Final Fantasy VII Remake

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Análisis – Final Fantasy VII Remake

El remake más esperado de la historia

Final Fantasy VII fue un punto de inflexión. Un videojuego tan potente, tan completo y que caló tan hondo en los jugadores de todo el mundo que lo convirtieron en un mito. Fue a partir de él que la saga adquirió la relevancia que siempre mereció en occidente, fue uno de los principales artífices de que los videojuegos fuesen considerados arte.

No es para menos, echando la vista atrás vemos como grandes mentes de la industria confluyeron en el desarrollo del título. Hironobu Sakaguchi, padre de la saga Final Fantasy, escribió el borrador original que luego fueron editando y complementando grandes firmas como Tetsuya Nomura, Kazushige Nojima y Yoshinori Kitase. No sólo en la narrativa encontramos nombres ilustres, pues su maravillosa banda sonora original fue compuesta por el incombustible Nobuo Uematsu, hacedor de algunas de las BSO más famosas y reconocidas de la saga.

Por todo ello Final Fantasy VII siempre quedó en el recuerdo como un prodigio en todos los apartados, con una historia profunda y madura, un sistema de juego RPG que seguía evolucionando a cada nueva entrega, un nuevo sistema de gráficos en 3D sobre fondos prerrenderizados para ofrecer un espectáculo visual y una banda sonora de las que deja huella. Todas las mentes brillantes, hoy de sobra conocidas, en un inusual estado de gracia, dieron forma al que es considerado, aún a día de hoy, como el mejor RPG de la historia y sin lugar a dudas el más influyente.

El anuncio de su remake en 2015 fue un chute de adrenalina para todos. Para los fans del clásico fue un sueño hecho realidad, y para los que no lo pudieron jugar entonces era la ocasión perfecta para darle una oportunidad con su relanzamiento. Lamentablemente las cosas no fueron como esperaban durante su desarrollo, tanto es así que son numerosas las fuentes que apuntan que tras dos años de trabajo el estudio decidió tirar a la basura todo el proyecto y empezar completamente de cero. Mal augurio. Pero Final Fantasy VII Remake ya está entre nosotros y ya lo podemos decir alto y claro: es un auténtico juegazo que reinterpreta la obra original, la mejora, y nos brinda uno de los mejores ActionRPG de la generación y probablemente uno de los mejores remakes de la historia. 

Comprobad vuestro inventario, haced acopio de pociones y preparaos para el análisis de Final Fantasy VII Remake.

Medianoche en Midgar

Si algo deja claro Final Fantasy VII Remake ya en sus primeros instantes es que los valores de producción están por las nubes. En Square Enix eran muy conscientes de las enormes expectativas de los fans y la presión por no fallar era enorme. Afortunadamente, el equipo ha respondido con una profesionalidad inaudita y nos brinda un título que demuestra un mimo y una obsesión enfermiza en cada uno de los apartados que lo conforman.

Dejadme que empiece mi análisis hablando del nuevo sistema de combate, que me parece sin ninguna duda la estrella de la función. Final Fantasy VII Remake es un action RPG -a menos que escojamos el sistema de combate clásico de inicio- en el que podremos controlar a los personajes libremente por el escenario durante el combate. De esta manera podremos elegir a qué enemigo atacar y cómo posicionarnos. Cada personaje realiza su ataque básico con cuadrado, todos ellos pueden ejecutar su habilidad con triángulo; una habilidad única que por ejemplo permitirá a Cloud pasar al Modo Ataque, incrementando enormemente su capacidad ofensiva pero limitando su evasión, o en el caso de Barret descargar todas las balas de golpe sobre un mismo enemigo. Sin embargo la gracia de este sistema se encuentra en la barra de BTC, un clásico ya para quienes conozcan la franquicia.

Dicha barra de BTC consta de varios segmentos que se van rellenando con el tiempo, y lo hacen con mayor velocidad cuando atacamos al enemigo. Estos segmentos se consumirán conforme ejecutemos habilidades, realicemos hechizos o utilicemos objetos. De este modo se insta al jugador a llevar un estilo de combate ofensivo en el que deberá provocar daño constantemente al rival para poder ejecutar habilidades y utilizar objetos tanto ofensivos como defensivos. Aunque no todo es atacar, ya que los personajes pueden esquivar y defenderse, incluso llegando a contraatacar si desbloqueamos la mejora correspondiente. Todo ello redunda en un sistema de combate ágil y dinámico que nos obliga a movernos constantemente y a pensar muy bien en nuestro próximo movimiento para no malgastar el BTC. Huelga decir que, en pos de aumentar la espectacularidad, la acción no tiene por qué pausarse cuando elegimos habilidades o hechizos, ya que podemos asignarlas a un menú rápido al que accedemos con L1 en un sistema muy similar al visto en la saga Kingdom Hearts.

