No Straight Roads

Por el el Análisis, 4 Más

Análisis – No Straight Roads

Final Fantasy XV es una de las entregas más apreciadas de la franquicia de Square-Enix para mi persona. Parte de este amor por el título viene dado por ser el primero de la saga que completé de cabo a rabo. Pero otra gran parte es el factor que me hizo interesarme por él: el viaje con colegas, la aventura de Noctis, Ignis, Gladio y Prompto. Street Fighter V no ha revolucionado el género de los juegos de lucha, pero ofrece una versión más mimada y variada de una de las series más conocidas y longevas del género. A su mismo tiempo, no es un título al que le haya echado más de 10 horas, sobretodo por el hecho de ser un weeb estar más interesado en los AFGs. Ambos títulos se cruzan, de una forma u otra, en No Straight Roads. Un título de acción, plataformas y ritmo, con una aventura más que rejugable y unos personajes de los que me he acabado encariñando, como en Street Fighter V y Final Fantasy XV, respectivamente.

Al fondo, a la derecha

Nuestra aventura comienza con Mayday y Zuke, nuestros dos protagonistas y los dos únicos integrantes de la banda Bunk Bed Junction. Este dúo dinámico se presenta a nosotros y a las cámaras de un concurso televisivo como los nuevos mesías del rock, un género que ha desaparecido en Vinyl City. Recorriendo un largo pasillo y saltando a través de ciertas cajas que el becario no ha movido todavía, llegaremos al escenario principal de nuestra audición. Un jurado formado por Tatiana y sus seguidores decidirá si nuestro rock&roll es lo suficientemente bueno como para sustituir a la EDM que rige la ciudad.

Como podríais esperar, la audición termina injustamente mal, y el rock queda prohibido en toda la ciudad. Pero nuestro grupo no se quedará de brazos cruzados. Es hora de una rock-volución, y nuestro objetivo son Tatiana y sus cabecillas, No Straight Roads, NSR para los amigos. Nos colaremos en los conciertos del líder de cada distrito de Vinyl City y devolveremos la libertad a la música.

Algo más que simple ritmo

Ya lo hemos mencionado, pero No Straight Roads no es simplemente un juego musical. Ni tampoco es un simple título de acción. Mientras otros títulos ofrecen una experiencia que combina ambos géneros sin acabar de casar, No Straight Roads consigue juntarlos y hacerlos inseparables y únicos. Y eso nos lo demuestra en poco menos de 1 hora, con el primer jefe al que nos enfrentamos. Siguiendo el ritmo de las canciones, podremos predecir e incluso atacar a los distintos jefes que se nos cruzarán. Ritmos simples que tendrán un tempo fijo y otros que variarán según el punto de la canción.

Y es que no tendremos que elegir a nuestro protagonista al principio de la aventura como hacen otros, pues Mayday y Zuke se entienden y se ven como iguales. Y por ello podremos controlar a ambos, de forma individual, cambiando entre ellos en cualquier momento, según nuestra preferencia. Mayday, a la guitarra, contará con golpes más fuertes pero pesados, de los que no podremos salir instantáneamente. Zuke, a la batería, es todo lo contrario, y nos ofrecerá mayor movilidad a cambio de golpes más débiles. Pero no tenemos por qué quedarnos con lo que nos dan. Y es que a lo largo de este largo viaje en carretera, nos encontraremos varias habilidades y mejoras que afectarán a estos estilos de combate, pero nos estamos adelantando un poco.

Fuera de los shows que demos contra los otros artistas, podremos explorar Vinyl City, o al menos los distritos que vayamos desbloqueando poco a poco. Conoceremos a una gran cantidad de gente, tanto locales como turistas, cada uno con su propia personalidad, aportando vida al escenario. Saltaremos por tejados, nos bañaremos en fuentes, buscaremos tesoros escondidos y descubriremos más sobre el mundo de No Straight Roads. Y todo esto en todo tipo de escenarios, desde parques naturales hasta distritos llenos de luces con drásticos parecidos a las zonas más geek de Japón.

Hora de rock&rollear

Hecha la introducción, es hora de meternos de lleno en la parte jugable más importante: el camino y el combate hasta los jefes de cada distrito. De camino a ellos, siempre encontraremos secciones de plataformeo con varios esbirros del artista en cuestión. Si bien son secciones relativamente cortas, sirven como preludio para la gran actuación, y son una suerte de calentamiento. Y es que a través de este archipiélago de guardias, estaremos adelantando trabajo y aprendiendo uno de los puntos importantes de nuestro futuro rival: su canción. Durante estas caminatas y en el verdadero enfrentamiento sonará la misma canción y al mismo tempo. ¿Entonces, estas secciones sirven para coger el ritmo y aprender como funcionará, en parte, el jefe? Exactamente, y esto es una maravillosa forma de hacer sentir al jugador que progresa adecuadamente y prepararlo para la hora de la verdad.

