Going Under

Por el el Análisis, 8 Más

Análisis – Going Under

Ah, el roguelike. Un género que ha visto multiplicados sus títulos tras cada año, tras grandes como The Binding of Isaac o Nuclear Throne. Y es que parece que en estos últimos meses están saliendo grandes títulos para el género que seguramente formen la lista de mejores roguelikes de 2020. Y Going Under tiene que estar en esa lista, sí o sí. La primera gran producción de Aggro Crab, el estudio desarrollador, pasó desapercibida por mi radar, dado un vistazo rápido donde no llegué a entender qué estaba mirando. Algo así como una lámina del test de Rorschach. Y no fue hasta que cacé me topé en directo con él a través de un stream del buen Clemps (gran aficionado a las obras de Yoko Taro). Entonces fue cuando vi la luz. Fue como un flechazo. Amor a primera vista. Y en ese momento, caí preso de todo lo que podía esperar y me acabó ofreciendo Going Under. Un simple roguelike mucho más ligero que otros como Hades o Spelunky 2, entre los más recientes. Empezamos con el análisis de Going Under.

Beca-Riot

Going Under comienza presentándonos a Cubicle y Fizzle, los equivalentes a Amazon en posesión de Coca-Cola. La primera, una multinacional de venta por internet, cuenta con una gran cantidad de empresas subsidiarias, mayoritariamente pequeñas minas de oro en proceso de asentación. Entre ellas encontramos Fizzle, una empresa que ha inventado una bebida que puede sustituir desayuno, comida y cena, con tan solo una lata. Y es que encima viene en una abrumadora cantidad de sabores de todo tipo.

Nosotros nos pondremos en la piel de Jaqueline, una joven becaria que ha sido asignada a Fizzle tras salir de la universidad. Su primer trabajo en el mundo real. Bueno, no es un trabajo, porque no verá ni un céntimo, pero al menos es un trabajo. Y está muy pero que muy emocionada por empezar a hacer…cosas de marketing. Tras volver a ver, por enésima vez, el video que explica la situación actual de la empresa, esta es atacada por…¿Joblins? El equivalente a Goblins trabajadores. Tras matarlos (sí, matarlos, Fizzle no se anda con chiquitas), nuestro superior, Marvin, nos pedirá que bajemos al sótano a acabar con el resto. A las habituales tareas de becaria como preparar y llevar cafés, se le suma explorar una mazmorra bajo la oficina y matar al jefe de dicha compañía fallida.

La Mazmoficina

Una vez nos tiremos por el tobogán que conecta con la mazmorra a la que accederemos, estaremos solos ante el peligro. Jaqueline podrá darse de tortas contra los enemigos, pero la forma más eficiente de repartir dolor es usando armas. U objetos de oficina, en este caso. Desde lápices, teclados, grapadoras y pantallas de ordenador, hasta armas obscenamente peligrosas como espadas, mazos de guerra o incluso un coche. Las palabras del profesor Oak ya no resuenan en nuestra cabeza cuando usamos este último. Todas las armas contarán con una vida útil que se irá reduciendo en función de su uso, además del propio indicador de daño que realicen. Porque no es lo mismo que pinchemos a alguien en el brazo con un lápiz que aplastarles el cráneo con un mazo más grande que nuestro propio cuerpo.

Pero no solo encontraremos armas en las mazmorras, pues estamos ante un roguelike. ¿Y qué aspecto no falla nunca en el género? Así es, las habilidades, activas y pasivas. Estas vendrán en dos tipos, en forma de mejoras que encontraremos en una sala específica de cada piso, o al completar el mismo, o aplicaciones que podrán dejar caer los enemigos, al igual que las armas. Desde aumentar nuestra velocidad bebiendo café a soltar bombas tras cada voltereta que demos. ¡Y no nos olvidemos de todo lo que podemos obtener de las tiendas, incluidas mejoras de vida!

Respeta a tus superiores

Durante nuestra estancia en Fizzle conoceremos al equipo que da vida a la compañía. Desde el inventor de sabores, pasando por la jefa de finanzas y sin olvidarnos de la cabeza del equipo de programación y su adorable perrete. Así es, ansiosos, aquí también podemos acariciar al perrete, otra buena razón para probarlo. Además de proporcionarnos carismáticos diálogos dadas las únicas personalidades de cada integrante de la empresa, nos harán encargos. Sí, lo de ser becaria no era en broma, esa es nuestra verdadera tarea en el juego. Durante nuestras visitas a las mazmorras nos pedirán que realicemos distintas misiones como comprar ciertos objetos, terminar un piso sin rodar, u otras ideas que se les pasen por la cabeza.