También regresan los límites y las invocaciones. Los primeros son una suerte de movimiento definitivo que podremos realizar cuando se cargue la barra correspondiente, mientras que las invocaciones las iremos desbloqueando conforme avance la historia y nuestros análisis de enemigos, y sólo las podremos usar en determinados combates importantes contra jefes y en arenas de combate. Es de agradecer esta limitación en lo que a invocaciones se refiere ya que al reservarlas únicamente para enfrentamientos importantes le da una mayor coherencia, favorece el equilibrio del juego y permite que éstas demuestren todo su poderío en grandes escenarios ante grandes rivales. Las invocaciones lucharán durante un breve lapso de tiempo a nuestro lado, y mediante BTC podremos ejecutar poderosos movimientos.

¿Os parece completo el sistema de combate? Pues aún queda lo más interesante. Durante el combate nuestros enemigos mostrarán una barra de aturdimiento que se irá rellenando conforme encajen golpes, aumentando aún más cuando logremos bloquear exitosamente alguno de sus ataques o golpeemos en puntos críticos del rival. Cuando esta barra se llene el enemigo entra en fatiga, lo que nos brinda unos segundos en los que queda indefenso y nuestros ataques le hacen muchísimo más daño. El momento ideal para ejecutar las técnicas más potentes y rematar por fin a nuestros enemigos. Una dinámica importante que resultará vital en los enfrentamientos más avanzados.

Midgar más grande que nunca

Como bien sabrá nuestro lector, Square Enix tomó la polémica decisión de fragmentar la historia original para desarrollarla en este remake en varias entregas. Tanto es así que esta primera entrega apenas cubre el arco de Midgar, originalmente de unas 5-6 horas de duración, alcanzando aquí las 35-40 horas sin problema. Podría pensarse que se ha metido relleno con calzador, y si bien hay algún capítulo en el que esa sensación aparece, lo cierto es que han sabido abordar esta decisión con una respuesta adecuada. Durante nuestro paso por Midgar en el original habían muchos detalles que se quedaban en el tintero, muchos temas trascendentes, tramas secundarias, personajes desaprovechados y un escenario demasiado acotado. En el remake han sabido ver las posibilidades que tenía Midgar y sus habitantes, han aumentado la escala de forma exponencial y han ahondado en tramas que pasaron desapercibidas en el clásico. Puede sorprender, pero el material expandido y las nuevas tramas son tan o más buenas que las originales; han sabido captar todo el universo de la entrega original y hacer con él mucho contenido y de calidad. Ahora más que nunca conoceremos, entenderemos y nos enamoraremos de sus personajes. Sus tramas se han desarrollado, se han explayado en sus subtramas y se ha dado un acabado en conjunto mucho más uniforme y completo.

A ello ayuda, más que nunca, una narrativa mucho más elaborada que se sirve de la potencia de PlayStation 4 para eliminar las transiciones y mezclar el gameplay con las escenas cinemáticas realizadas con el propio motor del juego. Todo ello confluye en un desarrollo más uniforme que logra diluir las diferencias entre las fases jugables y las cinemáticas que desarrollan la historia. Todo el juego se siente como una película de animación de una factura impecable. Ayuda, a pesar de que no llueva a gusto de todos, la linealidad que demuestra Midgar. Es un “mundo abierto”, sí, pero sus posibilidades son muy reducidas, su mapeado algo escueto y en la mitad de las zonas sólo accederemos cuando la trama así lo precise.

Esa linealidad se aplica también a las mazmorras, secciones en las que deberemos recorrer el mapeado en busca de objetos, interruptores o lo que se tercie. “Cómo en cualquier RPG” pensaréis, cierto, pero Final Fantasy VII Remake abusa de un diseño de niveles pobre, lineal, sin apenas secretos en ellos. Mapeados sencillos que nos obligan a recorrer los mismos pasillos insulsos una y otra vez para activar los interruptores necesarios.

Habríamos agradecido unas mazmorras mejor diseñadas, en las que perdernos, en las que descubrir tesoros ocultos, jefes secretos y mucho más. Aquí, simplemente, estamos deseando salir de ellas para que la trama siga avanzando. Nos encontramos ante el punto más negro del título y el principal culpable de que en algunos momentos -escasos, afortunadamente- sintamos que se ha alargado la duración con relleno de baja calidad. No empaña el resultado final, pero nos obliga a pasar un par de horas soporíferas. Sus misiones secundarias tampoco se libran de esta lacra, pues en su mayoría son simples encargos de ve al sitio X a matar a este enemigo, o pásate por estos sitios a recoger lo que sea. Hay alguna misión secundaria interesante y que realmente aporta contenido al lore del título, pero no son ni de lejos mayoría.

Mejorando nuestro arsenal

Como en todo RPG que se precie el armamento y las armaduras son necesarias y objeto de farmeo masivo. En Final Fantasy VII Remake regresa el sistema de materias tal y como lo conocimos en 1997, permitiéndonos encastrar las materias en nuestras armas y armaduras, lo que nos brindará ciertas mejoras y nos permitirá realizar algunos hechizos. Estas materias van sumando experiencia y aumentando de nivel, siempre que puedan, por lo que nos permitirán realizar variaciones mucho más potentes de sus hechizos (Piro, Piro+, Piro ++…) o mejorarán aún más sus estados beneficiosos (PM +10%, PM +15%…).

