RIDE 4

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Análisis – RIDE 4

RIDE 4: Otro paso más cerca de la excelencia

Ha llegado el momento de analizar por fin RIDE 4, la última entrega del aclamado simulador de Milestone, estudio que con cada nuevo título aumenta ligeramente su calidad. Como ya avanzamos en la preview de hace unas semanas, RIDE 4 se trata más de un pequeño paso adelante que de un salto, pero esos pequeños avances, la mayoría de ellos enfocados a la simulación, logran darle una profundidad inédita en la saga y acercan a RIDE a la excelencia de otros simuladores de prestigio como Forza Motorsport o Gran Turismo. Aún no llega a sus cotas de calidad, pero desde luego cada vez están más cerca.

Poneos los guantes, abrochaos el casco y agarraos fuerte al manillar porque arrancamos con nuestro análisis de RIDE 4.

Una nueva trayectoria

En Milestone han puesto mucho mimo en esta nueva iteración del simulador y para ello nos han brindado un nuevo modo trayectoria. En él deberemos recorrer Asia, América y Europa para batirnos contra los mejores pilotos en las pistas más famosas de cada región. Para ello, en primer lugar nos retará con una serie de pruebas contrarreloj a modo de carné para poder participar en dichas pruebas. Conforme vayamos superándolas, nuestro nivel de piloto aumentará y eso nos permitirá poder competir en campeonatos de cilindradas superiores -siempre que tengamos los créditos suficientes para comprar nuevas monturas-.

El problema de este planteamiento es que la trayectoria se convierte en una simple sucesión de pruebas una tras otra sin mayor aliciente que conseguir algunos créditos y mejorar nuestra reputación para pasar al siguiente torneo. No es un mal planteamiento, pero faltan alicientes que nos inviten a participar así como mayores diferencias entre un campeonato y otro más allá de la nacionalidad de la marca o de la cilindrada máxima permitida. En este punto quizá deberían aprender más de la competencia a la hora de establecer todo tipo de desafíos por infinidad de filtros, de manera que nunca juguemos dos campeonatos iguales.

A este respecto toca hablar de las motos disponibles. Milestone ha hecho un esfuerzo por traer lo mejor de cada marca y es que no habrá modelo de Yamaha, Honda, Suzuki, Kawasaki, Ducati o KTM que no veamos fielmente reflejado en el juego. Si bien es cierto que la selección de motos tira hacia el mercado nipón, habríamos agradecido algo más de representación en marcas como BMW, Triumph, Aprilia o Harley Davidson. Más de 170 motos disponibles, algunas de ellas con modificaciones para competición. El sueño de todo motero en una selección en la que abundan los modelos sport y naked en detrimento de todos los demás. Aunque nos sabe mal entendemos la decisión, nadie se va a meter en un circuito con una bobber.

Mejorando la jugabilidad, apostando por la simulación

Si en algo hemos notado un gran paso adelante es en el comportamiento y respuesta de la moto a las irregularidades de la pista. Ahora se nota mucho mejor el balance de pesos, la moto reacciona de forma realista cuando abrimos gas y los pianos se convierten en nuestra peor pesadilla. Si lo que buscáis es un simulador exigente y realista RIDE 4 es la entrega más completa y ambiciosa en ese aspecto, sin olvidar por ello a quienes busquen una experiencia más relajada y jueguen con más ayudas activadas.

Destacan en este aspecto dos novedades: la climatología variable y las carreras de resistencia -estrechamente relacionadas entre sí-. Con los cambios de climatología las carreras son más dinámicas, haciendo que la temperatura del asfalto cambie y, por tanto, nuestro agarre en consecuencia. También añade la lluvia, un elemento disruptor que hace de las carreras de resistencia una prueba de estrategia y buenas manos más que de velocidad. Y es que las carreras de resistencia son el mayor reto de RIDE 4 al proponernos pruebas de varias horas de duración que nos obligarán a pasar por boxes para cambiar neumáticos y repostar. El compuesto escogido será vital, pero con nuestra conducción y con el tipo de moto que escojamos podemos variar el número de paradas, aunque eso repercuta en ir más lentos. No será lo mismo conducir una Yamaha de motor bicilindrico lineal que hacerlo con una Ducati con motor paralelo o un motor bóxer de cilindros opuestos como las BMW.

