Returnal

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Análisis – Returnal (PS5)

¿Estás preparado para abandonar el bucle? Returnal es la nueva apuesta de Housemarque, estudio finés acostumbrado a trabajar en arcades que, tras declarar que estos habían muerto, ha decidido lanzarse a la piscina con una obra tan arriesgada como espectacular. Pese a encuadrarse dentro del género roguelike, vertiente de moda en los últimos años gracias a títulos como Hades, The Binding of Isaac o el patrio Moonlighter, el equipo encargado del desarrollo no ha querido dejar atrás su vena más clásica, dotando al exclusivo de PS5 de elementos bullet hell que te harán sudar la gota gorda. Exploración, estrategia y supervivencia se dan la mano en un juego que, pese a llegar en los primeros meses de vida, ya se ha convertido en un imprescindible del catálogo de PlayStation 5. Y, me atrevo a afirmarlo sin miedo, uno de los juegos del año.

Análisis Returnal destacada

Selene, protagonista y mártir de una historia atípica

Astronauta viaja a planeta desconocido y sufre consecuencias inesperadas. En este aspecto, Returnal no es la cúspide de la originalidad. Pese a contar una historia que ya hemos visto múltiples veces, el equipo de Housemarque sabe desarrollarla de forma que esta no se nos atragante por el camino. Utilizando la jugabilidad como punto fuerte del título, entre run y run conoceremos más en profundidad a Selene, protagonista del título. Su llegada a este planeta cambiante parece, o no, premeditada, ya que su aterrizaje en el mismo provoca que comencemos a descubrir los retazos de una historia fragmentada. Saber qué ocurre tanto con la protagonista como con el propio planeta es uno de los aspectos claves de Returnal, ya que a través de la exploración de cada uno de sus rincones comenzaremos a averiguar qué tenemos entre manos. Y, pese a la simpleza del argumento, Housemarque ha sabido desarrollar una narrativa por piezas que nos hará buscar la forma correcta de encajar el puzzle. Una tarea complicada si tenemos en cuenta que, en el planeta que nos mantiene atrapados, destructor y creador significan lo mismo. De hecho, el propio escenario, más que un elemento a explorar, hace las veces de protagonista silencioso de la obra, contándonos detalles a través de su confección y evolución.

Somos Selene, una astronauta que desobedece órdenes directas para acabar atrapada, además de en el planeta que tanto hemos mencionado, en un bucle temporal imposible de abandonar. Puedes saltar, huir, correr y matar, pero cada vez que exhales tu último aliento volverás al punto de partida. ¿Por qué? Buena pregunta. A través de secuencias jugables que cambian tanto las mecánicas como la perspectiva, ya que pasamos de los disparos cámara al hombro a la exploración en primera persona, Housemarque nos ofrece a cuentagotas una historia que nos llevará a exprimir al máximo cada run. De hecho, morir en Returnal implica, en ocasiones, descubrir qué está pasando con el planeta y con la propia Selene, motivo por el que “echar a perder” una partida de casi una hora, lejos de crearnos crispación, nos llevará a querer seguir explorando qué secretos nos tienen preparados desde el estudio finés. Aún así, pese a la complejidad a la hora de contarnos el entramado que envuelve el título, la historia no es el punto fuerte del título, ya que este reside en su jugabilidad, aspecto que baila sobre la fina línea que separa lo desafiante de lo justo, lo frustrante de lo divertido.

Cada apuesta jugable es un acierto

Y se dice pronto. En Returnal nos enfrentamos, además de a enemigos peligrosísimos, a una gestión de recursos que puede ser la clave que determine avanzar en la historia. Como buen roguelike, la aleatoriedad es el punto de partida de cada run. O intento, lo que prefiráis. Housemarque ha sabido, además de implantar a la perfección las características del género en un shooter en tercera persona, fusionar ambos conceptos y que encajen a la perfección, llevando más allá la propuesta vista en títulos como Risk of Rain 2. El factor riesgo – recompensa es enorme, ya que este extrapola tanto a la exploración como a las decisiones que realicemos a la hora de gestionar nuestros recursos decidiendo qué comprar, qué conservar o, simplemente, priorizando a la hora de acabar con hostiles. En Returnal todas las piezas están en el tablero para nuestra perfecta distribución y ejecución, y solo la práctica nos permitirá saber cómo tendremos que enfrentar cada desafío.