A su vez las armas, mucho más escasas en esta ocasión, presentan un árbol de habilidades en forma de núcleos que nos permite personalizar sus características de acuerdo al estilo de juego que queramos llevar. Todas las armas que consigamos a lo largo de nuestra aventura son susceptibles de mejorar mediante este sistema, impidiendo que ninguna se quede obsoleta con el paso de las horas. Por si fuera poco, cada arma tiene una habilidad exclusiva que podremos aprender y utilizar con otras armas cuando hayamos alcanzado el nivel máximo de afinidad con esta, lo que nos motivará para ir variando las armas que usamos y desbloqueando todas las habilidades disponibles.

Prodigio audiovisual

Si lo que vimos en el anuncio del remake en 2015 nos dejó boquiabiertos, el resultado final de Final Fantasy VII Remake se encuentra varios peldaños por encima. El apartado gráfico es tremendo, con especial énfasis en el modelado de los personajes y villanos principales que muestran un grado de detalle inaudito. Es precisamente el trabajo realizado en el diseño y modelación de estos que consigue que lleguemos a enamorarnos de sus personajes, comprender mejor que nunca cada uno de sus diálogos, incluso cuando toca leer entre líneas, gracias a su expresión facial y sus gestos. Square Enix se ha tomado muy en serio este apartado y ha logrado que creemos con una conexión con sus personajes como nunca antes.

Midgar, por su parte, presenta un apartado más irregular. Las barriadas no están demasiado trabajadas, culpa en parte de la dirección artística, lo que sumado al poco trabajo de modelado de los NPC’s y algunas texturas sonrojantes que nos encontraremos de vez en cuando empañan el conjunto. En cualquier caso, estamos hablando de texturas de objetos concretos y NPC’s que veremos de pasada, así que en cierto modo se lo perdonamos, máxime si tenemos en cuenta que el juego aún no cuenta con parche día 1.

Los combates por su parte se desarrollan con gran fluidez, y ni el uso de espectaculares habilidades ni invocaciones gigantescas lastran lo más mínimo el rendimiento gráfico del juego. Por buscarle una pega, sí que es cierto que al combatir contra enemigos voladores la cámara tiende a volverse loca y no enfocar bien la acción, especialmente en recintos cerrados.

Pero si hay un apartado en el que Final Fantasy VII Remake logre la excelencia es en el sonoro. No ya por el fantástico trabajo de doblaje al inglés y al japonés, no ya por los efectos especiales. Lo que realmente destaca por encima de cualquier otro apartado es su banda sonora. Nobuo Uematsu ha vuelto a superarse, se han recuperado los temas originales y reinterpretado, se han realizado diversas versiones de ellosy se han incluido de forma magistral en el gameplay con suaves transiciones entre los momentos de calma y de más tensión, alzando el tope de epicidad en los combates contra jefes. No exageramos, es la mejor BSO de un Final Fantasy, y quizá uno de los mayores despliegues de talento, pasión y cariño en un mismo videojuego.

Conclusión

Final Fantasy VII Remake es el juego que todos estábamos esperando. Es el regreso de la mítica aventura de Cloud, de su combate con un Sefirot que le roba el protagonismo cada vez que hace acto de presencia, de una Aeris que aporta un rayo de bondad en una sociedad egoísta, de una Tifa que se plantea la moralidad de sus actos, de un Barrett dispuesto a todo para proteger a su familia.

Final Fantasy VII Remake es una reinterpretación del original, quizá más reboot que remake a ojos de ese final que no dejará a nadie indiferente y que será objeto de polémica hasta que llegue la siguiente entrega. Pero más allá de su legado, analizado de forma objetiva e individual, es un action rpg excelente, largo, divertido, profundo, con una narrativa ejemplar, unos personajes inolvidables, un apartado gráfico apabullante y la mejor banda sonora imaginable. No es un juego perfecto, pero se acerca peligrosamente a serlo.

Lo Bueno

  • Una reinterpretación del clásico, aporta decenas de capas a una trama adictiva
  • Apartado gráfico apabullante, logramos conectar con sus personajes
  • El sistema de combate es una delicia jugable y audiovisual
  • La BSO es una de las mayores muestras de amor y pasión por el medio
  • El remake que todos hemos soñado

Lo Malo

  • La decisión de separar el juego en entregas episódicas
  • Los detalles de NPC's y algunos detalles de los escenarios son muy pobres
  • La cámara no siempre enfoca correctamente la acción
9

Escrito por: Daniel Funes Castillo

Webmaster de Legión de Jugadores. Fanático de los videojuegos con 3 años, empecé con Super Mario World y desde entonces no he parado. Busco crear una comunidad abierta y tolerante dónde todos puedan participar y dar su opinión.