Las motos con mayor potencia nos darán mejores tiempos pero aumentarán el consumo de combustible y puede costarnos una parada extra por mucho lift and coast que hagamos. Algo similar ocurre cuando entramos en el tema de las suspensiones, las telescópicas reducen el consumo y podemos encontrarlas en motos más económicas -los créditos no abundan en este juego-, sin embargo son las de horquilla invertida las que nos darán mejores sensaciones al paso por el firme y en circuitos revirados pueden darnos una ventaja decisiva.

Son tantos los detalles a tener en cuenta que las carreras ganan en estrategia. Y menos mal que lo hacen, porque la inteligencia artificial de la que hace gala el juego, el denominado sistema A.N.N.A. no ha mejorado apenas desde la pasada entrega. Sigue a años luz de emular el comportamiento realista de otros pilotos como sí hace el sistema Drivatar de la saga Forza en el que se inspira, por lo que las carreras contra la CPU no supondrán un gran desafío al encontrarnos con rivales que siguen un ritmo preestablecido, que apenas cometen errores y que sólo varían su conducción ligeramente cuando estamos cerca. No es que esté mal de por sí, pero a día de hoy debemos exigir más.

Pocas mejoras en lo técnico

Lo cierto es que este es quizá el aspecto más continuista de RIDE 4 ya que apenas apreciamos mejoras respecto a RIDE 3. Se han mejorado algunas texturas, los escenarios están un pelín más detallados, pero lo cierto es que poca mejora más podemos apreciar. Como decía más arriba, el cambio importante de esta entrega se ha dado en el motor de físicas y el sistema de desgaste de combustible y neumáticos, por lo que imaginamos que mantener el nivel gráfico de la última entrega sumando todas esas adiciones ya se acerca al tope que pueden ofrecer las máquinas actuales. Eso, y que en Milestone están ya mirando a PlayStation 5 y Xbox Series X de cara a la actualización gratuita prometida para mejorar su rendimiento gráfico.

En lo sonoro todo sigue exactamente igual. Todas las motos suenan distintas, pero siguen siendo poco realistas y suena un tanto “enlatado”, como en los juegos de carreras de hace una década. Si como jugadores nos gastamos una pasta en una buena moto que monte un tubo de escape Akrapovich qué menos que deleitarnos con su ronca explosión al abrir gas. Oportunidad perdida.

Conclusión

Una nueva entrega, cada vez mejor, cada vez más depurada, pero que pese a que roza la excelencia no llega a conseguirla. RIDE 4 necesitaba poco más para triunfar: un modo trayectoria más atractivo y menos monótono, un mejor apartado técnico con circuitos que impresionaran y motores que sonasen realistas. No pedíamos mucho, y pese a ello se han quedado a medio camino.

Eso no significa que sea un mal juego ni nada de eso. RIDE 4 es a día de hoy el mejor simulador de motociclismo del mercado, profundiza como nadie hasta ahora en la simulación ofreciendo una experiencia desafiante y realista que todo amante de las motos sabrá apreciar. Con una trayectoria interesante, una IA más depurada y algo más de trabajo en lo gráfico, estaríamos hablando de uno de los grandes del género. Quién sabe, quizá en la próxima ocasión.

Lo Bueno

  • La mejora en la simulación es tremenda, nadie había profundizado tanto
  • La colección de motos es amplia y variada, en las carreras de resistencia dan mucho juego
  • La climatología variable le da un nuevo punto de estrategia a las carreras

Lo Malo

  • A nivel técnico no ha evolucionado nada; ni a nivel gráfico ni sonoro
  • Otra vez se acercan a la excelencia sin llegar a lograrlo
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Escrito por: Daniel Funes Castillo

Webmaster de Legión de Jugadores. Fanático de los videojuegos con 3 años, empecé con Super Mario World y desde entonces no he parado. Busco crear una comunidad abierta y tolerante dónde todos puedan participar y dar su opinión.