Dragon Quest XI: Ecos de un pasado perdido

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Análisis – Dragon Quest XI S: Ecos de un pasado perdido – Edición Definitiva (PS4, XB1, PC)

Dragon Quest XI está de vuelta con su versión más completa hasta la fecha. La última entrega de la franquicia de Yuji Horii, más concretamente su Edición Definitiva, aterriza en PlayStation 4, Xbox One (cómo parte del Game Pass) y PC para, por fin, trasladar a estos sistemas las novedades que se habían incluido en la versión de Nintendo Switch. Así, características cómo las nuevas historias, la banda sonora orquestada o el doblaje japonés abandonan la híbrida de Nintendo, trayendo consigo además el mismo apartado gráfico que decoraba esta edición. Por ello, pocas semanas después de haber debutado en el mercado, analizamos el rendimiento de la Edición Definitiva de Dragon Quest XI S fuera de Switch, un título mucho más extenso que el original pero que, con su traslado, ha dejado claras varias carencias técnicas.

Una vuelta a los orígenes repleta de malas praxis

Desde hace algún tiempo, Square Enix está recibiendo severas críticas por varias de sus políticas. Pese a encontrarse trabajando en ellas, y desde aquí queremos señalar cómo ha mejorado la desarrolladora en muchos de los errores que venía cometiendo, la hoja de ruta seguida con Dragon Quest XI ha provocado un malestar generalizado en los usuarios. Así, la versión de Nintendo 3DS fue la encargada de abrir la veda. Esta, que ha permanecido en territorio nipón, obligó a los usuarios interesados en la misma a tener que importarla para disfrutarla. Tras esta triste noticia, se confirmó que los añadidos de la Edición Definitiva para Switch no llegarían a otros sistemas, una verdad que, con el tiempo, hemos descubierto que no es cierta (de ahí que existan estas líneas). Y, una vez aterrizaron en PS4, XB1 y PC, descubrimos el mal hacer de una compañía que no ha sabido ser justa con los fans de la franquicia.

Pese a su lanzamiento en sistemas con mejores prestaciones que Nintendo Switch, esta versión no mejora técnicamente a la de la híbrida. De hecho, es la misma. Así, las evidentes carencias del port para la consola de la gran N, cómo la pérdida de resolución o cómo se disminuyó la distancia de dibujado, están presentes en PS4, XB1 y PC. Aún con esto, cabe destacar que el resultado es satisfactorio, propiciando que Dragon Quest XI solo pierda cierto ápice de su belleza. Pero, con la llegada de esta obra, Square Enix eliminó de las tiendas digitales el título original, obligando a los jugadores interesados en los añadidos a adquirir el juego completo, descartando de un plumazo la opción de ofrecer este contenido vía DLC. Por estos motivos criticamos a una Square Enix que, aún contando con un título que roza la excelencia en casi todos sus apartados, ha sido incapaz de mirar por el usuario.

El modo 2D rezuma toda la calidez de los mejores hogares

Por encima del resto de novedades jugables podríamos destacar, sin duda alguna, la opción de disfrutar de nuestra partida en formato 2D. Esta modalidad, que nos trasladará a la mágica época de los 16 bits, luce espectacular, pudiendo erigirse perfectamente cómo la forma adecuada de disfrutar de la aventura. De hecho, varios compases jugables parecen diseñados para disfrutarse bajo esta premisa de juego. Cómo punto negativo, cabe destacar que no será posible alternar 3D y 2D de forma tan frecuente cómo nos gustaría. Así, para cambiar de estilo tendremos que trasladarnos hasta el comienzo del episodio, motivo por el que repetiremos la aventura una y otra vez si, por ejemplo, quisiéramos terminar cada capítulo siguiendo los dos formatos.

Aún así, existen compases jugables pensados para disfrutarse en 2D, siendo este uno de los momentos más memorables de la aventura. De hecho, será un auténtico paseo por la nostalgia, además de un regalo que encantará a los fans de una franquicia con más de tres décadas a sus espaldas. Desde aquí recomendamos que, si se tiene la oportunidad, exprimáis al máximo ambos modos, ya que cada aspecto jugable de la obra conseguirá enamorar a los usuarios. Mientras que en la funcionalidad 3D podremos, por ejemplo, visualizar a nuestros enemigos en el entorno que nos rodea, con la vuelta al pasado que supone el apartado 2D regresaremos a aquellos combates aleatorios que nos hacían temer cada esquina. Así, esta novedad es la más destacable en lo que a gameplay se refiere, ya que el resto de aspectos permanecen cómo en la versión original del título.

