Effie

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Análisis – Effie

Recuerdo que, siendo aún pequeño (tengo ahora 23 años y aún no me considero adulto del todo, pero ese es otro tema), en una época en la que mi madre trabajaba fuera y apenas pasaba por casa, mi padre nos solía contar a mi hermana y a mí un cuento todas las noches antes de dormir. No era nada especial, la mayoría que leía eran los típicos clásicos de toda la vida. Pero, seguramente, es uno de los recuerdos que guardo con más cariño de mi niñez. Mi familia no es está lo que se dice demasiado unida, pero esos pequeños momentos no nos lo quitaba nadie.

Veinte años después me he puesto a jugar a Effie, y esa sensación de calidez ha vuelto. Quizás porque la obra de Inverge Studios es básicamente eso, un cuento que Galand le cuenta a la pequeña Effie sobre las aventuras que vivió, y me he sentido algo identificado con ello. O quizás, simplemente es porque también intenta rememorar, con su diseño y jugabilidad, muchos de los videojuegos clásicos de mi infancia, como ese maravilloso Ratchet & Clank. Pero, sea como sea, los valencianos han conseguido trasladarme de nuevo a una de las épocas más felices de mi vida, y lo hacen además con un juego con muy pocos aspectos negativos.

Viajando a una época que siempre fue mejor

La premisa de Effie es bastante sencilla: controlamos a Galand, un joven al que una bruja ha hechizado convirtiéndole en una persona mayor, y a la que debe vencer para volver a la normalidad. Así, comenzaremos una aventura de plataformas y acción en 3D por el precioso mundo de Oblena, y que intenta en todo momento evocar la época dorada de PlayStation 2 tomando como influencia obras como Jak & Daxter, Rayman o el ya citado Ratchet & Clank. Y lo consigue, además, con una personalidad propia junto a uno de los apartados artísticos más preciosos que he visto en mucho tiempo.

La sensación de familiaridad está presente en las 5-6 horas que dura el juego, pero aporta también un pequeño soplo de aire fresco a un género que ha venido a menos durante los últimos años. Y lo cierto es que es una pena. Las desarrolladores apuestan menos por esta premisa que siempre ha dado tan buenos resultados y que es una parte importante de muchos de nosotros. Cada vez vemos menos lanzamientos de este estilo, y el encontrar algo como Effie a día de hoy es como encontrar un diamante en bruto en un desierto lleno de juegos de mundo abierto.

Misma fórmula, mismo resultado

Aunque lo cierto es que Effie es una especie de mundo abierto también. Tenemos completa libertad para avanzar por sus diferentes niveles como queramos, y aparte de los puntos principales de su historia tenemos también otras actividades secundarias repartidas por Oblena. Campamentos de enemigos, puzles, plataformeo, carreras contrarreloj,… Todo su conjunto lo convierten en un título muy completo a pesar de su duración, que nos llevará una veintena de horas completar en su totalidad. Destacando sobretodo esto último, ya que el juego nos permite viajar por el mapa a lomos de nuestro escudos, siendo una de las características más divertidas del juego.

En lo que a nivel jugable respecta, Effie es todo lo que se espera de una aventura de estas características. Tenemos combates, resolución de puzles y plataformas, que funcionan muy bien tanto individual como colectivamente. Quizás el combate se podría haber mejorado un poco más, ya que se vuelve un poco simplón y tosco, a pesar de presentar varias habilidades con las que podemos hacer combos realmente espectaculares. Los puzles no son tampoco lo más difícil del mundo, pero Effie no pretende en ningún momento ser un juego desafiante ni mucho menos. Inverge Studios quiere que estés continuamente haciendo cosas diferentes, sin atascarte más de la cuenta en una zona, y en ese sentido han cumplido de sobra.

Rojo pasión

En lo que sí que destaca de forma sobresaliente Effie es en su apartado gráfico y, sobretodo, artístico. Sólo hay que ver una de sus imágenes para que el juego te entre directamente por los ojos y quieras perderte dentro de su mundo. El panorama indie español vuelve a sorprender al mundo entero con un nuevo mundo lleno de luz y de color, que, sin ser nada puntero tecnológicamente hablando, lo convierte en uno de los videojuegos más bonitos que han salido este año. Oblena está llena de contrastes, con ese rojo carmesí que llena sus praderas junto con el verde de sus árboles. Con la luz que ilumina el camino de Galand y la oscuridad que le acecha por detrás. Quizás donde más flojee el título sea en el diseño de los enemigos, los cuales no llegan a estar tan bien trabajados y se llegan a hacer un poco repetitivos. Además, se echan en falta algún que otro boss diferente, ya que siempre combatimos con la bruja y sus hordas de fieles al final de cada nivel.

En cuanto al apartado sonoro, Inverge Studios hace un trabajo maravilloso con su banda sonora, con temas que he ido corriendo a buscar en Youtube tras escucharlos en el juego. Las canciones nos acompañan en todo tipo de momentos, y son un compañero más en el viaje de Galand por recupar su juventud.

Effie nos devuelve la magia y la niñez

Effie es como un arma que apunta sus balas directamente al corazón de la nostalgia. Con él he vuelto a vivir una de las épocas más felices de mi vida, y creo que no le podía pedir más. Los valencianos vuelven a demostrarnos que la simpleza no tiene por qué ser algo malo, y que con poco se pueden conseguir grandes cosas. Quizás no sea uno de los mejores juegos de su género, pero, a diferencia de muchos, Effie tiene un alma que consigue transmitirte junto a la historia de superación de Galand.

Este análisis se ha realizado gracias a un código de Effie para PlayStation 4 enviado por Inverge Studios.

Lo Bueno

  • A nivel artístico es una maravilla
  • La libertad a la hora de avanzar por sus niveles
  • El palatformeo es gratificante
  • El sistema de combate funciona...

Lo Malo

  • ...pero podría haber dado un poco más de si
  • Se echa en falta algún que otro boss más
8

Escrito por: Rubén López

Videojuegos, cómics, cine y música. Es todo lo que necesito en este mundo. Redactor a tiempo parcial y amante de las buenas historias.