Obviamente no estamos obligados a cumplir sus deseos (aunque Jackie debería si no quiere perder su posición), pero no será en vano. Al realizar estos encargos aumentará nuestra afinidad con ellos, llegando a convertirse en nuestros mentores. ¿Que qué significa esto? Pues que recibiremos distintas ayudas durante la partida según quién sea nuestro mentor. Más dinero al acabar con enemigos, habilidades adicionales, poder comprar lo que queramos con la tarjeta de crédito del jefe… Ah, y casi se nos olvida, podremos equipar 1 habilidad antes de bajar a la mazmorra, siempre y cuando la hayamos encontrado suficientes veces en partidas anteriores.

Un roguelike diferente

Uno de los puntos fuertes de Going Under es su narrativa, y sabe sacar el máximo de ella a la hora de unirla con su parte roguelike. La historia del título nos dará nuestro objetivo principal, y conseguirá motivarnos lo suficiente para seguir jugando, sin mucha dificultad. Y al contrario que muchos otros, que ocultan piezas de ese enorme puzzle en mil y una partidas que tenemos que echar, Going Under es directo con nosotros. Tienes que derrotar al jefe de esta mazmorra para avanzar, cuando termines con esto avísame y veremos qué te encontramos.

A su vez, también cuenta con partidas más cortas y pequeñas en comparación a otros del género. Apenas sobrepasaremos los 20 minutos para completar una mazmorra con éxito, o fallar en el intento. Notaremos este aspecto tras completar las primeras mazmorras, dándonos la sensación de ser un juego corto y con poco contenido. Sin embargo, contaremos con la medida justa de contenido para cada partida, tanto en lo bueno como en lo malo.

Conclusiones

Going Under es, como ya hemos mencionado a lo largo del análisis, un título único. Una entrega del género roguelike que apuesta por variar la fórmula del «juego prácticamente infinito.» Y es que, en apenas 15 horas, podemos completar un gran porcentaje del juego completo, incluida la historia principal y varios retos secundarios. Sin embargo, se trata de una duración perfecta para un título de este calibre. Con sesiones de juego más cortas, una lista de habilidades más limitada y una fuerte relación con su narrativa. Si bien puede no ser un título para quienes busquen un reto con centenares de horas, no deja de ser una apuesta única y magnifica del género.

Pero como siempre pasa, no es oro todo lo que reluce, y puede que tardemos un poco en darnos cuenta. Y es que el título cuenta con 2 puntos críticos a lo largo de la aventura (tras completar las primeras mazmorras y en el tramo final), donde la dificultad dará un salto completamente inesperado. Pasaremos de ventilarnos mazmorras sin dificultad a no llegar a completar ni el segundo piso. O no seremos capaces de aguantar más que un par de golpes del jefe. Parece que por mucho que aprendamos a jugar, hay veces en que la suerte juega un papel más importante de lo que querríamos. Sin embargo, los desarrolladores saben de ello, poniendo a disposición del público un sistema de ayuda, que nos proporciona distintas opciones para personalizar nuestra experiencia, en lo que a dificultad se refiere.

Aún con todo lo mencionado, el futuro de Going Home es uno que brilla con mucha fuerza. El equipo de Aggro Crab ha anunciado que seguirá apoyando el título aún tras su lanzamiento, con nuevos objetos, nuevas mazmorras y nuevos elementos que llegarán de forma progresiva. Así, un título que podemos dejar de lado tras completar sus objetivos principales, puede convertirse en una aventura a la que regresar en un tiempo, para explorar todos los añadidos que todavía están por llegar. Es por esta clase de apoyo, tanto por parte de los fans como por parte de los desarrolladores, que el género consigue gustar a tantas personas.

Finalmente, os agradecemos la lectura del análisis de Going Under, y os motivamos a echar un vistazo al resto de nuestras entradas. A su vez, os recordamos que podéis seguir nuestra cuenta de Twitter para seguir todas las novedades de la industria.

Este análisis ha sido posible gracias a una copia digital para Steam de Going Under proporcionada por Team 17 y Aggro Crab.

Lo Bueno

  • Un roguelike único y con mucho carisma, desde su apartado visual hasta sus personajes, sin olvidar la jugabilidad.
  • Una jugabilidad divertida en sesiones de juego con la medida justa para todos, tanto quienes tienen tiempo de sobra como quienes no disponen de tanta libertad.
  • La historia se entrelaza perfectamente y nos motiva a seguir jugando para descubrir qué viene después.
  • Una medida justa de habilidades, plagadas de referencias al mismo mundillo de los videojuegos.
  • Podemos partir cabezas con un mazo de guerra y acariciar un perro, todo en una protagonista perfecta para una aventura de lo más alocadamente divertida.
  • Más contenido en desarrollo, motivando a los jugadores a volver en una temporada tras finalizarlo.

Lo Malo

  • La dificultad puede pegar dos saltos muy bruscos en dos puntos de la historia que pueden frustrar a más de un jugador.
9,5

Escrito por: Victor Puig

Salí plurilingüe y acabé de profesor de idiomas. Me encantan los juegos de lucha, los JRPGs y sobretodo los indies. La buena música, dentro o fuera de los videojuegos, es otra de mis pasiones.