Project Cars 3

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Análisis – Project Cars 3

Project Cars 3: La pérdida de su esencia

El género de la conducción ha sido siempre un asiduo en el mercado de los videojuegos. Una infinidad de compañías se han atrevido a lanzar juegos de carreras, unos más enfocados al simulador, y otros tirando más por la vertiente arcade del género, pero todos ellos con la velocidad y la pasión por el motor como denominador común.

Pocas son, sin embargo, las sagas que se han mantenido a lo largo de los años, que no han sufrido de tremendos altibajos o que no han desaparecido por el camino. Project Gotham Racing, Driveclub, Ridge Racer… Son muchas las sagas que han desaparecido del escenario y otras tantas han aparecido, entre ellas las más destacables Project Cars y Assetto Corsa. Inicialmente ambos títulos apostaban por la simulación más pura, quizá para explotar ese hueco en el mercado de consolas -en PC rFactor es ya una leyenda- o para diferenciarse de simuladores más light como Gran Turismo o Forza Motorsport, los dos pesos pesados del género.

Lo cierto es que en su primera entrega Project Cars bebía demasiado de Need for Speed Shift, el anterior trabajo de Slighty Mad Studios y que acercó a la saga de EA por primera vez a la simulación. Conocedores de su débil arranque, el equipo trabajó en una secuela mucho más elaborada, en esta ocasión con la vista puesta en la saga Forza Motorsport -a día de hoy, líder indiscutible- para coger lo mejor de aquella y mezclarlo con el toque propio del estudio. El resultado fue mucho mejor que en la entrega original, pero coincidir en el lanzamiento con dos titanes de la talla de Forza Motorsport 7 y Gran Turismo Sport ahogó sus opciones en el mercado.

Dicen que a la tercera va la vencida y Project Cars vuelve con una tercera entrega rupturista que aparta la simulación pura para traernos un simcade más en la línea de sagas como Grid y que nos trae unas cifras de escándalo.

Una entrega mucho más ligera

Lo primero que sorprende a los mandos de Project Cars 3 es cuanto se ha simplificado todo. Y ojo, que eso no es precisamente malo. Project Cars 3 renuncia a las configuraciones complejas y apuesta por lo sencillo e intuitivo. Ya de entrada nos ofrecen diversas configuraciones en lo que a ayudas de conducción se refiere para adaptar el juego a nuestros conocimientos sobre los juegos de conducción. Evidentemente existe una opción personalizada en la que elegir una a una las ayudas que queremos en carrera.

En cuanto a modos de juego la principal novedad es el renovado modo Trayectoria en el que empezaremos con coches modestos y pruebas sencillas para poco a poco ir subiendo en el escalafón y ganando créditos para comprar y mejorar nuestros coches. Los más de 200 vehículos disponibles en el juego se dividen por categorías de rendimiento, de un modo casi idéntico a los de la saga Forza, de modo que podremos apurar a la hora de escoger un coche y mejorarlo al máximo para una categoría. Las mejoras son sencillas, hay 3-4 opciones de mejoras en cada aspecto: neumáticos, chasis, motor, transmisión y escape. Según los atributos que queramos potenciar elegiremos una mejora u otra, todo muy sencillo para que podamos ponernos a correr cuanto antes.

Durante nuestra trayectoria participaremos en pruebas muy diversas: carreras, contrarrelojes, pruebas de ritmo, pruebas de puntuación destrozando carteles… Hay mucha variedad y todas las pruebas incluirán 3 objetivos adicionales que nos brindarán experiencia extra si los completamos. Estos objetivos pueden ser trazar X curvas de forma perfecta, realizar varios adelantamientos, ponernos a rebufo varios segundos… Son muchos y variados los objetivos que nos picarán a seguir mejorando y aumentando el nivel de nuestro piloto. El nivel de piloto determina a qué coches tienes acceso en el concesionario, siendo el nivel 3 el más alto y que permite adquirir auténticas bestias como el Ferrari Laferrari, el Lamborghini Aventador o el Bugatti Chiron.

A su vez, todo lo que realicemos en el juego sumará para nuestro nivel de piloto. Completar tantos eventos en un circuito concreto -y hay más de 120 contando variantes-, dominar los circuitos o mejorar el propio coche, consiguiendo descuentos en mejoras cada vez que subamos el nivel de alguno de ellos.

Más allá de eso, el modo Trayectoria es una sucesión de pruebas y eventos de dificultad ascendente que nos llevarán a recorrer circuitos por todo el mundo y formarnos como piloto.

