Dice Legacy

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Análisis – Dice Legacy

El azar tiene muchas facetas: podría darte la mejor de las suertes o destruir por completo tus planes. Y solo hay una forma de averiguarlo: arriesgarse. Dice Legacy es un juego de dados de construcción y supervivencia creado por el estudio DESTINYbit. El objetivo principal del juego es explorar un continente misterioso a través de tiradas de dados. Durante las horas de juego, hemos tenido que adentrarnos en peligrosas zonas inexploradas sin un mísero dado de batalla. El resultado ha sido un análisis, un dado menos y una ciudad incendiada, ni tan mal.

La suerte está echada

Llegamos a una costa abandonada, con muchas posibilidades pero rodeada de zonas ocultas y potencialmente inseguras. Nuestra misión es establecer un asentamiento, reunir recursos y expandirnos hasta descubrir qué se esconde al final. Pero claro, suena muy bien en la teoría, pero no será tan fácil en la práctica. La mecánica principal del juego es lanzar dados, literalmente. Los dados representan a los súbditos del reino, y serán los encargados de llevar a cabo las tareas: construir, explorar, combatir… El resultado es un diferenciado y de lo más original roguelike, en el que todo depende de una buena tirada.

Cada cara del dado posee una acción distinta, y a su vez, hay diferentes clases de dados. Aunque hay variedad de dados y movimientos disponibles, todo está en manos de la suerte para que la tirada nos de lo que necesitamos en ese momento. Al ser los propios dados los súbditos del reino, deberán saciar sus necesidades para hacer un buen trabajo: descansar, curarse y alimentarse para que estén felices y sanos. Las consecuencias negativas que acarrearía no hacerlo podría costarnos la vida de los propios dados y la partida. Nunca pensé que me preocuparía tanto por el estado anímico de unos dados, pero parece que ese era su objetivo.

Nada más empezar tendremos a nuestra disposición cinco dados, y podremos obtener más e incluso cambiarlos de clase gracias a las diferentes construcciones que hay en el juego. Hay que ser pacientes y muy cuidadosos con nuestras acciones, ya que si cual cigarra, perdemos el tiempo en verano, lo pagaremos caro en invierno. Y aquí no hay hormiga que nos salve. Se crea un ambiente de tensión que tendremos que paliar con nuestro esfuerzo y nuestras decisiones. De hecho, resulta un tanto lioso el comienzo del juego, sin saber qué hace cada dado o qué es más prioritario; pero también es relativamente sencillo hacerse con las mecánicas del juego. Y una vez aprendidas, costará mucho despegarse del ordenador, porque hay que recoger trigo, y claro, se acerca el invierno.

Diferentes estrategias, diferentes posibilidades

Cada mundo de Dice Legacy se crea proceduralmente, para que así las partidas sean distintas hagamos lo que hagamos. El mapa del lugar nos muestra un territorio elevado, como si de una cascada se tratara, e iremos subiendo poco a poco hasta explorarlo por completo. Habrá diferentes terrenos, edificios y obstáculos que nos iremos encontrando en nuestro camino. Las particularidades de cada zona del mapa requerirán diferentes acciones, ya que el fin de todo el juego, además de explorar, es encontrar la estrategia perfecta para poder sobrevivir.

El diseño artístico elegido no es muy novedoso, pero al poseer y destacar ciertos elementos, hace que brille: que el mundo se descubra de abajo a arriba, el estilo con toques steampunk de los edificios y los personajes, los colores cálidos y suaves del escenario… Lo importante aquí no es el qué, si no el cómo. La combinación entre la estética medieval con el claro homenaje a los juegos de mesa, crean una ambientación y un arte realmente únicos.

Nuestra capacidad de improvisación y nuestras habilidades para tratar cualquier problema serán la clave para resistir. Eso, y un buen puñado de suerte. El mapa está vivo y lleno de imprevistos, por muchos materiales que reunamos para el invierno, no servirá de nada si llega una amenaza y no tienes nada con lo que defender el campamento. Podremos obtener hasta doce dados, y hacerlos progresar de ser campesinos hasta convertirlos en ciudadanos, soldados, sacerdotes o mercaderes. Pero siempre, hagas lo que hagas, siempre surgirán problemas, y cualquier error podría cambiarlo todo. Es lo más interesante que tiene el juego, los cambios ocurren y hay que adaptarse sin perder el control. Y cuidado, porque puede absorberte por completo: una vez que se inicia partida, pueden darte las dos de la noche (Advertencia: no está para nada basado en hechos reales).