El gunplay es, sin duda, lo más satisfactorio en este aspecto. La buena gente de Housemarque se ha servido de su experiencia en obras anteriores para pulir al máximo esta mecánica jugable. Disparar en su nuevo título es tremendamente satisfactorio, y gracias a las virtudes del DualSense puedes sentir las diferencias existentes entre cada tipo de arma. Pistolas, escopetas, subfusiles e incluso un lanza-morteros portátil se dan cabida en esta obra, y dominar al máximo cada una nos hará contar con un amplio abanico de posibilidades que, a la postre, agradeceremos, ya que la aleatoriedad del escenario no nos ofrecerá en todo momento las cartas perfectas para nuestra baraja particular. Además, las secuencias de disparos son las más satisfactorias de Returnal, y cuanto mayor sea el desafío más ganas tendremos del siguiente. Aprendes con la práctica, ya que el juego es justo con aquellos que quieran adentrarse al máximo en su premisa, y la curva de dificultad comienza a allanarse a medida que avanzas en la historia. Es difícil encontrar el equilibrio perfecto entre lo desafiante y lo ecuánime, ya que sería extremadamente fácil caer en una dificultad artificial que desquicie al jugador, pero Housemarque ha sabido caminar sobre esa fina cuerda a la perfección. No es injusto pero sí un reto, uno que premiará a quienes deseen sumergirse al máximo en uno de los desafíos del año.

En lo que respecta a aprovechar las virtudes del DualSense, que antes mencioné de pasada, la desarrolladora ha realizado una labor que cumple con creces. Disparar es satisfactorio, apartado al que ya he dedicado los dos párrafos anteriores, pero uno de los motivos principales de esta sensación es la multifuncionalidad del botón L2. Desconozco si en algún momento se ha llevado a cabo esta práctica, la de dotar a un solo gatillo de dos funciones, pero la presión que ejerzamos sobre el L2 nos permitirá apuntar o realizar el disparo secundario. Las funciones hápticas del mando, además de reaccionar a la climatología o al arma que tengamos entre manos, son capaces de permitir la existencia de esta multifuncionalidad, una idea maravillosa que debería propiciar en la canonización de la mente tras ella. ¿Sueno exagerado? Probablemente, pero ser partícipe de las primeras pinceladas de esta tecnología me provoca este estado. Y no pienso disculparme.

Pero en Returnal no todo son disparos. La exploración, como buen título roguelike, cuenta con un peso similar a la acción. Conocer cada rincón del escenario nos llevará a asumir cada vez más riesgos, pero estos conllevan una posibilidad más grande de obtener recompensas. El ensayo y error es una constante, debes conocer al máximo qué ofrece el juego para, a la postre, adquirir experiencia de cara a enfrentar desafíos. La gente de Housemarque ha implementado numerosos artefactos y elementos de la cultura alienígena del juego. Por un lado tenemos los objetos, consumibles que podremos portar (y que perderemos si perecemos durante el intento) para, por ejemplo, curarnos, crear un portal que dispare a los enemigos o subirnos la adrenalina al máximo, una característica importantísima si queremos ir disfrutando de las ventajas que ofrece este factor. Para acumularla tendremos que derrotar enemigos sin sufrir daño, un desafío que, si bien se antoja tan complicado como escalar el Everest, será una constante una vez dominemos el título. Os lo aseguro, me encuentro muy lejos de ser el jugador más habilidoso del mundo.

Por otra parte se encuentran los artefactos, elementos (que también perderemos, ¿pensabas que iba a ser diferente?) diferenciales que nos proporcionarán un mayor porcentaje de integridad (la barra de vida), especialidad (el nivel del arma), protección, daño cuerpo a cuerpo y demás. Los parásitos, pese al nombre, también nos ofrecen ventajas… con un enorme pero. Conocido comúnmente como “una de cal y otra de arena”, integrar en nuestro traje hasta cinco de estos bichitos hará que podamos hacer más daño, tener más vida o encontrar objetos con más facilidad, pero cada uno de los parásitos traerá consigo una objeción que restará a la par que suma. Debemos, por tanto, ser precisos y concisos a la hora de ir confeccionando nuestra run, ya que una mala decisión puede provocar que todo se vaya al traste. Además, nos toparemos con tecnología extraterrestre desperdigada, como objetos para curarnos o incrementar nuestra vida o especialidad, cofres o éteres, pudiendo estar algunos de estos elementos infectados. Abrirlos o cogerlos conllevarán un riesgo, pudiendo existir la posibilidad de fallo, una característica que nos restará cualidades de forma temporal hasta que consigamos cumplir cierto desafío que nos proponga. Por último, en lo meramente jugable, Returnal cuenta con elementos metroidvania que potencian la exploración, ya que a medida que avancemos contaremos con nuevas herramientas (permanentes, podéis suspirar aliviados) que nos harán llegar más alto, más lejos o más profundo. Y hasta ahí quiero contar.