Las nuevas historias incrementarán el carisma del elenco

La otra gran novedad de esta Edición Definitiva está, cómo no podía ser de otra manera, en el apartado narrativo. Huelga decir que no entraremos en spoilers, principalmente porque la magia de un juego de este corte reside en aquellos retazos de la historia que descubrimos según avanzamos en nuestra aventura, pero queremos destacar la labor realizada con el origen o destino de diferentes personajes. Así, con esta versión, Dragon Quest XI alimenta aún más el lore de un grupo que podría ser, sin duda alguna, uno de los más carismáticos de la franquicia. De hecho, con esta edición del título resolveremos ciertas dudas que plantearon la obra original, ya que nos mostrarán qué sucedió en diferentes compases de la historia con alguno de los integrantes del grupo.

Esta apuesta, lejos de ofrecer variedad jugable, ahonda aún más en el aspecto narrativo de la obra. Así, durante cerca de una hora podremos convertir en protagonista de la aventura a cualquier personaje del elenco, experimentando diferentes vivencias que nos ayudarán a aumentar nuestra conexión emocional con los mismos. Pero, tal y cómo decimos al inicio de este párrafo, no esperéis que esta expansión suponga desafío alguno, ya que su existencia se sustenta en ofrecer un nuevo contexto argumental a la obra. En el título más variado de la franquicia, ya que cuenta con secciones de plataformas, sigilo y demás (pese a no estar todo lo pulidas que quisiéramos), estas novedades solo expanden aún más las virtudes de un juego que, por descontado, es el más completo de la saga.

Su atmósfera, casi inédita, luce mejor que nunca

Por último, las dos novedades que hemos querido destacar del título tienen que ver con el cuidado apartado sonoro de la obra. Por primera vez, los jugadores podrán disfrutar del doblaje japonés de la obra. Así, aquellos que lo deseen, podrán escuchar la forma original en la que se concibieron las voces de la obra, todo ello aderezado con el excelente trabajo de localización que permite disfrutar del juego en español. Pero, en lo que a atmósfera ambiental se refiere, lo más logrado de esta Edición Definitiva es, sin duda, la inclusión de la banda sonora orquestada. Gracias a esta, que aún repite el error de caer en temas reciclados de la saga, sentiremos los reinos, pueblos y bosques de Dragon Quest XI cómo nunca, disfrutando de cada paso que demos en estas localizaciones.

En definitiva, nos encontramos ante la versión definitiva de la obra que, al fin, aterriza en PS4, XB1 y PC. Pese a llegar a estos tres sistemas, solo podrá ser adquirido en físico en PS4, ya que tanto en Xbox cómo en PC el título existe únicamente en formato digital. Si bien habría sido de agradecer la posibilidad de hacernos con el contenido añadido por separado, no podemos dejar de destacar la decisión de Square Enix de lanzar esta versión fuera de la híbrida de Nintendo, ya que en un principio se negó que esta posibilidad fuera a ocurrir. Si lo deseas, puedes leer nuestro análisis anterior de Dragon Quest XI: Ecos de un pasado perdido, dónde desglosamos diferentes aspectos del título de Yuji Horii, ya que en este nos hemos limitado a versar sobre el contenido adicional. Aún con todo, recomendamos este título a aquellos que no hayan podido jugar a la versión original, así cómo a los jugadores que quieran dedicar varias decenas de horas a una aventura que, por descontado, lo merece.

Lo Bueno

  • El añadido del modo 2D
  • La inclusión del doblaje japonés
  • La banda sonora orquestada es excelsa

Lo Malo

  • Conserva las limitaciones técnicas de la versión de Switch
8.5

Escrito por: Abelardo

Con un mando en las manos desde que tengo uso de razón, empecé con una Super Nintendo y desde entonces no he parado. Lector ocasional, apasionado por los mundos de Miyazaki y nieto de Lolita y Juan.