SnowRunner

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Análisis – SnowRunner

¿Recordáis ese capítulo de los Simpson donde Homer suple a un camionero y descubre por casualidad que los camiones se conducen solos? Pues bien, ojalá en SnowRunner existiese esa opción. ¿Por qué? Porque es un juego no apto para gente con poca paciencia o que tenga facilidad para desistir de los retos. No es un simulador de conducción más, se trata de una prueba a nuestra pericia.

Loquillo cantaba que para ser feliz quería un camión. Pues bien, después de unas cuantas horas a los mandos de este simulador podrían pasar dos cosas: O bien quedaba totalmente satisfecho y no necesitaba subir a uno de verdad o bien los cogía tal aberración a estos vehículos pesados que no volvería a mencionarlos.

Esto se debe al grado de realismo logrado. Aunque por lo general los simuladores tienden a ser lo más realistas posibles, no todos llegan a este grado. No solo por la recreación de los entornos o las circunstancias del terreno. Se trata de la experiencia que cada vehículo transmite y como varía el juego con un vehículo u otro.

SnowRunner es un exigente simulador de conducción de vehículos pesados

Planificando la ruta

SnowRunner no es un paseo y eso nos lo demuestra desde el primer momento. Ya desde el tutorial nos encontraremos con terrenos que no son nada fáciles de transitar. De este modo, nos deja muy claro que nos encontramos ante un simulador de conducción muy exigente. Algo tan sencillo como ir al punto A para recoger materiales y transportarlos al punto B, se convierte en toda una odisea.

Por ello es tan importante visitar los puntos de observación, para desvelar la información del mapa. De esto puede depender que nuestro camino sea solo algo complicado o que nos quedemos varados en un lodazal. Esto hace que, una vez aceptado un encargo, sea imprescindible planificar nuestra ruta con toda la información que el mapa nos puede mostrar. Hay que tener en cuenta que en SnowRunner no hay un camino bueno. El camino correcto es cualquiera que nos lleve al objetivo.

Cualquier camino es valido siempre y cuando seamos capaces de transitárlo.

Ahora bien, no todas las rutas posibles son igual de transitables, ni aptas para todos los vehículos. Por ello, contaremos con una variopinta flota que varía desde el pick-up a camiones militares debemos completar los encargos a lo largo y ancho de los territorios ubicados en EE. UU. y la estepa Siberiana. Cada contrato nos aportará dos cosas: Dinero, necesario para mejorar y ampliar la flota y fama, que nos abrirá las puertas a nuevos contratos.

Yo para ser feliz quiero un camión

Gráficamente, tanto el exterior, como el interior de los vehículos están recreados con gran nivel de detalle. Así mismo, cada golpe que reciba, hasta que lo reparemos, será visible. La mayor parte de la personalización está centrada en mejorar características del vehículo como la suspensión o el tipo de rueda que montará, relegando la parte estética a un segundo plano. Esto no quiere decir que no se pueda cambiar el color de los vehículos o poner partes con función estética. Más bien me refiero a que está centrada mayoritariamente en mejorar el vehículo con herramientas como un cabestrante más potente o una baca con material para solucionar imprevistos.

Cualquier mejora del vehículo en SnowRunner puede marcar la diferencia
Una baca bien equipada puede ser la diferencia entre reiniciar el recorrido por un pinchazo o solucionarlo sobre la marcha.

Si bien es verdad que algunas misiones nos ayudaran a despejar terrenos o conectar con otros mediante puentes, eso no significa que el nivel de dificultad disminuya. El juego representa las físicas de cada terreno de manera muy fiel. Nos presenta una movilidad diferente según las circunstancias. No sientes igual el movimiento de tu vehículo atravesando un cenagal que recorriendo una carretera nevada.

A esto, hay que añadir además el propio vehículo. Mientras que la mayoría de los juegos de conducción no suelen marcar gran diferencia entre el manejo de un vehículo y otro, SnowRunner no es así. Cada vehículo tiene un peso y un ángulo de giro propios. Así mismo, añadir un remolque, con sus propias características, modifica totalmente su conducción.

Cada vehículo de SnowRunner y cada remolque presentan características propias que modifican la experiencia de juego
Un remolque grande puede ser útil para llevar la carga, pero también hará más difícil nuestro trayecto.

De visita por el garaje

Ahora bien, entre tantas virtudes, siempre hay algo que se escapa. En el caso de SnowRunner, el mayor problema es la monotonía que puede presentar. Pese a la diferencia de escenarios y vehículos, el juego se reduce a llevar materiales de un punto a otro o misiones de mejora que no presentan demasiada variedad. Otra cosa que se echa en falta es la vida en las localizaciones. A lo largo del recorrido llegaremos a pequeños pueblos, estaciones de servicio y otras ubicaciones, las cuales están siempre vacías.

Una de las cosas que nos habría gustado ver es algo de vida en ellas. Es decir, aunque no se interactuase con ellos, pero encontrar algún transeúnte o gente repostando en las gasolineras o trabajando habría sido un buen añadido. Incluso algo de fauna local que nos hiciese pegar algún frenazo de urgencia, como realmente ocurre en muchas ocasiones en este tipo de localizaciones. Ahora bien, el mayor problema que hemos detectado, y que posiblemente quede resuelto en alguna futura actualización, es la falta de textos en algunas ventanas de indicaciones, apareciendo como si el archivo con ese texto no se encontrase instalado.

En algunos menús encontraremos pequeños errores.

Llegada al destino

Estamos ante un gran simulador de conducción, muy exigente y que pone mucho énfasis en las físicas. Esto hace que el nivel de desafío para el jugador sea muy elevado y que constantemente tenga que adaptarse a la situación. También consigue que impere la necesidad de mejorar el vehículo de forma eficiente para afrontar los retos que los diferentes terrenos nos presentarán.

Como tal es un juego muy recomendable para quienes busquen una experiencia de conducción realista de vehículos pesados. Ahora bien, también hay que tener en cuenta que no se trata de un juego rápido. Conducimos vehículos pesados por terrenos que, en el mejor de los casos, son carreteras secundarias. Esto quiere decir que nos moveremos a un ritmo tranquilo, no estamos compitiendo contra la IA para ganar una carrera como en GRID, por poner un ejemplo. No obstante, ese ritmo es parte del realismo del juego.

Agradecimientos

Este análisis de SnowRunner ha sido posible gracias a un código digital para PlayStation 4 facilitado por Koch Media. Agradecemos que nos hayáis acompañado en nuestro trayecto por este análisis. Aprovechamos para invitaros a seguirnos en nuestra cuenta en Twitter, si aún no lo hacéis, para estar al día de todas las novedades del sector.

Lo Bueno

  • Físicas muy realistas
  • Fuerza a adaptarse a la situación
  • Cada vehículo y remolque tienen sus propias características

Lo Malo

  • Puede llegar a ser repetitivo
  • Se echan en falta elementos que den vida, como fauna o peatones
8

Escrito por: Isaac Gonzalez Pulido

Técnico de soporte con una malsana obsesión por despiezar ordenadores y videoconsolas. MVP de la Comunidad PlayStation hasta su cierre y apasionado en general de los videojuegos desde pequeño. En ocasiones doy charlas de ciberseguridad en colegios.