Respecto a los modos online, el juego quiere que entremos cada día. Que nos piquemos, que probemos todos los coches, todos los circuitos y que el juego nos dure meses. Por ello se ha añadido el modo Rivales, que permite enfrentarnos mediante marcadores online a jugadores de todo el mundo en contrarrelojes para batirnos por ser el más rápido y conseguir jugosas recompensas en forma de créditos y experiencia. También contamos con un modo multijugador clásico regresa con salas personalizadas y partida rápida, y se complementa con el modo Eventos programados, que se actualiza cada 20 minutos para picarnos a participar en otra prueba más.

Un paso atrás en lo técnico

No pensé que fuera a escribir estas líneas, pero lo cierto es que Project Cars 3 se ve peor que el 2. Y no se ve mal, pero se nota que se han reducido ciertos detalles, distancia de dibujado, reflejos y demás -amén de la lluvia, que se ve horrible-. Lo que no sabemos en qué dirección han destinado la potencia sobrante. En nuestro caso hemos realizado el análisis en una Xbox One X y el juego nos permite elegir entre una opción con mayor resolución y otra con una tasa de frames más estable. En esta segunda es dónde nos hemos encontrado más cómodos y si bien los vehículos lucen de lujo y el juego es fluido no podemos quitarnos la sensación de que se siente muy flojo, sobretodo en la representación de los trazados y los escenarios, que han perdido en calidad y detalles. No terminamos de entender esta decisión de diseño. En lo sonoro todo sigue al mismo y elevado nivel al que nos tienen acostumbrados en la saga.

Se ha empeorado también en el motor de físicas, haciendo a los coches irrompibles. Es que no importa cuantos golpes les des o a qué velocidad, no sufren daño alguno y continúan funcionando a la perfección. Por si fuera poco, la respuesta a las colisiones es muy poco realista, rebotando el coche en la mayoría de ocasiones. Entendemos que se ha optado por un enfoque más arcade pero esto quizás es demasiado… Tampoco ayuda que la inteligencia artificial sea nefasta, siguiendo su línea de carrera caiga quién caiga y provocando no pocas montoneras en circuitos revirados o llevándonos por delante en una curva si pasamos demasiado despacio. Queda muy por detrás de los grandes exponentes del género, pero lo peor de todo es que queda por detrás de su anterior entrega.

Conclusión

No entendemos Project Cars 3. Tras los grandes pasos dados en la segunda entrega, que poco a poco llegaba al nivel de los grandes exponentes como Forza Motorsport o Assetto Corsa, no terminamos de entender este salto hacia atrás y este cambio de planteamiento radical. Project Cars 3 es mucho más cercano a un Grid que a un Gran Turismo.

Entendemos el cambio de planteamiento dada la fuerte competencia en el terreno de los simuladores y lo vacío que ha quedado el terreno de los arcade con Forza Horizon como único exponente vivo, pero para hacerse un hueco hay que ofrecer algo más. Test Drive Unlimited nos ganó siendo el primero en incluir un escenario abierto, Project Gotham Racing lo hizo con sus espectaculares gráficos y divertidísimo equilibrio entre arcade y simulación, Ridge Racer nos conquistó con coches que derrapaban a 200 sin perder el control. Pero Project Cars 3 no brilla en ninguno de esos aspectos. Como simulador es claramente deficiente, pues no es su objetivo, y como título arcade no destaca demasiado ni ofrece nada que no hayamos visto ya.

En definitiva, Project Cars 3 no ha sabido posicionarse y queda en tierra de nadie. Es divertido, tiene un modo Trayectoria largo y adictivo, más de 120 circuitos y un total de 211 coches. No es un mal juego, y gustará a todo fan de los juegos de conducción, pero no destaca en absolutamente nada y eso es un privilegio que no se pueden permitir.

Lo Bueno

  • El modelado de los coches tiene un altísimo nivel
  • EL sistema de progresión es interesante; todo suma
  • El modo rivales y el modo eventos programados son de lo más adictivos

Lo Malo

  • Se ha dado un paso atrás enorme en la franquicia
  • Ha perdido la esencia de simulador, apostando por un arcade descafeinado
  • Inexplicablemente a nivel técnico ha perdido calidad
6.5

Escrito por: Daniel Funes Castillo

Webmaster de Legión de Jugadores. Fanático de los videojuegos con 3 años, empecé con Super Mario World y desde entonces no he parado. Busco crear una comunidad abierta y tolerante dónde todos puedan participar y dar su opinión.