Bienvenido a Atropos: cárcel y “hogar dulce hogar”

Ya hice alusión a esta idea en los primeros párrafos, pero Atropos, el planeta que da vida a Returnal, se siente más como un personaje secundario que como el escenario de una obra de ciencia ficción. Este gigante inerte en el espacio está lleno de vida, lo cuál es paradójico si tenemos en cuenta que todo lo que encontramos a nuestro alrededor es soledad y muerte. Si exploramos cada rincón del escenario, nos toparemos con las historias que nos cuenta, con xenoglíficos que narran fábulas pasadas y nos hacen entender mejor el sitio que nos tiene atrapados. Perderse por Atropos es mágico, y descubrir qué esconden sus escenarios nos llevará a querer conocer cada secreto que el planeta tiene guardado para nosotros. Además, la banda sonora del título crea una ambientación perfecta, ya que durante todo momento nos sentimos parte de esas historias que Ridley Scott lleva años firmando en el cine. Es una space opera (aventura especial) espectacular, un título de ciencia ficción en mayúsculas. De hecho, el increíble trabajo sonoro tanto con sus temas como con el audio 3D nos harán sentirnos uno más del escenario. Increíble es, en este aspecto, quedarse corto.

Cada nueva run traerá consigo, como ya he mencionado, numerosos detalles. Si prestamos atención a los mismos, descubriremos que el escenario nos está hablando, nos cuenta sin palabras una historia que pudo pasar antes o después de nuestra llegada. Returnal es un bucle, y como tal su concepción del tiempo es circular, no lineal. Esto implica que las reglas temporales que conocemos no tienen cabida en este universo, que pasado, presente y futuro carecen de valor alguno ya que todo sucede a la vez. ¿Hemos llegado siglos tarde o nos estamos adelantando unos cuántos milenios? Para descubrir qué le depara (o qué le deparó) a Selena debemos profundizar en Atropos, ser uno con el planeta. Mientras exploraremos, encontraremos cadáveres de la protagonista en el escenario, algunos con diarios de viaje u objetos valiosos, mientras que otros, simplemente, están. Son parte del decorado, parte intrínseca de una historia muda que nos está enseñando qué pasó, qué pasa y qué pasará. Es, tal y como dije en el subtítulo, una cárcel, y a su vez un hogar. Un “hogar dulce hogar”.

Hel(i)o(s) aquí uno de los imprescindibles del año

El chiste de «helo» y «Helios» es que la nave en Returnal se llama Helios. Perdón, lo siento. Vamos al grano. En tintes generales, y resumiendo rápido y mal, Housemarque ha conseguido “dar a luz” uno de los primeros grandes títulos de PS5. No es el mejor gráficamente, ni siquiera busca ser un portento, ya que en muchas ocasiones, pese a la espectacularidad de lo que estemos viendo en pantalla, notaremos leves bajones de los 60fps que, por norma general, acompañan a la aventura. Además, ya que señalo este fallo, a mi parecer el único del juego, también debo indicar que he tenido problemas con el audio durante una run. Se solucionó una vez comencé otra, motivo por el que imagino que se trataría de un caso aislado. Pese a esto, pese a dejar para el final del análisis dos fallos insignificantes que apenas ocupan 4 líneas, me veo casi obligado a afirmar que Returnal ha llegado para quedarse. Cuando hablamos de juegos que dan valor al catálogo, de obras icónicas que suman y se convierten en antológicas, hablamos de juegos como Returnal. No es el mejor, no es el más espectacular, pero es un juego tan competente, justo, intrigante y divertido que es imposible que no sea uno de los imprescindibles del catálogo de PS5. De hecho, y aún queda año, estamos ante uno de los juegos más destacados de 2021. ¿Tenéis PlayStation 5? Jugad Returnal. Es así de sencillo.

Lo Bueno

  • Tan adictivo como desafiante
  • Exprime las virtudes del DualSense
  • Narrativa ambiental cuidadísima
  • Una space opera de tomo y lomo
  • Jugabilidad pura

Lo Malo

  • Algún bajón puntual de fps
8.7

Escrito por: Abelardo

Con un mando en las manos desde que tengo uso de razón, empecé con una Super Nintendo y desde entonces no he parado. Lector ocasional, apasionado por los mundos de Miyazaki y nieto de Lolita y Juan.