A lo largo del encontronazo contra DJ Subatomic Supernova, Sayu, o 1010, estos usarán sus propias mecánicas y ataques. La principal manera de atacar, esquivar e incluso contraatacar en estos combates variará entre cada jefe, y hasta en sus distintas fases. Ningún combate será igual al anterior, tendremos que ir variando nuestros movimientos. ¿Y por qué deberíamos adaptarnos al máximo a cada batalla? Pues por el simple hecho de que al final de cada encuentro, tendremos una pantalla de resultados, recompensándonos por nuestra actuación. Podríamos llamarlo una mezcla entre el género musical y títulos de acción como Bayonetta o Devil May Cry.

Esto ya es per-son-al

Mayday y Zuke tienen estilos distintos, tanto en personalidad como en combate. Y si bien en el modo para un jugador nuestro compañero no realizará ninguna acción, el modo multijugador abre las puertas a todo tipo de movimientos y estrategias. En nuestra base secreta, también conocida como nuestro hogar en las alcantarillas, podremos personalizar nuestra banda.

Podremos usar puntos de fans para desbloquear habilidades activas, como el doble salto, y pasivas, como mayor daño. Además, cada personaje contará con su propio set de habilidades, que desbloquearemos al avanzar en la historia. Hasta dos de estas habilidades, llamadas módulos, se podrán equipar a cada personaje, convirtiéndolos en armas de matar de forma directa o indirecta. Y no podemos olvidarnos de las pegatinas, objetos de duración limitada, que mejorarán nuestras estadísticas temporalmente.

Conclusiones

Mayday, Zuke y Bunk Bed Junction presentan uno de los títulos, como mínimo entre los indies, más poderosos y divertidos del año. La combinación de géneros casa de forma sobresaliente, demostrando que es posible mezclar sin acabar en fracaso. Al tratarse de un título corto, apenas 7 horas, la aventura está condensada en puntos fuertes que van directo a lo importante: hacer disfrutar al jugador. La banda sonora, como no podía ser de otra forma, es excelente, creando temas con versiones Rock y Electrónicas, que se funden a la perfección con los escenarios y sus autores.

Como he dicho, en 7 horas se comprime lo más importante para que el jugador disfrute. Sin embargo, en ese aspecto, la narrativa cojea. La progresión de la historia y la propia resolución de la misma se resumen en 4 conversaciones contadas en nuestra base y unos cuantos minutos de escenas para cerrar la historia. No es que sea la historia más carismática, sin embargo, los personajes ganan más en las distintas actividades secundarias, como interacciones con otros personajes u objetos, que en el desarrollo principal. Aun así, es un precio que estoy dispuesto a pagar a cambio de una jugabilidad tan exquisita y divertida.

Finalmente, os agradecemos el habernos acompañado en nuestro análisis de No Straight Roads. Esperamos encontrar más producciones de este nivel por parte de Metronomik en el futuro. Podéis encontrar más información sobre el título en nuestra web, además de seguir nuestra cuenta de Twitter para estar al tanto de todas las novedades del sector.

Este análisis ha sido posible gracias a una copia de prensa de No Straight Roads para PlayStation 4 proporcionada por Bumble3ee.

Lo Bueno

  • Acción y ritmo se convierten en un solo género, inseparables y bien planteados ofrecen una jugabilidad de lo más divertida.
  • Jefes con ataques, fases y ritmos distintos, no encontraremos dos enfrentamientos iguales.
  • Vinyl City se deja explorar con una arquitectura divertida por la que saltar y perderse.
  • Rejugable una y otra vez, con dificultades que, como en los juegos de ritmo, nos harán buscar el mayor rango posible.
  • Traducido y doblado a una amplia variedad de idiomas, incluído el español, para ambos casos.

Lo Malo

  • La narrativa principal queda algo colgada e incluso eclipsada por situaciones secundarias.
9

Escrito por: Victor Puig

Salí plurilingüe y acabé de profesor de idiomas. Me encantan los juegos de lucha, los JRPGs y sobretodo los indies. La buena música, dentro o fuera de los videojuegos, es otra de mis pasiones.