Para ayudarnos a que nuestra carga durante la travesía sea más ligera, el consejo del reino aprobará distintas leyes que nos ayudarán durante la partida. Cada propuesta estará enfocada en mejorar y apoyar a las diferentes clases de dados. Aprobar una política para campesinos les favorecerá en su labor, y estarán más contentos. En cambio, si se rechaza su ley, podrían enfadarse y crear revueltas en el reino, llegando a provocar incluso incendios en los edificios. Todo problemas. No hay que tomarse ninguna decisión a la ligera.

El Dark Souls de los dados

Hay diferentes niveles de dificultad dependiendo del juego, algunos juegos son difíciles porque con un solo golpe, el enemigo puede matarte. Otros, en cambio, se centran en una complejidad más centrada en puzles y estrategias. Y luego está Dice Legacy, que te vas al baño durante un minuto, y cuando vuelves la casa está ardiendo, hay un terremoto, un hombre herido en el suelo y una persona viendo todo ese caos bebiendo. Si te descuidas, todo puede venirse abajo muy, pero que muy deprisa.

Puedes tenerlo todo controlado, tener materiales, edificios construidos y zona explorada, que en cualquier momento se puede ir todo al garete. Hay un dado en el mesón con poca vida, pero te pilla el invierno y no has encendido el generador de vapor, y puf, dado congelado. Vale, puedes descongelarlo, pero se te ha olvidado hacer cervezas en verano, así que solo puedes curar dos dados. Después de mucho estrés, has conseguido sobrevivir al invierno, pero tus dados están sin energía, heridos y enfermos. Bueno, no pasa nada, tienes lo necesario para rehabilitarlos, pero no, llegan amenazas desde el norte y no tienes dados para defenderte. Todo el pueblo está incendiado, enfermo y congelado. GAME OVER.

Nunca se está preparado del todo, y todo eso sucede desde la dificultad normal, hay muchas más y peores. Socorro. Ahí reside el pico de dificultad de Dice Legacy, te presiona con objetivos y contratiempos constantes para que pierdas el control. Y aún agobiándote, consigue que acabes enganchado hasta las trancas, intentando solucionar todos los problemas. Los dados se enferman, se gastan, son heridos o no son suficientes, pero siempre hay una solución. Ahí reside su encanto, que por muy difícil que se pongas las cosas, puede repararse el daño.

El final del camino

Después de horas de juego, diferentes partidas, y alguna que otra derrota, podemos decir que Dice Legacy es roguelike original, con ideas muy ingeniosas que dan como resultado un juego muy divertido. Y que aunque al principio cueste un poco hacerse al juego y la dificultad pueda llegar a abrumar, es capaz de engatusar al jugador. Este título nos demuestra lo que puede dar de sí una mecánica tan simple, a primera vista, como es la de tirar unos dados.

Dice Legacy está disponible en PC y Nintendo Switch. También podéis encontrar más información sobre videojuegos en nuestra web. Y no olvidéis seguir nuestra cuenta de Twitter para estar al tanto de todas las novedades de la industria.

El análisis del videojuego Dice Legacy ha sido posible gracias a un código digital de PC facilitado por Koch Media.

Lo Bueno

  • La mecánica de los dados está muy bien pensada y es muy original.
  • Es tan divertido y adictivo que nos tendrá horas enganchados sin darnos cuenta.
  • Nuestras decisiones importan mucho.

Lo Malo

  • Que el pico de dificultad sean los imprevistos podría agobiar a los jugadores.
  • Entender las reglas del juego puede ser un poco lioso al principio.
8

Escrito por: Noe Arredondo

Jugadora desde que elegí a Charmander en el Pokémon Azul. Defensora acérrima de los videojuegos como forma de arte y hago chistes cuando estoy incómoda.