaron de encajar la franquicia terminó muriendo. Hoy, los chicos de Black Forest Games, bajo el manto de THQ Nordic, nos traen de vuelta la primera aventura de Crypto en un memorable remake.

Por la supervivencia de la raza furón

El argumento de Destroy All Humans es el de cualquier película de serie B de los años 50-60, en los que la Guerra Fría y el analfabetismo de un pueblo moderno alimentaban las teorías conspiranoicas y la culpa de los comunistas ante cualquier desgracia que ocurriese (casi como lo de cierto partido político español en pleno 2020). Nuestro protagonista es un alienigena de la raza furón, en peligro de extinción por la falta de genitales en su evolución -si, no es coña, todo el juego tiene esta clase de humor-. Para poder asegurar su supervivencia su raza debe recoger muestras de ADN humano, preferentemente de sus cerebros, para poder elaborar una cura que les permita clonar y reproducirse con normalidad.

Todo empieza cuando Crypto-136 llega a la Tierra en pleno despegue de un cohete espacial que termina impactando con su nave, lo que lo deja derribado y permite al ejército capturarlo para estudiarlo y hacer experimentos. Crypto-137, nuestro protagonista, debe llegar a la tierra para averiguar dónde se encuentra 136, liberarlo, y aprovechar el viaje para conquistar el planeta.

Sencillo y divertido, sin pretensiones

El diseño de misiones del título es de lo más sencillo. Cada misión nos lleva a un nivel bastante grande, repitiéndose algunos al haber sólo 6 localizaciones, en los que deberemos llevar a cabo una misión de exterminación o infiltración según las necesidades de nuestro prota. Para exterminar Crypto cuenta con numerosas armas entre las que destacan una pistola de rayos y el poder de la telekinesis.

Se ha mejorado mucho en este aspecto el control del personaje, muy tosco en el original, pero mucho más ágil ahora. Se han implementado mejoras para esquivar y la posibilidad de apuntar y disparar mientras estamos usando el jetpack, además de una habilidad nueva de control mental y la posibilidad de convertir objetos del escenario en munición. También podremos provocar el caos desde nuestro platillo volante en los niveles que esté disponible, por lo que podremos abducir enemigos y freírlos con un rayo láser gigante. Y deberemos matar muchos enemigos para conseguir cerebros y, con ellos, mejorar las habilidades de Crypto y de nuestro platillo volante en un sencillo árbol de habilidades que ha crecido respecto a la entrega original.

Las misiones de sigilo son quizá lo más flojo del conjunto y su mecánica básica consiste en adoptar la apariencia de un humano con nuestro traje holográfico e ir leyendo las mentes de los demás humanos para aumentar la duración de nuestro disfraz. En muchas ocasiones nos obligarán a adoptar la apariencia de un personaje en concreto, por lo que deberemos dar varios rodeos sin que nos detecten hasta conseguirlo.

Lamentablemente a nivel jugable no ofrece mucho más. Destroy All Humans es un título sencillo, de la vieja escuela, ideal para partidas cortas. Sus mecánicas son sencillas y su diseño de misiones algo repetitivo, pero a decir verdad se agradece algo de simpleza en un mercado saturado de pseudo-RPG en el que todos los títulos tienen árbol de habilidades, niveles, rareza de equipamiento… Aquí el juego es claro y directo, y su rejugabilidad pasa por volver a niveles anteriores y superar los desafíos disponibles.

Un lavado de cara fantástico

Algo que ya acusó la entrega original hace 15 años fue un apartado técnico algo desfasado, muy por debajo de la competencia en su momento. En este remake el apartado técnico se ha rehecho por completo y, manteniendo las señas de identidad del título, se han mejorado todos los apartados para convertirlo en un título AA más que digno. La plasticidad de los personajes humanos se ha mantenido con el mismo encanto de entonces, pero por otro lado se ha mejorado el motor de físicas y redefinido infinidad de animaciones que a día de hoy desentonarían por completo.

Se ha mantenido el doblaje al inglés original -con un nivel algo por debajo de lo que estamos acostumbrados- y la banda sonora que ya nos cautivó entonces, y se han añadido algunas misiones que se descartaron para el original, como la divertida Area 42.

Conclusión

Destroy All Humans sigue la tendencia de THQ Nordic de rescatar antiguos títulos exitosos para traerlos de vuelta a modo de globo sonda y estudiar la posibilidad de lanzar nuevas entregas, como ya hizo con el reciente retorno de Bob Esponja.

En este caso nos encontramos con un remake muy fiel que mejora el control del original y añade algo de contenido descartado a una aventura de las de antaño, un juego sencillo y directo que busca la diversión del usuario y la carcajada con un humor absurdo y crítico con la sociedad que representa. Sin más pretensiones, Destroy All Humans tiene la simple ambición de divertir al respetable con un juego bien medido, variado y no alargado artificialmente. Ojalá más juegos así.

Lo Bueno

  • Divertido, directo y desenfadado
  • Las mejoras en el control y las nuevas habilidades lo hacen mucho más accesible
  • El lavado de cara a nivel técnico muestra un gran trabajo y casi luce como un título de la actual generación

Lo Malo

  • Algo corto, pudiendo superarse en 6-7 horas si vamos al grano
  • Un tanto repetitivo, una vez conocemos las mecánicas principales no pararemos de repetirlas
7

Escrito por: Daniel Funes Castillo

Webmaster de Legión de Jugadores. Fanático de los videojuegos con 3 años, empecé con Super Mario World y desde entonces no he parado. Busco crear una comunidad abierta y tolerante dónde todos puedan participar y dar su opinión.